Víctor Hugo, autor de «Lo que dicen las mesas parlantes»
Víctor Hugo, autor de «Lo que dicen las mesas parlantes»
LIBROS

«Lo que dicen las mesas parlantes», mensajes del más allá

La editorial WunderKammer se estrena con «Lo que dicen las mesas parlantes», que recoge las conversaciones que mantuvo Victor Hugo con los espíritus a través de la «ouija»

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Exiliado por razones políticas en la isla de Jersey, en el canal de la Mancha, Victor Hugo se dedica al espiritismo. Su familia está con él, su esposa y sus hijos (su hijo Charles resulta ser un médium excelente) y también algunos amigos. Hemos de suponer que tienen mucho tiempo libre. En el siglo XIX se tenía, por lo general, bastante tiempo libre. De modo que deciden colocar un velador encima de una mesa e intentar establecer contacto con los espíritus. El sistema es un poco tosco: todos colocan las manos sobre el velador, se hacen preguntas y el velador se mueve y golpea con la pata. Cada letra del alfabeto tiene asignado un número: es necesario ir contando los golpes y luego apuntar las letras, una tras otra.

Nadie sabe cómo funcionan realmente la «ouija» ni las mesas parlantes, pero dejando aparte nuestro lógico escepticismo, resulta verdaderamente asombroso que con un método semejante puedan obtenerse no sólo textos con sentido, sino además textos como estos, inmensamente ricos y floridos, apasionadamente poéticos, a veces visionarios, a veces enloquecidos, pero siempre coherentes y en ocasiones de larguísimo recorrido. Al parecer, Victor Hugo llenó hasta cuatro cuadernos con los mensajes del más allá, que luego tuvieron una historia de lo más misteriosa. Se perdieron, luego apareció uno, que alguien encontró en el granero de su abuelo, luego un segundo...

El marqués de Sade

El libro que tenemos entre las manos, con el que WunderKammer inicia su andadura como editorial, es una traducción de un librito publicado por Jean-Jacques Pauvert en 1964 cuyos textos proceden del primero de los cuadernos. Pauvert fue un editor algo «sui géneris», uno de cuyos méritos fue la rehabilitación moderna del marqués de Sade como autor literario, lo que le valió una contienda judicial de varios años con la censura francesa. En cuanto al librito en sí, la editora de WunderKammer nos cuenta que lo encontró por casualidad en uno de esos puestos de libros viejos que hay en la orilla del Sena.