ARTE

El tejano que buscaba petróleo y descubrió a Velázquez

La historia de Algur H. Meadows, fundador del Museo de Dallas que lleva su nombre y que ha prestado dos cuadros de Murillo para la exposición de Focus

Mark Roglán, director del Meadows, y Anabel Morillo en la exposición de Focus
Mark Roglán, director del Meadows, y Anabel Morillo en la exposición de Focus - ABC
MARTA CARRASCO Sevilla - Actualizado: Guardado en: Cultura , Arte

En los años 50 Algur H. Meadows y su esposa Virginia visitaban España. Meadows, un importante empresario tejano del petróleo, buscaba el oro negro en España. Perforó en muchos sitios, incluso en el Sáhara, y no encontró negocio. El matrimonio se alojaba en el hotel Ritz de Madrid, frente al museo del Prado, y una cosa llevó a la otra. Algur Meadows no descubrió petróleo, pero sí a Velázquez , Murillo... y la pintura española.

Aquel hombre se propuso hacer un «pequeño Prado para Texas»... y lo consiguió. Hoy, dos de las obras de su exquisita colección formada por más de doscientas piezas, Santa Justa y Santa Rufina de Murillo, forman parte de la exposición «Velázquez. Murillo, Sevilla», abierta al público en la Fundación Focus en Los Venerables.

El director del Meadows Museum, Mark Roglán, ha visitado la ciudad acompañado de otros expertos norteamericanos, para desvelar, además, la peculiar historia de estos dos cuadros.

Tras calificar como «maravillosa» la exposición de Sevilla, «porque menos es más, y la selección de piezas es de una gran calidad», dijo que «es difícil encontrar un contexto mejor. Estamos contentísimos de que nuestras Santa Justa y Santa Rufina hayan vuelto a Sevilla por primera vez desde que salieron de esta ciudad».

Hoy precisamente se inaugura en Madrid la exposición «Ribera. Maestro del dibujo», realizada entre el Museo del Prado y el Meadows Museum, y en cuyo catálogo ha colaborado también la fundación Focus.

El expolio nazi

La procedencia de estos dos cuadros es una aventura. «Hace diez años se descubrió que había una inscripción en uno de ellos. Una erre y un número condujo a la familia Rothsdhild, y a que era una obra incautada por los nazis». La conservadora del Meadows, Nicole Atzbach, pudo bucear en archivos de varios países y descubrió que el cuadro fue robado por los nazis el año 1940 y devuelto por los aliados al Gobierno francés.

Finalmente, la conservadora descubrió de forma casi fortuita, que los devolvieron a señora llamada Antoinette Leonino, que luego se descubrió era nieta de Gustave Rothsdhild, que vivió hasta 1990 en un gran castillo francés que luego adquirió por el modisto Valentino.

Esta labor de detective no ha terminado aún. Los cuadros aparecieron en el mercado francés en los años 60 y posteriormente en Nueva York, donde Meadows los adquirió para su museo en el año 1972. «Pero claro ahora queda otra incógnita sobre dónde estuvieron antes los cuadros. Se decía que habían estado en la colección del marqués de Villamanrique y de Sutherland, pero ahora hay que empezar de cero.

Se ha llegado a descubrir que estuvieron en la colección Goyena en el siglo XIX, que era un coleccionista sevillano que se movía entre Sevilla y París. ¿Pero antes del XIX? Y¿dónde estaban en Sevilla y quien hizo el encargo de estos cuadros? La procedencia debe ser revisada y cómo salen de Sevilla, es una incógnita».

El museo norteamericano tiene cinco «murillos» y hasta la fecha no han recibido ninguna petición de préstamos para exposiciones con motivo del V Centenario: «Haremos un pequeño homenaje y presentaremos nuestros fondos de Murillo», anunció el director, quien también dijo que el museo posee tres «velázquez» , así como obras de Zurbarán, Valdés Leal, Alonso Cano..., entre otras.

«La colección es sólo de arte español del medieval contemporáneo. Huntington, que creó la Hispanic Society, es el principal coleccionista de la primera mitad del siglo XX, y Meadows el de la segunda mitad. Este museo de Dallas es una embajada de España en el corazón de Estados Unidos», afirma.

En el año 1965 Meadows regala su colección a la Universidad Metodista del Sur y tras su fallecimiento en 1978, dejó a su fundación dotada para continuar con el museo. «La UMS es una universidad privada y sus estudiantes de arte pueden estudiar la pintura directamente en nuestro museo».

La colección se ha doblado y la última adquisición ha sido una obra de Francisco Bayeu, «La niña de la rosquilla», y hace dos años compramos «Mariano de Goya», nieto del pintor aragonés, una obra tardía de cuando Goya tenía 80 años. «También hemos comprado un Dalí, el primero que hay en un museo tejano».

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