Trabajos de elaboración del mapeado del campo de refugiados de Zaatari I. L. A.
PROYECTO ABC CULTURAL

El dibujo como forma de autoafirmación, base del Proyecto ABC Cultural de Isidro López-Aparicio

El andaluz Isidro López-Aparicio despliega un retrato realista del campo de refugiados sirios de Zaatari, en Jordania, a través de una obra participativa que tiene en cuenta la huella diaria dejada por los hombres y mujeres que lo pueblan

MadridActualizado:

Hay artistas que generan su obra condicionados por el resultado final; hay otros, entre los que me incluyo, en los que el proceso artístico implica, a veces, un alejamiento total de la obra para que ésta pueda surgir sin otros condicionantes que los suyos propios y de la forma más coherente posible con su naturaleza. Sólo cuando el propio sistema del arte acoge la obra es cuando ésta pasa a ser reconocida y difundida. Esta coherencia profesional implica muchos riesgos, ya que si la obra no da el paso a ser difundida, puede desaparecer en su propia realización. Por eso, el hecho de poder mostrar proyectos desconocidos en el mundo del arte es fundamental para generar saludables y autónomos procesos de prescripción.

Un compromiso humano

Desde mis comienzos, opté por centrar mi trabajo en la naturaleza propia de la obra, como el intento de escapar de Europa hacia África en una canoa, poniéndome en el lugar de los inmigrantes, pieza que fue recientemente expuesta en el Centre Pompidou Málaga, o los 10 años trabajando con minas antipersonales, construyendo un ingenio que las explota y que ahora se expone en el MUSAC; o la fundación de una universidad alternativa y libertaria como hecho simbólico contra el capitalismo académico, que se presenta este mes en el MNCARS con la defensa de las tesis que he dirigido de Isidoro Valcárcel y posteriormente de Luis Camnitzer. El trabajo que comencé en los campos de refugiados formaba parte de un compromiso humano en el que el arte es mi modo de relación y expresión, y explicarlo aquí y ahora me permite compartirlo antes de que sea expuesto en el centro artístico Darat al Funun en Amán, en Jordania.

«Comunication World», actualmente en la Universidad de Amán, es una escultura de poderoso nivel simbólico que retransmite la realidad de Zaatari

Ya en 2012 trabajé en los campos de refugiados palestinos en Jordania (2,247.768 refugiados registrados en 10 campamentos), principalmente en Amán en el Jabal el-Hussein, fundado en 1952, que acoge unas 30.000 personas y que ha sido absorbido por la ciudad. El principal elemento que utilicé fue un mapeado sonoro, intentando ser lo menos intrusivo posible para transmitir esa situación enquistada en el olvido. Así, lo sonoro se fue vinculando más a lo geográfico, terminando por centrarse en el plano, como ya había hecho en el «Mapping and Naming Western Sahara» que fue presentado en la Tate junto a Emilia Telese.

Simultáneamente, fui alternando mi trabajo artístico en otros espacios internacionales de Sudán o Dubai. Pero el proceso sobre el campo de refugiados de Zaatari continuaba, documentándose, desarrollando posibilidades, contactos, estudios, hasta que finalmente en 2017 se ha podido materializar. Mi participación en un encuentro internacional artístico en Amán, Jordania, fue fundamental: la pieza central que desarrollé allí, «Comunication World», actualmente en la Universidad de Amán, es una escultura de poderoso nivel simbólico que retransmite simultáneamente la realidad de Zaatari.

Un proceso participativo

Los dibujos de gran formato fueron las piezas fundamentales de este proyecto, que se crearon colectivamente a partir de la activación de un proceso participativo. Junto con el cartógrafo José Fernández, elaboramos un mapa mudo del campo de refugiados, algo absolutamente desconocido para los habitantes. Gracias a la mediación de los artistas Diran Malatjalian y Jehad Ameri, del también creador y comisario Mohammad Shaqdih y de cooperantes como Balqis Albsharat y Nida Yassin, se favoreció la activación social, la conexión y la empatía necesarias para que funcionase. Con su ayuda, los habitantes compartían sus trayectos diarios de forma pública dibujándolos en el mapa al tiempo que contaban su día a día, generándose un espacio de convivencia en el que lo individual se convertía en colectivo. Así, se creó un proceso de afirmación de la libertad del individuo, incluso en un espacio amurallado.

Los habitantes compartían sus trayectos diarios dibujándolos en el mapa al tiempo que contaban su día a día, generándose un espacio de convivencia en el que lo individual se convertía en colectivo

Pasar el dibujo de su horizontalidad a su verticalidad lo convierte en un retrato realista de la huella de la vida de los refugiados sirios dentro del campo. A este proceso de dibujo se le suma el material fotográfico, videográfico y el sonoro de forma destacada en el tránsito de los kilómetros del mercado central repleto de matices.

De esta forma, un mapa mudo, limpio y racionalmente construido con unos parámetros de representación muy específicos se va nutriendo progresivamente de un dibujo que rezuma humanidad. La propia huella del camino dibujada entre las calles forma una caligrafía, que reitera los pulsos de vida del campo de refugiados.