DISEÑO

«El diseño gráfico es un mundo con muchos otros dentro»

Alex Trochut es tal vez el diseñador gráfico español con una trayectoria más internacional. Su lista de clientes incluye a Coca-Cola, Katy Perry o Penguin Books, entre otros nombres de primera fila

Alex Trochut, retratado por Isabelita Virtual
Alex Trochut, retratado por Isabelita Virtual

Alex Trochut (Barcelona, 1981) es uno de los diseñadores españoles mejor valorados a nivel internacional. Desde la ciudad de Nueva York, este emigrante del diseño español da rienda suelta a su característica creatividad gráfica, centrándose en la potencialidad de un lenguaje expresivo como medio visual, empujado este a través de las letras como máxima expresión, a unos límites casi abstractos junto con volúmenes pronunciados y colores vivos que hacen de su estilo una marca totalmente diferenciadora, convirtiendo así texto e imagen en la gran expresión unificada.

Se graduó en Diseño Gráfico en la escuela ELISAVA de Barcelona, comenzando su actividad profesional en Berlín, para posteriormente regresar a Barcelona y trabajar en el estudio de diseño Toormix, finalmente después de pasar por esta experiencia se instaló como «freelance».

Entre sus trabajos están los realizados para empresas de la magnitud de Nike, Adidas, BBC, Coca-Cola, Pepsi, «The Guardian», «The New York Times», la revista «Time» y para personalidades del mundo de la música como The Rolling Stones, Katy Perry, AC/DC y muchos otros. El trabajo de Alex ha sido reconocido a nivel internacional ya sea mediante los premios que ha recibido desde la comunidad gráfica, como apareciendo en exposiciones y publicaciones en todo el mundo.

–Ha comentado en alguna ocasión que de pequeño quería ser inventor ¿cree que ha conseguido en parte su sueño al ser un «inventor» de imágenes?

–[Se ríe] No. La palabra inventor queda muy lejos de lo que en realidad consiste mi trabajo, el cual no concibe nada que no existiera anteriormente, imágenes. Mi proceso creativo, además, se basa en la remezcla de estilos ya existentes; la palabra «coleccionista» sería mucho más adecuada.

–¿Cómo definiría la figura del diseñador gráfico? ¿Qué requisitos considera necesarios para ser un buen diseñador/ilustrador/tipógrafo?

–Creo que hay muchas maneras de hacer buen diseño. Y ésta es una de las partes más bonitas de nuestra profesión, que cada diseñador pueda desarrollar una solución distinta a un problema. Lo importante para mi, es entender mi rol en cada situación: tratando de actuar con empatía, hacia el cliente y sus necesidades. Algunos encargos exigen expresividad, otros una total neutralidad, yo entiendo al diseñador como un actor, que debe interpretar un guión, poniendo su corazón en el papel, y expresándose si así lo pide el encargo, claro que sí, pero dentro de un marco y con unos objetivos que le vienen dados por el proyecto

–Y usted ¿cómo se define?

Me gusta poder moverme en distintas superficies, no profundizo mucho en ninguna, aunque me meto a fondo en cada proyecto, no tengo una disciplina clara. Me gusta hablar distintos lenguajes, tanto visuales (estilos) como en distintas disciplinas (diseño, ilustración, «lettering», y de vez en cuando arte…).

–¿La profesión de diseñador gráfico debemos tomarla más en serio de lo que se hace?

–El diseño tiene un impacto social grandísimo, más que el arte seguramente, ya que es consumido en una medida muy superior. Pienso que el papel del diseño está siguiendo una progresión de más y más asimilación en el día a día de todos. Creo que poca gente a estas alturas no ve el diseño como una herramienta imprescindible para comunicar cualquier idea o producto a una audiencia. Pero también pienso que todos los resultados del diseño son productos temporales que cada vez duran menos. Vivimos en constante cambio, creo que hay que vivir el presente participando en el, pero anticipándose a lo siguiente. Siempre. Hay que tomarse el diseño grafico en serio, sí. A sus productos (o profesionales) hasta cierto punto.

–Habla de sus influencias profesionales en el libro «More is more» (Indexbook, 2011) sobre su obra, entre ellas están artistas como Dalí y Miró ¿Qué papel juega la inspiración en un diseñador?

Entiendo al diseañador como un actor, que debe interpretar un guión, poniendo su corazón en el papel

–El tsunami constante de ideas al que uno se ve sometido diariamente hace que la lista de inspiración sea inabarcable, creo que la inmensidad que internet nos permite no tiene fin. La combinatoria de posibilidades se ha ampliado y acelerado muchísimo debido al rápido acceso que tenemos a todo. Me siento a menudo perdido, y a la vez muy libre. Creo que una parte clave de un creativo hoy en día es saber navegar y acceder a la fuente de inspiración adecuada en cada momento. Conocer bien tu biblioteca mental, y saber llegar rápido a tus fuentes para crear más relaciones entre conceptos

–¿El diseño es un arte?

–Me parece una declaración confusa. Yo personalmente creo que el diseño y el Arte son «lenguajes» distintos, pero sí pienso que un diseñador puede hablar del «lenguaje del Arte», o un artista del «lenguaje del diseño», pero no diría que son lo mismo.

–¿En dónde podemos encontrar la belleza de un diseño, una ilustración o una tipografía?

–Es difícil responder a esta pregunta. Ojalá tuviera la respuesta. Pero creo que un trabajo transmite siempre si se percibe que está hecho con el alma.

–Tiene un estilo muy característico y diferenciador que podría calificarse como diseño líquido ¿cómo ha llegado a este estilo en sus composiciones?

–Este estilo surgió de puro trabajo personal, una vez publicado en mi web, fueron los encargos los que fueron definiéndolo. Surgió de buscar una manera de poder ilustrar entre lo figurativo y lo abstracto.

–La geometría y el color en la tipografía son elementos principales en su trabajo ¿por qué?

–La tipografía es también un medio que se mueve entre lo compresible y lo abstracto, no soy un ilustrador que se mueva muy bien en lo realista, este punto medio es donde creo que puedo expresar mejor sensaciones que además van ligadas a un contenido.

–¿Cuál diría que es su mayor habilidad y cómo la ha ido perfeccionando a través de los años?

–Como diría Ken Barber, «el estilo es el contenido». Trato de descubrir nuevos registros y perderme en cada proyecto, convirtiendo el proceso en una experiencia. Creo que no tengo una habilidad en particular, quizás eso me hace más libre al cambio.

–¿Qué supone para usted recibir tantos premios por su labor profesional?

–No recibo tantos, ni mucho menos, pero cuando llegan siempre es grato, es una motivación para seguir trabajando con ilusión.

–Empezó en Barcelona y ya lleva varios años trabajando fuera de España como «freelance», ¿cómo afronta su día a día un diseñador foráneo en tierras norteamericanas al comenzar un proyecto nuevo? ¿Ha cumplido el llamado sueño americano?

–Trabajando muy duro. Nueva York es una ciudad fascinante, no como lugar (el tiempo no es bueno y todo es muy caro) pero sus habitantes tienen una energía especial, muy ambiciosa y positiva, la gente cree mucho en lo que hace, y esto es algo que se transpira en el ambiente. El sueño americano es una zanahoria que muy pocos llegan a morder, para mi el objetivo es estar aquí, disfrutando de momento irrepetible y de unas experiencias únicas.

–En los procesos de trabajo entre los teóricos del diseño siempre ha habido el debate de ordenador si ordenador no, ratón o lápiz. ¿Cuál es su posición? ¿Qué papel juegan las nuevas tecnologías en el ámbito del diseñador? ¿Qué herramientas utiliza para realizar sus composiciones?

Trato de descubrir nuevos registros y perderme en cada proyecto, convirtiendo el proceso en una experiencia

–Cada herramienta te permite moverte en áreas distintas, no creo que haya que elegir una o otra, sino tratar de usar la que convenga en cada momento. Para dibujar una letra «script» el lápiz seguirá siendo mucho más preciso que ningún «software», y en cualquier proyecto el ordenador siempre es indispensable para mi en algún momento. La tecnología esta avanzando muchísimo, las herramientas con las que yo estudié hace diez años son completamente obsoletas, lo cual exige que el diseñador de hoy en día esté en constante formación. Las ideas y el gusto son importantes, pero tener un buen dominio de cómo expresarlas es casi tanto o más importante.

–¿Tiene total libertad cuando realiza su trabajo? ¿Cómo suele ser la relación con el cliente?

–Aunque uno oiga a menudo a los clientes decir «haz lo que tu quieras»… Como ilustrador o diseñador, nunca hay total libertad. Cuando hay un encargo comercial dependemos de una audiencia y un cliente. Y en una medida u otra, siempre hay un grado de adaptación, si no lo hubiera estaríamos haciendo Arte, donde lo único que importa es la satisfacción personal. Cada relación con cada cliente / proyecto es distinta, y aunque como diseñador uno esta en la posición de prestar un servicio, intento poder crear una atmósfera de colaboración con el cliente, tratando de crear un diálogo y compartir un proceso en que ambos descubramos un resultado conjuntamente.

–Realiza trabajos para publicidad, editorial, prensa, comunicación… Ha realizado también diseños para bandas musicales como The Rolling Stones, Vampire Weekend, Arcade Fire, AC/DC y Katy Perry ¿cómo es esta experiencia desde el punto de vista del diseño? ¿Hay diferencia a la hora de afrontar el proyecto frente a los anteriores?

–Pienso que el diseño tiene distintos grados de expresividad, que siempre vienen dictados por un producto, en el caso de la música para ser funcional a menudo hay que comunicar de una forma menos directa que en otros medios, como la publicidad o el mundo editorial. El diseño gráfico es un mundo con muchos otros mundos dentro, se comparte el objetivo de comunicar un contenido, pero hay muchas especialidades y maneras. Yo veo las portadas de discos o los posters musicales como un producto de diseño más. Incluso en los casos en los que la portada de un disco sea una reproducción de una pieza de arte sin más, acaba siendo un acto de diseño, controlado e intencional, con el objetivo de representar los valores de una banda musical con una imagen.

Emblema diseñado por Trochut para un concierto de la banda de rock AC/DC
Emblema diseñado por Trochut para un concierto de la banda de rock AC/DC

–Diseñar una cubierta o un cartel implica crear una imagen que guarda una relación inevitable con el contexto del que forma parte. ¿Cómo entiende la relación del significado entre una cubierta y el libro o un cartel y el motivo que anuncia?

–Una portada o un cartel debe encontrar la manera de sintetizar en una imagen el contenido que presenta. La conexión con el contenido deberíamos darla por sentada, es el trabajo del diseñador y el cliente encontrar en qué medida hay que ser más o menos informativos en cada contexto y producto. Pero en mi opinión, lo que realmente marca la diferencia es el trabajo de persuasión del diseño (sumado a la funcionalidad), el cual debe seducir y tratar de crear un impacto y una atracción instantánea. Como creativo creo que uno se tiene que saber adaptar, y tratar de disfrutar de cada encargo y entender las intenciones y limitaciones de cada producto. Como diseñador uno debe tratar de contenerse y navegar a través de limitaciones, cuando las hay; y saber soltarse y sorprender cuando hay libertad.

–¿Qué importancia tiene el diseño en un libro, en una revista o un periódico?

–En estos casos hablamos de un sistema, el cual debe organizarse de manera que varias piezas funcionen conjuntamente, en estos casos, la intención de diseño trata de servir priorizando al contenido aunque debe persuadir visualmente a una audiencia.

–De cara a una sociedad con una cultura visual que, aunque esté subiendo, sigue siendo algo escasa –por lo menos en España–, que se suele mover por emociones, por el me gusta o no me gusta, ¿el diseñador debe estar preparado para afrontar situaciones en las que puede resultar difícil implantar un diseño cargado de significado?

–Creo que una parte muy importante del diseñador es saber comunicar verbalmente y hacer entender al cliente el valor y el porqué de nuestro trabajo

–¿Qué hace cuando el cliente dice sencillamente «no me gusta»?

–Hay 3 variables a tener en cuenta en cada proyecto, a la hora de lidiar con un «no me gusta»: el tiempo de dedicación, el presupuesto y libertad creativa. Si el balance no sale a cuenta en ninguno de los 3 factores y además no hay una explicación razonada al «no me gusta», para mi no tiene sentido seguir trabajando en ese proyecto.

–¿Qué parte de habilidad creatividad o de experiencia necesita un diseñador para saber que un diseño o una tipografía va a funcionar?

–Hay que aprender las normas para poderlas romper, y en cierto punto dejar que la intuición marque la dirección hacia un resultado original y propio.

–¿La tipografía en su trabajo suele hacer una función de imagen?

–Sí, me gusta que las letras sean el objeto en si de un diseño. Dependiendo de qué casos, si el proyecto lo permite, jugando entre lo comprensible y lo abstracto.

–¿Qué debe tener el diseño de una tipografía para que funcione en un contexto como el de la imagen?

–Estilo.

–Todos sabemos que las industrias que proceden de Estados Unidos suelen ser más potentes que las europeas. ¿Qué oportunidades puede tener allí actualmente un diseñador que quiera emigrar desde España?

Un trabaj0 transmite siempre si se percibe que está hecho con el alma

–EE.UU. es un país grande, y con muchas oportunidades, sí, pero no regala nada a nadie. Nueva York es un ciudad de gente que adora su trabajo, y es el contexto perfecto para normalizar cualquier obsesión laboral. La calidad de vida es cuestionable y es un lugar duro en muchos momentos, pero también una gran escuela para el desarrollo profesional.

–¿Qué opina del diseño gráfico y tipográfico en Estados Unidos? ¿Y en España?

–Es difícil separar ambos países, hay muchas similitudes debido a lo conectado que vive el mundo del diseño. Creo que hay muchísimo talento en ambos países, y seguramente mucho más concentrado en España que en los 400 millones de americanos. Pero el enorme mercado americano permite hacer más y con más impacto.

–Uno de sus últimos trabajos ha sido para Penguin USA con el diseño tipográfico de cubierta de seis ediciones en tapa dura de títulos clásicos de ciencia ficción y fantasía que saldrán a la venta este otoño, entre los que están «2001: A Space Odyssey», «Dune» o «Neuromancer». ¿Cómo fue este proceso? ¿Qué ha querido transmitir? ¿Habrá más diseños de esta serie? ¿Sabe si llegará a España manteniendo su diseño?

–La serie Penguin Galaxy, es una edición especial de seis libros, todos ellos con cubiertas 100 por cien tipográficas. Cada cubierta tiene un concepto relacionado con cada libro pero era importante que se percibiera como una colección. Por ahora no tengo noticia de que se vayan a editar en español.

Algunas de las portadas creadas por Trochut para la serie Penguin Galaxy
Algunas de las portadas creadas por Trochut para la serie Penguin Galaxy

–¿Cómo valora el momento editorial actual? ¿Cree que el libro tal cómo lo conocemos actualmente desaparecerá?

–Espero que no, y que el valor de un objeto físico tenga un lugar en futuro.

–Para terminar, háblenos de su proyecto personal Binary Prints. Usted desarrolló una técnica de impresión en la que dos imágenes separadas se pueden ver en una misma imagen, dependiendo de si se observa con luz o en la oscuridad, con una serie de retratos de algunos de los más grandes de la música electrónica y productores que trabajan hoy en día. ¿Cuál fue el origen? ¿Dónde quiere llegar con este proyecto? ¿Cuál puede ser el poder de esa imagen?

Binary Prints fue un técnica con la que experimenté y que posteriormente patenté. A partir de ahí, planteé un proyecto artístico con la única intención de satisfacer mi ganas de expresarme a través de la música de algunos de mis artistas favoritos. Es un proyecto que ya tiene unos tres años, fue una experiencia fantástica ya que me empujó a un terreno que estaba fuera de mi zona de confort en muchos sentidos, colaborando con fotógrafos, los músicos, y sobre todo dejarme ir del mundo comercial, siguiendo únicamente mi intuición a la hora de crear.

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