En la imagen Javier Parilla.
En la imagen Javier Parilla. - M.C.

Javier Parrilla: «La pintura tiene pellizco, como el flamenco»

El pintor sevillano expone sus nuevas obras en la galería La Caja China

SevillaActualizado:

Javier Parrilla (Sevilla, 1975), es de una generación, la de los 90, que se divirtió mucho eligiendo la pintura como disciplina de su quehacer creativo. Compartió la Facultad de Bellas Artes con artistas como Miki Leal, Fer Clemente, Norberto Gil, Manolo Bautista o Luis Germán Moreno, con quienes compartía estudio tres años antes de acabar los estudios de la facultad.

En la galería La Caja China Javier Parrilla presenta doce nuevas creaciones que ha venido realizando desde 2015 a la actualidad bajo el título de « In ictu oculi» (En un abrir y cerrar de ojos). «El título fue una consecuencia de no buscar lo evidente, tenía otro titulo, pero decidí éste porque es el de una pieza que mandaba. Además, está dentro de la filosofía porque todos los cuadros son como «vanitas», y de esa forma le hago un homenaje a la pintura sevillana de Valdés Leal. Hay un poco de seriedad y también de intención irónica. No pretende ser erudición, sino una frase que está ahí en la ciudad, todos la hemos visto y sabemos que significa», dice el Parrilla.

El pintor rememora los inicios, ese piso amplio compartido, «bebíamos los unos de los otros, era inevitable, compartes libros, conversaciones, lugares. Poco después llegó Sala de Estar y la Richard Channing, que fueron una deriva de todo aquello. Se hacía cultura de eventos, adelantándose a lo que hoy ocurre. Pero no era nada intencionado. Nuestros comienzos fueron más inocentes, pintores metidos en un piso grande y cada uno pintando. Años muy bonitos».

No se consolidaron como generación, pero sí como un grupo que sigue manteniendo el contacto y pintando, «todos nos dedicábamos a la pintura en ese momento, menos Manolo Bautista que era más escultor. Los demás estábamos centrados en ese debate que entendíamos como nuestro, no había concepto, estábamos ensimismados con la buena pintura y con ciertos artistas. Íbamos a Madrid, volvías cargado de catálogos, cosas muy básicas que ahora con Internet casi ni tienen sentido. En cierta manera fue una ventaja porque tienes que inventarte a ti mismo, sin muchos más recursos».

No ha tenido ni tiene más oficio que el de pintor, y reconoce que esta ciudad no es fácil, a pesar de ser cuna de tantísimos pintores, antes y ahora. «Lo contemporáneo en Sevilla es el eterno debate entre la tradición y modernidad, Sevilla tiene siempre ese punto de ritualizar mucho el pasado. No es una ciudad antigua, aunque creo que la terminología es confusa, hablamos de modernidad que no es contemporaneidad. Sí creo que está estancada en cuanto a temas culturales, el problema es a quien va dirigida la cultura que se hace».

En esta exposición se lo ha pasado muy bien. Son doce piezas de mediano formato, y uno grande, y piezas pequeñas, óleo sobre papel y algunas telas. En los cuadros, las cosas se han vuelto simétricas y el centro de las composiciones ha adquirido, de forma fortuita, un papel primordial.«Los he terminado hace poco, eso sí, tienen recorrido, mi proceso es así, un poco pesado. Pintar me cuesta muchísimo trabajo, y quedarme contento con el resultado, más. Aunque con estas obras me he divertido, he hecho el discurso al contrario, antes planteaba algo iconográfico y así construía el cuadro. Ahora he pintado por pintar. Ha sido algo mucho más primitivo,intenté dejarme de discursos antes de la pintura, y luego la lectura del trabajo ha creado un discurso que incluso a mi me ha sorprendido. La pintura es un lenguaje y no la controlas nunca, ella manda siempre. Como ocurre en el flamenco, la pintura tiene pellizco, eso es lo que te atrapa».

Esta exposición forma parte de una serie, un trabajo hecho ex-profeso para la galería la Caja China.