El marchante de arte Anthony d'Offay
El marchante de arte Anthony d'Offay

La Tate rompe con uno de sus mayores donantes, acusado de abuso sexual

Se trata del marchante Anthony d’Offay, de 78 años, quien fue el artífice de Artist Rooms, con piezas de Damien Hirst o Jeff Koons

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La Tate y la Galería Nacional de Escocia han roto relaciones con uno de sus mayores donantes, después de que éste haya sido acusado de abuso sexual y comportamiento inapropiado, de acuerdo con el periódico británico The Guardian.

The Observer, el suplemento dominical del citado medio, desvelaba que sobre el marchante de arte Anthony d’Offay, de 78 años, pesan varias acusaciones de abuso sexual y comportamiento inadecuado, de 1997 a 2004. D'Offay niega los cargos.

En un comunicado conjunto, la Tate y la Galería Nacional de Escocia afirmaron que estaban al tanto de las citadas acusaciones. «En 2008 el señor D'Offay donó la colección Artist Room, que ahora es propiedad de la Tate y la Galería Nacional de Escocia, y cuya gestión depende exclusivamente de estos organismos. El señor D'Offay renunció a cualquier tipo de relación con Artist Room en diciembre de 2017».

El marchante creó el citado programa Artist Rooms en 2008, cuando vendió su colección casi al completo a estas instituciones por el precio que había pagado originalmente por ellas, en lugar de su valor actual. En ese tiempo, el entonces director de la Tate, Nicholas Serota, calificó la transacción como «uno de los regalos más generosos que se han hecho nunca a los museos de este país».

Artist Rooms ha cosechado grandes éxitos. Originalmente, eran cincuenta habitaciones de arte contemporáneo en la que se incluían piezas de Damien Hirst, Jeff Koons, Diane Arbus o Gilbert & George.

Las acusaciones contra D'Offay provienen de mujeres con carreras consolidadas en el mundo de arte que afirman que, con ellas, esperan animar a otras para que sigan sus pasos. Estas denuncias son las que han provocado que los museos británicos hayan decidido que «es apropiado suspender cualquier tipo de contacto con el señor D'Offay hasta que estas cuestiones se aclaren».

Una de las mujeres, una empleada de la galería del marchante, ha denunciado que se fue convirtiendo en un sobón cada vez más habitual. «Me agarró muy fuerte y comenzó a besar mi cuello. Le empujé. Como estaba hablando por teléfono no podía gritar y empujarle fue lo único que pude hacer». La policía también está investigando otro caso en el que una joven acusa al marchante de enviarle mensajes mezquinos.

En un comunicado, D’Offay afirma estar en «shock» por las citadas acusaciones y niega categóricamente los cargos.