Peggy y David Rockefeller, navegando en el velero «Jack Tar» por la costa de Maine. Es la fotografía de la pareja preferida por David
Peggy y David Rockefeller, navegando en el velero «Jack Tar» por la costa de Maine. Es la fotografía de la pareja preferida por David - ROCKEFELLER ARCHIVE CENTER

Peggy y David Rockefeller: una colección para la Historia

La sala Christie’s de Nueva York subasta 1.550 lotes, cuyos beneficios irán a parar a doce instituciones

Es el conjunto de obras más valioso que ha salido al mercado. Se prevé que supere los 500 millones de dólares

MadridActualizado:

Hay coleccionistas y coleccionistas. Algunos atesoran obras de arte como si fueran trofeos de caza con el único fin de pavonearse. Otros, en cambio, lo llevan en el ADN y son conscientes de que no son ellos los dueños de esos tesoros, sino meros custodios temporales. Suelen ser, además, mecenas y filántropos. Es el caso de Peggy y David Rockefeller. A pesar de tener seis hijos (uno ya ha fallecido) a quien poder legar su fortuna, siempre tuvieron claro que un buen pellizco de ella iría a parar a instituciones con las que mantuvieron en vida una estrecha relación. Peggy murió en 1996. David hace un año, en marzo de 2017, a los 101 años. «Todos estos objetos que Peggy y yo hemos disfrutado tanto entrarán de nuevo en circulación y otras personas podrán cuidarlos, espero que con tanta satisfacción y alegría como nos han proporcionado a nosotros durante las últimas décadas», afirmaba él. Y ese momento ha llegado.

Dos personas admiran «Nenúfares», de Monet
Dos personas admiran «Nenúfares», de Monet - ABC

Un hito

Christie’s ha sido la firma elegida para vender esta histórica subasta, la más valiosa que ha salido nunca al mercado. Hasta ahora ostentaba ese honor la colección de Yves Saint Laurent y Pierre Bergé, subastada en 2009 en Christie’s París por más de 400 millones de dólares. Se espera que la colección Rockefeller supere los 500 millones. «Es un hito en la historia de Christie’s», advierte con orgullo Pilar González de Gregorio, presidenta de Christie’s España.

Los beneficios irán destinados a una docena de instituciones culturales, educativas y sanitarias, entre ellas el MoMA y la Universidad de Harvard. Un total de 1.550 lotes, salidos de sus mansiones, se han distribuido tanto en subastas presenciales como online. Estas últimas llevan en marcha desde el pasado día 1 y concluirán el 11 de este mes. Son 650 lotes, cuyos precios son más asequibles. Se puede pujar por algunas piezas a partir de cien dólares. Los 900 lotes más importantes se han distribuido en seis subastas físicas, que se celebrarán en el Rockefeller Center, un lugar emblemático de Manhattan levantado por esta familia, unas de las más ricas de Estados Unidos. Tendrán lugar del 8 al 10 de mayo. A ellas se sumará en junio una venta especial de joyas: destaca por su valor sentimental el anillo de compromiso que David regaló a Peggy en 1940.

«Fillette à la corbeille fleurie», de Picasso
«Fillette à la corbeille fleurie», de Picasso - ABC

El plato fuerte de la colección es la pintura, especialmente la impresionista y moderna. A la cabeza, cómo no, Picasso. «Fillette à la corbeille fleurie», pintado en 1905, pertenece a su codiciada y cotizada etapa rosa. Se estima que se remate en unos cien millones de dólares. La modelo era una conocida florista de Montmartre, a la que también retrataron Van Dongen y Modigliani. El cuadro perteneció a los hermanos Leo y Gertrude Stein. Lo tuvieron colgado en su casa de París. A Gertrude no le gustó nada cuando lo vio por vez primera y se disgustó cuando lo adquirió su hermano. Decía que las piernas parecían de mono. Cuando Leo se marcha a Italia la colección Stein se disgrega. Ella se quedó con los Picassos. Tras la muerte de Gertrude, las obras pasaron a manos de su pareja, Alice B. Toklas.

Los herederos de ésta las pusieron a la venta cuando falleció. El MoMA trató de hacerse con ellas, pero no tenía fondos suficientes. En 1968 se creó un trust formado por seis relevantes personalidades que ayudaron a la compra, al tiempo que cada uno se quedaba con una obra de la colección. Uno de ellos salió del trust y su lugar lo asumió David Rockefeller, optando a dos obras. La elección se hizo por sorteo con papeles numerados metidos en un sombrero de fieltro. Rockefeller pudo elegir en primer y tercer lugar: su primera elección fue «Fillette à la corbeille fleurie», que colgó en la biblioteca de su casa en la calle 65 de Manhattan. Su segunda elección fue una manzana a lo Cézanne, también de Picasso, que éste pintó para Gertrude y Alice como consuelo por haber perdido los Cézanne en el reparto: se los quedó Leo.

«Odalisque couchée aux magnolias», de Matisse
«Odalisque couchée aux magnolias», de Matisse - CHRISTIE'S

Entre las joyas pictóricas de la colección Peggy y David Rockefeller, «Odalisque couchée aux magnolias», pintado por Matisse en Niza en 1923 y cuya estimación es de 70 millones de dólares (lucía en el salón de la casa de los Rockefeller en Hudson Pines); unos «Nenúfares» de Monet de gran formato (50 millones) y «La table de musicien», de Juan Gris (1914), que podría superar los 22 millones. Estos dos últimos colgaban en la escalera de Hudson Pines. Hay además piezas de Hopper, Georgia O’Keeffe, Calder, De Kooning... David y Peggy solían comprar juntos, pues les gustaba convivir con las obras de arte en sus casas. El ambiente de ellas era ecléctico: muebles ingleses, pintura impresionista, papel chino en las paredes...

La vajilla de Napoleón

Juego de postre de la vajilla «Marly Rouge», que perteneció a Napoleón
Juego de postre de la vajilla «Marly Rouge», que perteneció a Napoleón- CHRISTIE'S

Además de pintura, salen a la venta muebles, lámparas, vajillas (atesoraron unas 70), objetos decorativos... La colección de porcelana es inmensa. Destaca un juego de postre de porcelana de Sevres procedente de la vajilla «Marly Rouge» que perteneció a Napoleón I (150.000-250.000 dólares). Le gustaba tanto al emperador que incluso se la llevó a su exilio en la isla de Elba. Las piezas (25 de las 256 de que constaba la vajilla) están decoradas con flores, mariposas, insectos... Es muy curiosa la pasión por los insectos que tenía David Rockefeller desde niño. Con 7 años coleccionaba escarabajos. Llegó a atesorar 157.000 ejemplares. Incluso hay uno que descubrió en México al que pusieron su nombre: Diplotaxis rockefelleri. El arte asiático tiene un gran protagonismo en la colección Rockefeller: una vajilla de porcelana china, una figura en bronce de Amitayus, un cuenco imperial con dragones...

Aunque no se conoce mucho, el apellido Rockefeller mantiene relación con España. En 1926 la Fundación Rockefeller donó 420.000 dólares (una fortuna en la época) para construir en la Colina de los Chopos de Madrid el Instituto Nacional de Física y Química. Se inauguró en 1932 y hoy es la sede del Instituto de Química-Física Rocasolano del CSIC.

David, en brazos de su madre, en una fotografía de familia junto a su abuelo, padres y hermanos
David, en brazos de su madre, en una fotografía de familia junto a su abuelo, padres y hermanos - ROCKEFELLER ARCHIVE CENTER

Los reyes de Manhattan

John Davison Rockefeller (1839-1937) fue el hombre más rico de su tiempo: el primer multimillonario norteamericano. Hijo de inmigrantes alemanes, este empresario e industrial fundó la compañía Standard Oil, que concentraba el 90% del petróleo de Estados Unidos, y una de las sagas más poderosas del país. Su hijo, John David Rockefeller Jr. (1874-1960), siguió sus pasos. Fue él quien acabó el sueño de su padre, el Rockefeller Center. Protestante baptista, era muy austero. Fue su esposa, Abby Aldrich, quien le introdujo en el gusto por el coleccionismo. En un viaje por Europa en los años 20 descubrió el arte de Picasso y Matisse, entre otros artistas. Fue una de las fundadoras del MoMA en 1929. La familia vivía en una casa de nueve plantas en la calle 54 de Manhattan que fue derribada. Hoy es la sede del MoMA. El jardín de esculturas lleva su nombre: Abby Aldrich Rockefeller.

En 1915 nace el sexto de sus hijos, David. Graduado cum laude en la Universidad de Harvard, fue el primer banquero de la familia. Presidió el Chase Manhattan Bank (hoy JP Morgan Chase & Co.). Se casa con Peggy McGrath, con quien tiene seis hijos: el primogénito, Richard, muere en 2014. Nueva York no sería la misma sin la familia Rockefeller: han apoyado numerosas instituciones como el MET, the Cloisters o el World Trade Center, que David vio caer desde la célebre oficina 5600 del Rockefeller Center. Él y su esposa donaron en vida unos mil millones de dólares. En 2002 David Rockefeller publicó sus memorias. A su muerte en 2017, a los 101 años, dejó una fortuna estimada, según Forbes, en unos 3.300 millones de dólares.