Cultura - Arte

Ramon Casas y todas las maneras de pintar el modernismo

El Museo Maricel de Sitges reúne 150 obras del artista barcelonés para aportar nuevas perspectivas sobre su trabajo

Vista del «Corpus Christi» de Casas, una de las obras de la exposición
Vista del «Corpus Christi» de Casas, una de las obras de la exposición - EFE
MARÍA GÜELL Barcelona - Actualizado: Guardado en: Cultura , Arte

El «Año Casas»culmina con la exposición «Ramon Casas. La modernidad anhelada», que se inaugura mañana en el Museu Maricel de Sitges y que después viajará a CaixaForum Madrid (de marzo a junio) y a CaixaForum Mallorca (de julio a octubre). «Desde el principio nos planteamos que no fuera antológica sino que aportara nuevas miradas sobre la obra de Casas», explica el comisario Ignasi Domènech, quien ha elegido cinco temáticas para dar un paso más en el estudio del pintor de obras tan famosas como «La carga» o «La Sargantain».

La Obras Social La Caixa, el Mnac y el Museu Maricel han colaborado en equipo para dar forma a este proyecto que cierra la conmemoración del 150 aniversario del nacimiento del pintor modernista. «En total hemos reunido ciento cincuenta obras de las cuales ochenta son préstamos de colecciones y de particulares», explica Vinyet Panyella, directora de los Museos de Sitges, y alma mater de esta muestra. «También era un reto encontrar obras que nunca se habían expuesto y lo hemos conseguido -añade Ignasi Domènech-. Por ejemplo nunca se ha visto “El patio”, una visión trasera de su casa de París».

Vista de las obras «Pèl & Ploma» (d), y «Joven decadente. Después del baile»
Vista de las obras «Pèl & Ploma» (d), y «Joven decadente. Después del baile»- EFE

Bajo el sugerente título de «La poética de la multitud» los comisarios Ignasi Domènech y Francesc Quilez ponen el foco en la pintura de crónica social que Ramon Casas empezó con su «Garrote Vil». «Hemos incluido en este apartado varias fotos de archivo de manifestaciones, de fiestas e incluso alguna ejecución para mostrar el paralelismo entre la vida de la calle y la pintura de Casas –puntualiza Quilez-. Queremos subrayar la pintura social, una visión diferente que es sensible a la multitud de la gente».

Su fascinación por la Fiesta Nacional también tiene un hueco en este periplo. «El picador» y «Plaza de Toros» de Casas comparten estancia con un vestido de torero que han restaurado para la ocasión y que pertenece a la colección del Museu Cau Ferrat. El público de las plazas de toros con su colores y sus sombreros vuelven a estar en diálogo con fotografías de la época de escenas taurinas o de la Plaza de Toros de la Barceloneta».

La estrecha relación entre Ramon Casas y Santiago Rusiñol queda palpable en «Retratándose», un óleo de 1890 en que los dos amigos se autorretrataron. La Bohemia y las mujeres también tienen su espacio, incluso su única marina que pintó en Sitges y que despide al visitante.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios