PROYECTO ABC CULTURAL

Fran Ramírez nos aborda con sus «Historias para no dormir», Proyecto ABC Cultural que cierra 2016

«Sólo hay una manera de volver a temer a la muerte, y es teniendo hijos». Así de lapidario se muestra Fran Ramírez, que coge papel y rotuladores para convencernos de la falta de sensibilización del ser humano actual respecto al fin de la vida

«El escarabajo de oro» (2016). Papel y técnica mixta - F. R.
«Fantasmas» - F. R.
«Joven artista español» - F. R.
«La locura del joven Patch» - F. R.
«La muerte de Dot» - F. R.
«La muerte de Eva Braun» - F. R.
«La sexta trompeta del Apocalipsis» - F. R.
«Man's Story» - F. R.

Nacemos, llegamos a un mundo en el que no somos conscientes absolutamente de nada. Durante ese periodo de inconsciencia, sólo tienes que mantenerte atento para comer, llorar, dormir y defecar... Hasta tienes un asistente que te limpia el culo. Todo es tan bonito que nos creemos inmortales, hasta que nos damos cuenta de que la muerte existe. Tardamos pocos años en captarlo. En concreto, mi historia comienza cuando cuento con la edad suficiente para no haber descubierto todavía el porno, los videojuegos se encuentran en fase de creación y en el colegio nos peleamos a diario por el color rojo.

Debido a la ausencia de los dos primeros factores, yo solía acompañar a mi madre a la compra. En uno de esos viajes de ida y vuelta al supermercado pensé: «Si mi abuela es mi abuela, mi madre algún día también será abuela por lógica y por causa del envejecimiento». Automáticamente le dije: «¡por favor, mamá! ¡No quiero que te hagas abuela!». Ella trató de tranquilizarme haciéndome creer que a ella no le ocurriría jamás, por lo menos «hasta que no pasase mucho tiempo», dejó caer.

El Cielo como tapadera

Tardé unos pocos días en asimilar que ese concepto que tenemos del «Cielo» no es mas que una tapadera que sirve para endulzar el momento de la muerte. Comprendí entonces adónde habían ido mis bisabuelos, mis gatos, mis pollos de colorines...

Después de olerte el pastel, en los años siguientes al descubrimiento, sientes cierto temor a que pueda tocarte de cerca; mi profesora de catequesis me lanzó una buena reprimenda después de que se me ocurriera decirle que si Dios existe, debe de ser una persona tremendamente egoísta, porque al nacer, lo único que heredamos de él es la muerte.

Llegué a perderle miedo a la muerte y empecé a experimentar –con la imaginación– las posibles variaciones en las causas del fallecimiento de cualquier persona

Siguen pasando los años y notas que la Parca ha preferido –en la mayoría de las ocasiones– decantarse por el lado oscuro de la injusticia como podemos ver hoy día en Siria, por nombrar un lugar.

Desde mi posición aprendí a ver la muerte como algo natural. Ya me era evidente que todos debemos morir algún día. Llegué a perderle el miedo y empecé a experimentar –con la imaginación– las posibles variaciones en las causas del fallecimiento de cualquier persona o incluso entrar en la mente de los perturbados personajes ficticios de Edgar Allan Poe.

Temer a la muerte

Hoy en día, la muerte esta en todas partes. Sólo tienes que buscar por Internet. Tanto es así que la gente ha perdido la sensibilidad que merece este tema; hasta tal punto que me imagino a un abogado defendiendo a un asesino, alegando que el acusado no le ha quitado la vida a la otra persona, si no que simplemente ha adelantado el día de su muerte.

Desde mi punto de vista, sólo hay una manera de volver a temer a la muerte, y es teniendo hijos. Pasas de estar detrás del escudo a ser el escudo e, inevitablemente, empiezas a rememorar un montón de momentos e historias para no dormir. De hecho, yo no estaría aquí soltando todo este rollo para que entendáis este proyecto si no fuese porque hace un mes mi hija, con cara de angustia, le dijo a su madre: «¡Por favor, mamá! ¡No quiero que te hagas abuela!».

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios