DARÁN QUE HABLAR

Gala Knörr: «¡Maldito Kerouac por querer hacerme escribir la siguiente gran novela americana!»

¿Sabéis quién ha colaborado con gente tan variopinta como el galerista Saatchi o la cantante Sia? ¿Quién intentó sonsacarle a base de vino sus secretos a varios premios Turner? Pero, sobre todo, ¿quién tiene un trabajo sobre lo digital traducido a lo pictórico que merece la pena conocer? Ella es Gala Knörr, una artista de las que «Darán que hablar»

«Crowd Source Malagueño», en La Termica, de Gala Knörr - G. K.
Detalle de «Baby, I'm Bored», óleo sobre imagen recuperada - G. K.
Fragmento de «I Can Be Your Boyfriend» (2015), óleo sobre lienzo - G. K.
Fragmento de «Let's Fall in Love» (2016). Óleo sobre lienzo - G. K.
Detalle de «Smile. No One is Watching» (2015). Pintura sobre tabla recuperada
«Stiletto» (2015). Óleo sobre libro antiguo - G. K.
Fragmento de «Success of A Man in a Dress (Mikki Blanco), óleo y rotulador sobre lienzo (2016) - G. K.
«Through the Looking Glass». Transferencias y óleo sobre lienzo (2015) - G. K.
Detalle de «Wow1» - G. K.

Nombre completo: Gala Knörr Sierra. Lugar y fecha de nacimiento: Nací en Vitoria-Gasteiz en 1984. Residencia actual: Londres (este año, también he estado en Málaga y Bilbao). Estudios: Hice un año de Filosofía y Ciencias Políticas en la Richmond University en Londres. Soy Licenciada en Bellas Artes por la Parsons Paris (The New School) y me gradué con un Máster en Bellas Artes de Central Saint Martins (Universidad de las Artes de Londres). Ocupación actual: Superviviente artística.

Qué le interesa. Me apasiona la intrigante relación que se ha creado en los últimos años entre los avances tecnológicos y la identidad; cómo se expanden las diferentes ideas sobre la misma; cómo la sociedad crea nuevas normas, y cómo se forjan las relaciones interpersonales. Me interesa crear hábitos y rituales nuevos a través de las personas que me encuentro en las diferentes localidades que me han adoptado. En el marco de una profesión que es tan individualista es bueno tener ese sentimiento de pertenecer a algo. Nicholas Bourriaud dijo algo con lo que me identifico mucho, y es que el artista es un nómada cultural. La pintura me ha dado la oportunidad de dar valor y permanencia a través de un medio tradicional al material que compartimos en redes sociales con carácter efímero, jugando con la naturaleza asociativa de las imágenes y el poder del lenguaje.

De dónde viene. Me dio un arrebato y decidí mudarme a París, cambiar de carrera y aprender un idioma nuevo en cuanto Parsons Paris me envió un e-mail diciéndome que me habían aceptado. Comenzó la crisis financiera cuando acabé la carrera, y se convirtió en una crisis existencial en la que milagrosamente Sony me contactó vía Myspace para hacer un video viral de un robot bailarín. Publiqué tres imágenes de dibujos que hice viajando por EE.UU. en busca de una señal divina y acabé recibiendo el Premio Emergencias 2.0, dándome la oportunidad de proyectar y dar una conferencia sobre mi trayectoria y joven trabajo en La Casa Encendida(con gripe incluida).

«Creo que todo lo que he hecho hasta ahora ha sido mutar constantemente mientras encontraba mi voz. Y seguirá mutando»

He expuesto sobre todo fuera de España. Fui aceptada en el programa de Máster de la legendaria Central Saint Martins. Mi pintura pareció no tener muchos adeptos y decidí dar un giro a mi obra. Documenté la gira inglesa de mis amigos The Entrance Band, y con ello creé una instalación fotográfica como proyecto de Máster que acabó publicada en prensa al año de graduarme. Participé como «performer» en el Bowie Festival del ICA de Londres, y recité poemas con Katrina Palmer en Banner Repeater. Mi obra cubrió la fachada de Galeries Lafayette en una iniciativa de Nicola Formichetti (director creativo de Diesel). Trabajé durante un año bajo la dirección de Charles Saatchi en su galería como artista educadora y asistente de Saatchi Gallery. Tuve el honor de participar en una campaña de Joan Jett para promover el voto femenino junto a Lesley Gore, Carrie Brownstein, Sia y muchas más mujeres artistas a las que admiro. Esto todavía no me lo creo.

Mi pequeño lienzo «Debaser» fue seleccionado para el Threadneedle Prize en 2014, donde pude exponer junto a gente que admiro como Sarah Lucas o Chantal Joffe. En 2015 me encontraría disfrutando de una experiencia inolvidable en Cité Internationale des Arts en París, exponiendo con artistas de todo el mundo y personas con gran espíritu como Agnes B. y Henry Hopper. A finales de año abrieron las puertas de mi primera individual en Londres en un antiguo club social jamaicano ahora reconvertido en punto de encuentro para artistas y músicos llamado Total Refreshment Centre, y Saatchi Art me nombró una de los mejores artistas del 2015 por mi obra inspirada en las protestas de Ferguson. Este año disfruté de la beca Creadores 2016 de La Térmica, en Málaga, y ahora estoy en la Fundación BilbaoArte, finalizando mi proyecto como artista residente.

Supo que se dedicaría al arte desde el mismo momento mismo en que… La culpa la tiene mi compañero de instituto James O’Donnell, que me agarró de la mano para enseñarme la habitación que la Tate Modern tiene llena de rothkos, y me dio una copia de «Los Vagabundos del Dharma», de Jack Kerouac. ¡Maldito James O’Donnell, y maldito Kerouac por quererme hacer escribir la siguiente gran novela americana! Desde muy pequeña tenía inquietudes artísticas, era muy introvertida y me gustaba descubrir nuevos mundos. El arte me dio la posibilidad de crear nuevas realidades o surrealidades, y cuando aprendí a procesar todo lo que observaba, empezó a tener un efecto en lo que creaba o escribía.

¿Qué es lo más extraño que ha tenido que hacer en el mundo del arte para «sobrevivir»? Desde vender perfumes de lujo en grandes almacenes londinenses, hacer funcionar máquinas de hacer nieve en Bond Street, poner los vinilos sesenteros de mis padres en fiestas, aparecer en películas de extra, hasta lo más divertido, mientras estudiaba y durante dos años seguidos: Encargarme de abrir la puerta en casa de la comisaria Sacha Craddock por sus fiestas de cumpleaños. En ellas acababa al final animando a base de vino a premios Turner como Mark Wallinger, y artistas como Keith Coventry o Barnaby Hosking, esperando que me contarán todos sus secretos.

Su yo virtual. Mi obra se centra en la investigación dentro del ámbito social de internet: si no tienes un perfil no existes. Así que utilizo plataformas como Facebook y Twitter. También tengo una página web que actualizo cada vez que finalizo un proyecto. Sobre todo utilizo Instagram y Snapchat (galaknorr), donde comparto mi trabajo, y donde me gusta descubrir a gente nueva dentro y fuera del ámbito artístico; sentirme conectada con personas que marcan la diferencia que generalmente no encontraría en los medios «mainstream». En general, soy un poco impaciente para tener una rutina para leer blogs diariamente, pero sigo sobre todo i-D, Dazed & Confused, E-Flux Journal, Frieze… Lo único que no me pierdo ningún día son los vídeos del blog de Casey Neistat.

El «selfie» de Gala Knörr para «Darán que Hablar»
El «selfie» de Gala Knörr para «Darán que Hablar»- G. K.

Dónde está cuando no hace arte. Estos últimos años en Londres he sido voluntaria en un programa de tutoría para estudiantes de instituto con deseos de embarcarse en el mundo del arte, creando talleres y visitas a diferentes galerías de la ciudad. En 2012 fui invitada a exponer mi proyecto comisarial «Journey to the Center of My Mind» en una casa victoriana monumento histórico de Los Ángeles, en el barrio de Highland Park. Conseguí crear un nexo entre mujeres creadoras de Londres y esa ciudad, congregando a artistas y músicos como Paz Lenchantin (Pixies), Beth Fox, Chloe Sells, Elsa Philippe, Guy Blakeslee, Jason Simon (Dead Meadow) y muchos más. Al año siguiente repetiríamos a modo de exposición «pop up» en Madrid con otros artistas como Jwan Yosef, Konstanty Czartoryski y Lola Rose Thompson.

Le gustará si conoce a... Al haber estudiado en facultades tan diferentes en capitales europeas, he tenido todo tipo de referentes. Pero resaltaría a Jack Kerouac, Nan Goldin, el escultor americano Tom Sachs; mi ídolo David Hockney; el folklore inglés de Jeremy Deller; los colores de Daniel Richter o Jules de Balincourt y el incansable y divertido gigante que es John Baldessari, por mencionar los más destacados.

«Me apasiona el mundo electrónico, pero lo traduzco al mundo palpable. No creo que el arte siempre tenga que ser serio, sino que más bien debe tener sentido del humor»

De mi generación hay muchos que para mi hacen obra de gran relevancia contemporánea. Quizá gente como Felipe Castelblanco, con el cual, siempre que la geografía nos lo permite, tomo un café para hablar de proyectos e intentar ayudarnos con nuestras crisis existenciales. También me interesa gente como Ed Fornieles, Hannah Perry, Ryan Trecartin, Christian Rosa, Mykki Blanco y mi compi de universidad Tianzhuo Chen. Este año estoy descubriendo a colegas de mi generación al regresar a España, como Tania Blanco, Abel Jaramillo, Antonio Montesinos, Ana Barriga, Victoria Maldonado, Irati Inoniza o Gripface, con los que he encontrado cierta complicidad.

¿Qué se trae ahora mismo entre manos? Ahora estoy en la recta final de residencia en la Fundación BilbaoArte y de producción de mi proyecto «Self Identity is a Bad Visual System», el cual será presentado el 2 de diciembre en la exposición de puertas abiertas de la Fundación en Bilbao. Gracias a que AJ+ (la versión online anglófona de Al-Jazeera) se hizo eco de mi proyecto, al entrevistarme y lanzarlo en la red, pude conectar con gente de todo tipo de culturas, edades y creencias que han dado forma a un proyecto abierto sobre todo a romper barreras y crear espacios donde todo tipo de gente pueda existir.

¿Cuál es su proyecto personal favorito hasta el momento? Creo que todo lo que he hecho hasta ahora ha sido mutar constantemente mientras encontraba mi voz, y quizá esta siga mutando. No podría elegir una obra en particular, pero mi proyecto «High, Wild & Free: an Internet Story» que presenté el año pasado en Cité Internationale des Arts, en París, luego formó parte de mi exposición individual en Londres junto a piezas que no me habría arriesgado a hacer antes. Hizo que adquiriera más confianza en mi instinto como artista. Fue el comienzo de una línea de trabajo de la que estoy orgullosa. Volvió mi obra más punk, algo más terminado, pero con el mismo espíritu gamberro.

¿Por qué tenemos que confiar en ella? Porque tengo el perfil de una espía de la CIA pero todavía creo en «la sobrenatural extra brillante bondad del alma», como Allen Ginsberg; porque me apasiona el mundo electrónico, pero lo traduzco al mundo palpable, y porque no creo que el arte siempre tenga que ser serio, sino más bien debe tener sentido del humor.

¿A quién cedería el testigo de esta entrevista? En realidad, cualquiera de los mencionados antes sería alguien interesante a quien descubrir, pero Felipe Castelblanco es alguien que para mí es un excelente artista. Nos conocimos cuando finalizó su beca de investigación Starr en la Royal Academy de Londres. Presentaba su obra como parte de su proyecto «The Parasite School» junto a artistas de fuera de Europa o Norteamérica que no tienen acceso a estudiar en esa institución. La idea es crear una escuela que se infiltre dentro de la universidad accediendo a sus instalaciones, gente e infraestructura para acoger y servir a artistas nómadas e inmigrantes excluidos de universidades de occidente. Siempre que podemos y coincidimos en una ciudad o país nos vemos. Los dos tenemos una naturaleza un tanto nómada y nuestra obra emana del ámbito social. Hay cierta poesía en todo lo que Felipe crea, y creo que sería alguien interesante de descubrir.

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