Cultura - Arte

Oporto se viste de largo para albergar la colección Miró del Estado portugués

Mariano Rajoy inauguró la exposición de 85 obras y destacó su «libertad de repensar y reinterpretar la tradición pictórica española»

Un visitantefotografía un cuadro en la exposición «Joan Miró: Materialidad y Metamorfósis», en Oporto
Un visitantefotografía un cuadro en la exposición «Joan Miró: Materialidad y Metamorfósis», en Oporto - EFE
Francisco Chacón Corresponsal En Lisboa - Actualizado: Guardado en: Cultura , Arte

Puesta de largo por todo lo alto de la colección de Joan Miró perteneciente al Estado portugués, que finalmente no se queda en una exposición temporal sino un depósito permanente en Oporto. El presidente del Gobierno español en funciones, Mariano Rajoy, se unió al presidente y al primer ministro del país vecino, Marcelo Rebelo de Sousa y António Costa, respectivamente, en la inauguración celebrada en la Fundación Serralves, buque insignia artístico de la ciudad diseñado por el arquitecto Álvaro Siza, también presente en el acto.

Son 85 obras, datadas entre 1924 y 1971, que se muestran por primera vez al público después de una travesía un tanto rocambolesca. Su importancia reside en que arrojan luz sobre diversas etapas creativas del artista barcelonés, quien marcó una de las cumbres del surrealismo con su personalísimo estilo. «Estar en Oporto para inaugurar la exposición de un compatriota insigne, un artista catalán, español, europeo y universal es una alegría y un privilegio porque, de los muchos vínculos que nos unen, el vínculo cultural tiene una hondura y un poso particular», declaró Mariano Rajoy.

Y añadió: «Al inaugurar esta exposición, es inexcusable hablar de libertad: para repensar y reinterpretar la tradición pictórica española, para compatibilizar la vanguardia más audaz con las raíces más genuinamente populares, para cuajar un arte que logra ser plenamente europeo a partir de su hondo arraigo hispánico desde los paisajes de la Cataluña profunda a la inspiración que halló en Mallorca».

Polémica

Las obras eran propiedad del Banco Portugués de Negocios (BPN), que se precipitó hacia el colapso financiero en 2008 y resultó nacionalizado por los socialistas en la época de José Sócrates, hoy sospechoso de graves delitos de corrupción. Por tanto, el Estado luso pasó a detentar la titularidad de la colección. Pero aquel Gobierno socialista cayó tras pedir un rescate a la troika por valor de 78.000 millones de euros y le sucedió en 2011 un Ejecutivo encabezado por el conservador Pedro Passos Coelho, quien eliminó el Ministerio de Cultura, por cierto. Acuciado por la necesidad de hacer caja como fuese, este gabinete acabó levantando una gran polémica poniendo en el mercado las piezas, valoradas en más de 80 millones de euros.

Así fue como se urdió una puja en la casa de subastas Christie’s, de Londres, aunque la polvareda mediática suscitada desembocó en una sentencia judicial que prohibía la salida de los cuadros del territorio portugués por considerarlos un valioso patrimonio. Se frenó entonces la operación de venta al mejor postor en 2014.

El caso es que, durante todos estos años, las 85 «criaturas» de Miró han permanecido en los almacenes, en espera no sólo de una resolución que aclarase su situación legal sino de una oferta consistente para albergar la colección con garantías.

Oporto no tardó en postularse, de manera que parecía evidente que la exposición «Joan Miró: materialidad y metamorfosis», con el norteamericano Robert Lubar Messeri como comisario, iba a convertirse en la antesala de su presencia definitiva. Aún no se ha confirmado que Serralves vaya a ser su lugar de emplazamiento, aunque los indicios apuntan en este sentido. Otra posibilidad radica en habilitar una sede específica en un edificio público que pueda considerarse un emblema en la ciudad y amplíe sus opciones artísticas.

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