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Ethan Hawke: «No le doy un gran valor al orgullo»

El actor estadounidense ha recibido el Gran Premio de San Sebastián por su trayectoria, que también recibirá Sigourney Weaver. Ha presentado además un remake de «Los siete magníficos»

Ethan Hawke, en San Sebastián - Reuters
JAVIER VILLUENDAS - Actualizado: Guardado en: Cultura , Cine

Poco antes de recibir el Premio Donostia a toda su trayectoria, Ethan Hawke dijo: «No le doy gran valor al orgullo». El actor de cara lobuna cumplió las expectativas y se mostró en las distancias cortas afable y con los pies en la tierra. «Me siento muy halagado por el premio. Sería tonto si no lo sintiese. Recibo mucho más amor de lo que merezco», afirmó sobre la persecución de dos años del Festival de San Sebastián para galardonarle.

El actor de Austin, vestido ya con americana (sobre camiseta, eso sí) y con el pelo echado para detrás a base de espuma, tiene una pinta de chaval de 45 años. Pero que ha recibido un premio que suelen recibir los veteranos. Eso sí, matiza que nunca pensó que fuera demasiado joven para recibir el premio y mucho menos rechazarlo por ello. «Tuve la oportunidad de entrevistar a Patti Smith y me dijo: “Me encanta que me den todo tipo de premios, intento no darle demasiadas vueltas”. Lo intento ver como un reto, intento merecerme estos premios que recibo», afirma. Y es que Hawke tiene 45 años… pero lleva 30 actuando.

Además de recibir el gran homenaje de este año del festival, que también irá a parar a manos de Sigourney Weaver, el actor estadounidense ha presentado en San Sebastián el remake de «Los siete magníficos», una cinta muy lejana de su primeriza «Bocados de realidad». «Nunca había formado parte de algo tan grande en cuanto a presupuesto y tiempo de rodaje. Pero cuando participa Denzel Washington, que es alguien a quien admiro mucho, las cosas cambian. Porque normalmente en este tipo de películas lo que manda es el dinero. Y quien tiene dinero son los que deciden y existe poca creatividad. De alguna forma, Denzel cambia el algoritmo», justifica.

¿Temió que les cayeran palos por este «remake» de un clásico? «Es peligroso. Cuando haces Hamlet o McBeth siempre va a haber gente que te diga que otros lo han hecho mejor. En cuanto a esta película, escojo pensar aquello que funciona. Coger valores del pasado que creo que pueden funcionar y darles frescura para que los conozca la gente joven».

En todos estos años, el actor, que no para de juguetear con un vaso vacío durante la entrevista, ha trabajado con gigantes de la talla de Jack Lemmon o Sidney Lumet. ¿Con quién le hubiera gustado trabajar? «Uno de mis héroes de verdad es François Truffaut, porque es el que me expuso al cine europeo. Y además tiene ese lado humano y esa forma de ver el tiempo que a mí me interesa mucho también. Es un humanista, es divertido y a la vez no es pretencioso», respondió.

Una de las patas esenciales para analizar el carrerón de Hawke sería su profunda relación artística con Richard Linklater, de donde han salido gemas como «Boyhood», entre otras. El intérprete recordó, bajo pregunta, cuándo se conocieron. «Creé una pequeña compañía de teatro, y estábamos haciendo una obra. Y uno de los actores estaba trabajando con Linklater en «Movida del 76». Vino a ver la obra antes de que saliera la película y luego salimos todos. Estuvimos charlando toda la noche y recuerdo que llegué a casa al amanecer», explica. Pronto le llegaría a su casa el guión de «Antes del amanecer», cosa que no hizo en la noche del primer contacto de esta fecunda relación.

Hawke tiene popularidad, éxito de crítica, suponemos que dinerales, lleva trabajando treinta años … ¿Qué motor le impulsa a seguir? El actor se queda pensativo y trata de averiguar la respuesta mientras habla: «La respuesta más obvia sería cuánto amo el cine y que esto me hace sentir mejor persona pero me acuerdo de muchos actores que admiró y que han mostrado una dedicación total. Y cuando tienes una dedicación total en cualquier arte se pueden lograr muchas cosas. Y luego el misterio de la vida es que cuanto más aprendes más te das cuenta de lo poco que sabes. Y eso es algo que me hace continuar».

Hablando antes de Truffaut, y ya que esa misma noche iba a recibir el galardón, le cayó la pregunta de a quién se lo dedicaría en el caso de que sea hombre de dedicatorias. «Según me voy haciendo mayor, me voy dando cuenta de que no estamos solos y que formamos parte de un ecosistema. Y cuanto mejor está ese ecosistema, mejor estamos nosotros. Se lo dedicaría a Phillip Seymour Hoffman, que es un amigo. A veces, cuando hablamos de un amigo, sabemos que no es tan maravilloso como otros creen que es. Pero en su caso sí que lo era».

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