PROYECTO ABC CULTURAL

Arancha Goyeneche exprime estudio y residuos en «Sticked Painting», su Proyecto ABC Cultural

Arancha Goyeneche lleva años pintando con cinta adhesiva y «dentro» de una caja de zapatos. El último capítulo es «Sticked Painting», las esculturas que nacen del resultado de experimentar con los restos de materiales

Residuos pictóricos de Arancha Goyeneche, que han dado pie a piezas tridimensionales - A. G.
Una de las piezas de Arancha Goyeneche realizadas con cintas adhesivas - A. G.
Una de las piezas de Arancha Goyeneche realizadas con cintas adhesivas - A. G.
Una de las piezas de Arancha Goyeneche realizadas con cintas adhesivas - A. G.
Residuos pictóricos de Arancha Goyeneche, que han dado pie a piezas tridimensionales - A. G.
Residuos pictóricos de Arancha Goyeneche, que han dado pie a piezas tridimensionales - A. G.
Detalle de la caja de zapatos, prolongación del estudio –o estudio portátil– de esta artista - A. G.
Montaje de los módulos de Arancha Goyeneche en el Palacete del Embarcadero, en Santander - A. G.

«Sticked painting» es una obra que comencé a trabajar en 2012 y que todavía sigue en proceso de desarrollo. Se trata de una pieza cuyo origen o fuente de inspiración se encuentra en la Casa de Pilatos de Sevilla, un palacio que funde el renacimiento, el arte gótico-mudéjar y la revisión romántica de ambos, y que visito siempre que viajo a aquella ciudad, por la tranquilidad y serenidad que en él se respira, por su jardín y, muy especialmente, por el magnífico conjunto de azulejos mudéjares que cubren las paredes de sus estancias. Pero, tras esta revelación sobre tan importante fuente, es necesario añadir que en ningún caso pretendo hacer una reproducción fiel del azulejado, de sus formas y geometría, ni tampoco utilizar la misma técnica cerámica con la han sido realizados. Lo que me interesa es construir e interpretar una visión contemporánea del conjunto, de las sensaciones que producen en mí como espectadora, y todo ello trasladarlo a un lenguaje plástico y coherente con mi propia trayectoria artística.

Panelar con adhesivos

En este sentido, el propio título, «Sticked painting», alude a la técnica empleada. Se trata de pequeños recortes de vinilo autoadhesivo a modo de «stickers» o pegatinas de colores mates, brillantes o reflectantes pegados sobre una superficie de pvc de 10 x 10 cm. Con estos pequeños elementos, unidades o módulos, que obviamente tienen un paralelo con la fragmentación propia del alicatado, realizo distintas composiciones mediante paneles que adapto según las necesidades al espacio expositivo o, lo que es lo mismo, al espacio arquitectónico.

Una caja de zapatos se convirtió en un kit con el material básico para trabajar, y, por tanto, en el nuevo estudio de esta creadora

Mi experiencia personal me ha enseñado que las obras, o las líneas de trabajo, muchas veces surgen de forma casual e inesperada. En este caso, debido a circunstancias personales, en el año 2012 me encontré con la paradoja de que, no tenía la posibilidad física de acudir al estudio, de modo que tuve que adaptarme a una nueva forma de organizar mi trabajo y mi propio espacio creativo, en un formato, digamos, ambulante. Para ello, dentro de una caja de zapatos metí el material básico, consistente en tiras de vinilos autoadhesivos de distintos colores y tamaños, unas tijeras y, por último, piezas de pvc de 10 x 10 cm. Lo mejor es que, superada aquella situación y desde entonces, dicha caja se ha convertido en mi estudio móvil y almacén. Actualmente trabajo tanto dentro de mi estudio en otro tipo de obras, así como casi en cualquier lugar, simplemente llevando mi pequeña caja de zapatos, lo que me permite dar continuidad a «Sticked painting» que ya está conformada por unas 3.000 piezas de 10 x 10 cm.

Un continuo devenir deslocalizado

El proceso creativo de esta obra se inscribe de este modo en un continuo devenir deslocalizado, donde se enlazan contingentemente unas ideas con otras. Por ello, muchas de estas unidades modulares, que ya de por sí son pequeñas obras pictóricas en miniatura, me ha interesado sacarlas del contexto en las que fueron concebidas, llevándolas a otra escala, dándoles otro significado y adaptándolas a otras soluciones técnicas. De ahí surgió la serie «Pequeños paisajes», piezas de 30 x 30 x 6 cm, que llevan por subtítulo «Maquetas para piezas imposibles». Se trata, en este caso, de pequeños apuntes de los que surge una obra y que, a su vez, posiblemente también será el germen de otra obra futura.

Procuro no tirar nada. A este respecto, la caja de zapatos también se ha convertido en un contenedor perfecto para el almacenaje de los pequeños residuos que genera mi propio trabajo. Cualquier recorte de material, por nimio que parezca, puede ser el detonante para dar paso a una primera idea que servirá para afrontar una nueva obra. Ahora estoy en un momento en el que me apetece experimentar con el volumen, hacer obras más escultóricas, objetos exentos de la pared. Las pequeñas formas amorfas que he conseguido con material sobrante que tal vez debería haber tirado son, en este caso, el punto de partida de piezas que todavía no están más que en proceso de creación. En unos meses se verá si llegan a algún puerto...

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