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«España, la revolución pendiente (1808-2016)», ¿pasaremos la reválida?

El veterano periodista José María Carrascal nos plantea en su último libro una tan audaz como sugerente tesis

José María Carrascal, autor de «España, la revolución pendiente (1808-2016)»
José María Carrascal, autor de «España, la revolución pendiente (1808-2016)» - José Ramón Ladra

No hace mucho el veterano periodista y escritor José María Carrascal (El Vellón, Madrid, 1930) nos deleitó con un delicioso libro: «El mundo visto a los 80 años» (Espasa), en el que, tomando prestado el título de una obra de Santiago Ramón y Cajal, realizaba un recorrido personal e iluminador por los acontecimientos más destacados de los que ha sido privilegiado testigo a lo largo de su fructífera vida.

Ahora, en «España, la revolución pendiente (1808-2016)», nos brinda un acercamiento no menos esclarecedor a la historia española desde 1808 hasta nuestros días. La obra encierra una tesis audaz que propone una reflexión especialmente oportuna en la complicada situación por la que atraviesa nuestro país. José María Carrascal se pregunta si en España, que, advierte con acierto desde el principio, es «una realidad como una casa, por más que discutamos sobre ella», ha habido una auténtica revolución. Y la respuesta es que los españoles hemos ido aplazando continuamente esa tarea. Se han producido, subraya, muchas revueltas, pero no una revolución, entendida ésta no «como un mero cambio de Gobierno, sino como un cambio total en la estructura económica, social, política y mental de un país».

Cambio de conciencia

La revolución supone, apunta Carrascal, «un cambio de los usos de un país, no simplemente de los abusos. Un cambio del modo de ser de sus habitantes, no del simple estar». Y la revolución, explica, se alza como la reválida de las naciones modernas. Una reválida que no ha superado España, como si estuviéramos condenados a una eterna adolescencia. Porque la verdadera revolución no es, claro está, fácil cometido. Resulta preciso desterrar viejos hábitos y caducas mentalidades. «Se necesita -apunta Carrascal- un cambio de conciencia». Sin embargo, está en nuestras manos llevar a cabo esa revolución pendiente, convirtiéndonos en ciudadanos maduros y responsables.

Para apuntalar su idea, Carrascal estudia y analiza varias etapas del discurrir histórico español. Así, tras examinar brevemente fenómenos como el de los comuneros, en la España del siglo XVI, comienza su camino en 1808, decisivo año de la Guerra de la Independencia, y aborda la primera Constitución, la «Pepa», promulgada en Cádiz en 1812, para indagar después en los sucesos acaecidos hasta «La Gloriosa», que en 1868 derrocó a la reina Isabel II. Igualmente, observa la Restauración, las dos Repúblicas -ante ciertas tentaciones, sería muy conveniente, señala, que no olvidáramos cómo terminó la segunda-, las dictaduras de Primo de Rivera y de Franco, la Guerra Civil, la Transición y la Segunda Transición.

Carrascal se apoya en diferentes historiadores -José María Jover, Raymond Carr, Antonio Domínguez Ortiz...-, para transmitirnos su particular y sugerente hipótesis. Este nuevo título del gran periodista destila un acendrado amor por España. De ahí que le ocupe y preocupe. Interés y amenidad se dan la mano en un libro planteado como una grata conversación con el lector.

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