Una escena de «1992»
Una escena de «1992»
SERIES DE TELEVISIÓN

Cuéntame, pero en serio

La serie italiana «1992» y su continuación «1993» relatan de manera amarga las circunstancias en las que se fraguó el auge político de Silvio Berlusconi

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«La mejor juventud» (Marco Tullio Giordana, 2003) era una miniserie italiana que narraba la vida del país a lo largo de cuatro décadas. Era tan buena que se estrenó en los cines dividida en dos partes, a lo «Novecento», e incluso ganó algún premio en Cannes mucho antes de las recientes rencillas fraternales entre artes. En «La meglio gioventù» también eran dos hermanos, los Carati, quienes servían de hilo conductor de la historia.

En España el modelo lo retomaron los Alcántara, protagonistas de los grandes acontecimientos de nuestro país desde 1968, a menudo con las técnicas que popularizó «Forrest Gump». «Cuéntame cómo pasó» ha sabido sobrevivir 18 temporadas sin que, como vaticinaban algunos, los pillara el toro que terminó por embestir a George R. R. Martin.

«Manos limpias»

De vuelta a Italia, «1992» mantiene el mismo esquema de temporada por año, título obliga, aunque la comedia cede paso a un relato amargo y realista, centrado en el caldo de cultivo en el que germinó Silvio Berlusconi. Si en «1992» «Il Cavaliere» se interpretaba a sí mismo –a través de imágenes de los informativos–, en «1993» se hace necesario recurrir a un actor, misión imposible para Paolo Pierobon. El verdadero reto, superado con creces, es hablar sin miedo de la corrupción y la mafia, de una «operación Manos limpias» que quiere acabar no con uno, sino «con todos los partidos a la vez». Hay más exposición que denuncia y el drama funciona. El papel de las televisiones también es para contarlo.