Imagen del Benjamin West Lecture Theatre
Imagen del Benjamin West Lecture Theatre - SIMON MENGES

La Royal Academy de Londres celebra sus 250 años con una ampliación de su sede

El proyecto, que firma el arquitecto y académico David Chipperfield, ha costado 50 millones de libras

Enviada especial aLondresActualizado:

Semana grande en el Reino Unido. Imposible no enterarse de que el próximo sábado hay boda real en Windsor: las caras del Príncipe Enrique y Meghan Markle ya están estampadas en tazas, platos y todo souvenir imaginable y las televisiones echan humo con especiales sobre la familia. Pero no es el único acontecimiento “real” del día 19. La Royal Academy of Arts, una institución señera de Londres, de la que la Reina Isabel II es patrona de honor, cumple 250 años. Y lo celebra con una esperada ampliación, que le viene como agua de mayo y que ayer se presentó a la prensa. Aún hay andamios y operarios dando los últimos toques. El sábado abrirá sus puertas al público y hay organizadas numerosas actividades para el fin de semana. Es un proyecto que se ha resistido. En 1998 Michael Hopkins & Partners ganó el concurso pero se abandonó por falta de fondos. En 2006 Colin St John Wilson elaboró un plan maestro, pero murió al año siguiente. Dos años después David Chipperfield gana un nuevo concurso. A la tercera fue la vencida.

Se trata de una institución artística independiente, sin fondos públicos, dirigida por artistas y arquitectos que trabajan en Gran Bretaña y que cuenta con unas Escuelas de prestigio: un curso de posgrado de tres años para formar a artistas emergentes. Aunque ha tenido en sus 250 años de vida varias sedes (Pall Mall, Somerset House; Trafalgar Square, compartiendo espacio con la National Gallery), desde 1868 es Burlington House, una mansión palladiana del siglo XVII con entrada por la animada Picadilly Street, que fue residencia del primer conde de Burlington, del que tomó su nombre. Ahora se une el número 6 de Burlington Gardens, un edificio del XIX diseñado por Sir James Pennethorne que se halla a su espalda -con fachada neoclásica y 22 estatuas de personajes como Adam Smith, John Locke o Leibnitz, que han sido restauradas con mimo-. Fue sede de la Universidad de Londres y la Royal Academy lo adquirió en 2001. También acogió el Museo de la Humanidad, dependiente del British Museum.

Dos de las joyas de la colección de la Royal Academy. A la izquierda, copia de Giampetrino de "La Última Cena", de Leonardo. A la derecha, el "Taddei Tondo", de Miguel Angel
Dos de las joyas de la colección de la Royal Academy. A la izquierda, copia de Giampetrino de "La Última Cena", de Leonardo. A la derecha, el "Taddei Tondo", de Miguel Angel - RORY MULVEI

El arquitecto británico y académico Sir David Chipperfield ha unido ambos edificios, apenas separados por quince metros, a través de un puente de hormigón, que han bautizado Weston. Los interiores minimalistas contrastan con la decoración histórica de Burlington House. La nueva Royal Academy cuenta ahora con dos entradas: una sur en Picadilly y otra norte en Mayfair, donde cuenta con vecinos tan “cool” como la Pace Gallery y las tiendas más exclusivas de Old Bond Street y Savile Row, templo de la alta costura masculina más british.

Se renueva y amplía una academia del siglo XVIII para el siglo XXI. La institución fue fundada en 1768 por el arquitecto Sir William Chambers, que contó con el apoyo del Rey Jorge III. Nació para hacer la competencia a la Sociedad de Artistas, que presidía su rival, James Paine. El espacio se ha incrementado un 70%: ahora cuenta con más de 8.800 metros cuadrados. El proyecto ha costado unos 50 millones de libras esterlinas. El principal patrocinio procede de la Lotería Nacional, que ha aportado 12,7 millones. El resto procede de empresas, amigos corporativos, mecenas y filántropos, algunos de los cuales llevan su nombre en los nuevos espacios. Además, se ha lanzado una campaña de micromecenazgo, “Make Your Mark” (Deja tu huella), que ha conseguido tres millones más. Es el futuro de los museos: involucrar más a la sociedad. El Prado ya está en ello. Y hablando del Prado, la nueva Royal Academy nace, al igual que la pinacoteca española, con vocación de convertirse en un campus.

Puente Weston, que conecta Burlington House y Burlington Gardens
Puente Weston, que conecta Burlington House y Burlington Gardens - SIMON MENGES

En la fachada de Burlington House cuelga una pancarta con el lema “La nueva Royal Academy, un paso adentro en una nueva casa para las artes y las ideas”. Toda una declaración de intenciones. Su presidente, Christopher Le Brun, destaca “el resurgimiento de esta Academia en el siglo XXI, que vive una nueva Edad de Oro, con artistas de talla mundial entre sus miembros”. Tim Marlow, director artístico de la institución, pronostica que “se convertirá en el recinto cultural más animado del centro de Londres. Esta remodelación nos proporciona una flexibilidad increíble y la capacidad de ser mucho más ambiciosos con nuestra programación pública, nuestras exposiciones, debates y actividad docente”. Y Charles Saumarez Smith, director ejecutivo, advierte que este proyecto “transformará la naturaleza psicológica y física de la Academia”.

David Chipperfield (Londres, 1953) sabe lo que es trabajar en museos. Ha firmado proyectos tan aplaudidos como el Neues Museum de Berlín y el Museo Jumex de México. En el caso de la Royal Academy de Londres la intervención “ha sido sutil. Una cantidad mínima de arquitectura ha dado un resultado verdaderamente profundo y transformador. El proyecto, cuya escala es más bien pequeña, se compone de muchas actuaciones menores. Parece fácil conectar dos edificios separados por 15 metros, pero ha habido una gran complejidad en el interior”. Chipperfield ha redescubierto el carácter oculto y erosionado del edificio. Cree que los museos hoy tienen mayor responsabilidad social: “Aspiran a algo más que colgar obras en sus paredes, son lugares dinámicos donde ocurren cosas, se debaten sobre conceptos e ideas. Son instituciones cada vez más dinámicas, puntos de encuentro, donde se superpondrán las exposiciones, la educación, los eventos…”. El arquitecto británico es autor de varios proyectos en España: viviendas sociales en Villaverde (Madrid), la Ciudad de la Justicia de Barcelona o su propia casa en Corrubedo (La Coruña), donde pasa los veranos desde hace más de quince años.

Moldes de yeso de la "Venus de Milo" y el "Hércules Farnese" en las bóvedas JAMES HARRIS
Moldes de yeso de la "Venus de Milo" y el "Hércules Farnese" en las bóvedas JAMES HARRIS

El espacio más espectacular de Burlington Gardens es el Benjamin West Lecture Theatre, que en su día fue el auditorio de la Universidad de Londres. Es un magnífico espacio en doble altura y forma de herradura, con capacidad para 250 personas, y que se utilizará para conferencias, debates, conciertos, proyecciones cinematográficas… Los responsables de la centenaria institución quieren que sea un lugar vivo, dinámico, donde pasen cosas. A su lado, un estudio de arquitectura. Y es que esta disciplina es una de las más beneficiadas con la ampliación. También han salido ganando las Escuelas de la Royal Academy, cuyos corredores donde se hallan los estudios y talleres se abren por vez primera. Si hay un espacio muy especial en este proyecto, ese es, sin duda, las bóvedas, en el sótano del edificio, donde vemos material docente, como una selección de moldes de yeso: la “Venus de Milo”, el “Hércules Farnese” o “La Piedad” de Miguel Ángel. Una vitrina muestra recuerdos del pintor John Everett Millais, que a los 11 años fue alumno de la Royal Academy. Se le conocía como “el Niño”. Fue el noveno presidente de la institución. Junto a las bóvedas, el Weston Studio, un espacio para que los estudiantes expongan sus trabajos. Se ha inaugurado con “Honeymoon”, que reúne obras de los escolares de primer año.

Otro de los lugares más destacados de Burlington Gardens es una suite con tres galerías con luz natural (se han recuperado las claraboyas originales). Se denominan Galerías Gabrielle Jungels-Winkler, el nombre de una de las principales mecenas que han contribuido al proyecto. Están destinadas a exposiciones de artistas y arquitectos vivos, incluidos los académicos. Situadas en la primera planta, eran salas de exámenes y laboratorio de ciencias de la Universidad de Londres. Abre plaza la académica Tacita Dean con una muestra centrada en el paisaje. Un género que no es ajeno a la pintura británica: hay maestros como Constable y Turner. En septiembre tomará el testigo en estas galerías un arquitecto: Renzo Piano. A la entrada del puente, la galería Ronald y Rita McAulay, donde se exhibirán, a partir de septiembre, instalaciones realizadas ex profeso por miembros de la Academia. Además, se ha creado un Centro de aprendizaje (Clore Learning Center) para escolares y familias.

La colección de la Royal Academy atesora unos 46.000 objetos, de los que ya se han digitalizado 10.000. Hay 935 pinturas, 350 esculturas, 700 yesos, 25.000 grabados y dibujos, 5.000 fotografías… Una de las nuevas galerías se centra precisamente en la colección. Christopher Le Brun, presidente de la institución, ha escogido una selección de obras maestras, como el “Taddei Tondo”, de Miguel Ángel, único mármol del artista en Gran Bretaña , y una copia del siglo XVI de “La Última Cena”, de Leonardo, cuyo autor es Giampetrino. Junto ellas, moldes del “Laocoonte”, y el “Torso Belvedere”, y obras de Sir Joshua Reynolds (primer presidente de la Roya Academy), Constable, Gainsborough, Turner o Angelica Kauffman, una de las mujeres artistas que fundaron la institución. Otra es Mary Moser.

La Royal Academy está formada por un máximo de 80 miembros, todos en activo: 14 escultores, 12 arquitectos, 8 grabadores y el resto pintores. Desde David Hockney a Gilbert & George, que curiosamente ingresaron como un único miembro, o Tracey Emin, que es académica desde 2007. “No significa que me haya vuelto conformista, dijo entonces, sino que la Royal Academy se ha vuelto más abierta”. Emin fue uno de los Young British Artists presentes en la exposición “Sensation” en la Royal Academy en 1997, que levantó ampollas. Renovarse o morir. Esta centenaria institución ha optado por lo primero.