ARTE

Canarias, inquietudes de la periferia

El Premio Nacional a Juan Hidalgo –tarde, aunque ya se sabe que nunca es demasiado tarde–, y el I Encuentro de Arte Contemporáneo de Lanzarote ponen de actualidad la situación de la plástica en las Islas Canarias

Sede de El Quirófano, en Lanzarote, espacio gestionado por el colectivo Parto Cerebral
Sede de El Quirófano, en Lanzarote, espacio gestionado por el colectivo Parto Cerebral

Dibujar un mapa del panorama artístico canario actual es, cuanto menos, un dolor de estómago. Supone recordar, reconocer y reenumerar los puntos deplorables de, a grandes rasgos, una Comunidad apaleada y abandonada a la desidia por sus gobernantes. Pero no todo es negativo: al igual que cualquier territorio del extrarradio, Canarias es un espacio lleno de posibilidades, aunque, con frecuencia, estas no sean fáciles de localizar y valorar.

Los artistas canarios lo tienen difícil. Con asiduidad encuentran como interlocutores las salas municipales, las cuales, en su mayoría, carecen de presupuesto y dignidad. Incluso, en muchas de ellas, el artista debe abrir y cerrar sus puertas todos los días. Seguramente esta mala praxis es habitual en muchas zonas del territorio nacional, pero en Canarias hay que tener en cuenta dos cosas: la insularidad y la lejanía. Ambos hechos maximizan la propia precariedad y adiestran y humillan al artista, dejándole claro que no puede optar a una mejora en condiciones. Es lo que hay, lo toma o lo deja. Si lo deja, supone que abandona su práctica o que hace las maletas y se instala en otro lugar. Esta acción está escenificada acertadamente por la artista Moneiba Lemes a través del vídeo «First We Take Berlin [?]» (2014), ciudad donde «la generación perdida» de artistas canarios se establece para malvivir fregando platos y así poder continuar con su producción. La pieza evidencia la mayor urgencia dentro de las artes plásticas: un plan estratégico de visibilidad en el exterior.Es necesario implantar un programa que rompa con los más de 1.200 kilómetros que separan el archipiélago del resto de España y poner en marcha una serie de estrategias para que los canarios partan con las mismas (des)ventajas que la mayoría de los artistas nacionales. Hacen falta proyectos donde nuestros artistas estén en contacto con otros compañeros, indistintamente de su procedencia, y, sobre todo, desde un punto de vista de mercado, no exclusivamente expositor. La única institución que hoy cumple con este requisito es el Cabildo de Lanzarote, quien ha puesto en marcha un proyecto para exportar a los artistas locales incluyéndolos dentro de una feria de arte en Madrid. Tampoco hay que olvidar que el Gobierno de Canarias tiene un programa llamado Canarias Crea que paga el avión y el transporte de obra a todos los profesionales de la cultura que lo soliciten. Eso sí, les debe gustar el proyecto, el aspirante debe tener un currículum que lo avale y, sobre todo, debe haber dinero. Es insuficiente, deficiente; su reparto no es equitativo y tiene un modelo de aceptación de proyectos muy cuestionable.

Pagar la aduana

Pero el grueso del problema del escaso movimiento de obra Canarias-Península recae en la situación aduanera de las islas y sus consecuencias en la exportación e importación de obras de arte, y, por tanto, en la proyección de los artistas que residen aquí. Toda obra de arte que salga tiene que pagar un 21 por ciento de su valor en concepto de IVA, salvo que el fin último sea la exhibición en instituciones públicas y que se devuelva a su origen; aún así también está sujeta al pago de avales aduaneros. Da igual que se venda o no, el artista debe adelantar la cantidad. En estos momentos, el Gobierno de Canarias, a través de la consejera de Turismo, Cultura y Deportes, María Teresa Lorenzo, parece haber asumido que es un problema que afecta directamente a la cultura en las Islas. No opina lo mismo la consejera de Hacienda, Rosa Dávila Mamely, que es quien tiene la potestad de actuar.

En general, Canarias puede resumirse en una carencia de estabilidad y recursos y unos presupuestos ridículos. Clara muestra son los cinco espacios pertenecientes al propio Gobierno insular. De entre ellos destaca positivamente el SAC, ubicado en Tenerife, como el único que tiene una línea clara, orientada a exposiciones individuales de artistas canarios de media carrera, incluyendo 2.500 euros en concepto de producción más un catálogo. Sin embargo, se echa de menos una convocatoria pública, ya que existe cierta penumbra en los pasos a seguir para presentar una propuesta. Del Centro de Arte La Regenta habría que subrayar el Espacio de Producción de Artes Visuales, que consiste en la concesión de seis estudios para artistas locales, pieza clave en el entramado artístico en Gran Canaria.

Es necesario poner en marcha estrategias para que los canarios partan con las mismas (des)ventajas que el resto de artistas nacionales

A estos centros se une el CAAM, perteneciente al Cabildo de la misma isla, el buque insignia de la región, ahora dirigido por Orlando Britto Jinorio bajo convocatoria pública y con un proyecto en torno al eje Latinoamérica-Canarias-África. La Convocatoria de Ayudas a la Promoción Artística en el Exterior, con la que llevan varios años, se ha convertido en cita anual para los artistas residentes en Gran Canaria. En la isla vecina se encuentra TEA Tenerife Espacio de las Artes, un centro de arte que, pese a no tener director y contar con un pasado politizado, poco a poco se está desprendiendo de ese lastre, mostrando una programación con calidad. Sobresale su departamento de educación y su programa Área 60, una convocatoria para comisarios. Indudablemente está siendo imprescindible en la experiencia de la nueva hornada de este tipo de profesionales.

Como se puede ver, hablar de arte en Canarias significa hacerlo de Gran Canaria y Tenerife. El extrarradio no existe. Todas las actividades que se realizan en La Palma, La Gomera, El Hierro, La Graciosa o Fuerteventura apenas trascienden, evidenciando una falta de comunicación entre islas. Por otro lado se encuentra Lanzarote, posiblemente la tercera isla en visibilidad. Últimamente ha destacado por dos asuntos, uno positivo y otro negativo. Como positivo se encuentra la reapertura del Centro de Innovación Cultural El Almacén y la aparición de varias asociaciones gestionadas por jóvenes artistas como respuesta a una falta de recursos institucionales. Por oposición, se localiza el MIAC, el mayor desastre de toda Canarias en cuanto a museos se refiere. A la falta de transparencia se une su incapacidad de crear una relación con los artistas locales; no produce exposiciones propias siendo únicamente receptor; no organiza actividades paralelas o didácticas y cuenta con obras extraviadas o dañadas de las que nadie asume responsabilidades. Además, es un centro dependiente del Área de Turismo, no del de Cultura, liderado por una directora puesta a dedo hace veinte años, quien ha incluido a su marido, el artista Juan Gopar, en numerosos proyectos dentro del museo, quien casualmente es, en estos momentos, el asesor de cultura del Gobierno de Canarias.

Rayos de esperanza

Pero habría que centrarse también en el importante trabajo que se está desarrollando desde la sección de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna para la formación y visibilidad de los artistas; la gran labor de Gran Canaria Espacio Digital como único centro especializado en las islas; la actividad insaciable de la asociación SOLAR implicando a la ciudadanía en la cultura; o el empuje tan grande que ha tenido en los últimos años la galería Artizar apoyando a los artistas autóctonos, pese a la inexistencia de un mercado fuerte en Canarias y de un coleccionismo que no se ha consolidado. Y, por supuesto, no hay que olvidar la gran cantidad de artistas que poco a poco están ganando proyección en el exterior. Al fin y al cabo, el mapa creativo no entiende de periferias.

Adonay Bermúdez es comisario independiente y responsable del I Encuentro de Arte Contemporáneo de Lanzarote

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