Plácido Domingo ha legado 25 obras al Prado y otras 32 al Museo de Bellas Artes de Asturias
Plácido Domingo ha legado 25 obras al Prado y otras 32 al Museo de Bellas Artes de Asturias - EFE

El mecenazgo en España: un «ejercicio de fe» por amor al arte

Pese a la ausencia de una ley propia, grandes donaciones y legados enriquecen el patrimonio español. Pero, ¿quiénes son nuestros mecenas?

MadridActualizado:

Tras el portazo que dio en la anterior legislatura el tándem Wert-Lassalle a la prometida ley de Mecenazgo (se quedó en agua de borrajas: tan solo un paquete de medidas fiscales), el sector se lamentaba al ver cómo se perdía una oportunidad histórica para atraer la iniciativa privada a la financiación del mundo de la cultura, tan necesaria hoy, e incentivar las donaciones. Así lo entendió Íñigo Méndez de Vigo, quien optó por recuperar ese viejo y anhelado proyecto. El ministro de Cultura decidió incorporarlo como una de las claves del Plan Cultura 20/20.

Soledad Lorenzo, junto a una obra de Palazuelo, que forma parte de la donación que ha hecho al Reina Sofía
Soledad Lorenzo, junto a una obra de Palazuelo, que forma parte de la donación que ha hecho al Reina Sofía- IGNACIO GIL

En el mundo anglosajón cuidan con mimo a sus mecenas, atrayendo a las grandes fortunas y coleccionistas privados a hacer espectaculares donaciones, a cambio de jugosas desgravaciones fiscales. Quid pro quo. En España, en vez de apoyarlos casi se les castiga. Queda aún mucho camino por andar. Pero, aun sin una ley de Mecenazgo que echarse a la boca, no faltan iniciativas privadas que creen en lo público. El pasado lunes Soledad Lorenzo inauguraba una exposición con parte de las 400 obras de su colección que ha donado al Museo Reina Sofía. El mismo día, la coleccionista italiana Patrizia Sandretto Re Rebaudengo presentaba la creación de una fundación en Madrid y el proyecto de exponer gratuitamente parte de su colección en la Nave 9 de Matadero. Y el jueves, el coleccionista y filántropo holandés afincado en Barcelona Han Nefkens recibía el premio al mecenazgo que otorga «la Caixa». Tres buenos ejemplos.

Patrizia Sandretto Re Rebaudengo, en Matadero Madrid, adonde llevará parte de su colección en 2019
Patrizia Sandretto Re Rebaudengo, en Matadero Madrid, adonde llevará parte de su colección en 2019- ISABEL PERMUY

El mecenazgo siempre ha estado presente en nuestro país. No es, ni mucho menos, ajeno al Museo del Prado, donde ha habido donaciones, herencias y legados muy importantes a lo largo de su Historia. Como la donación de las Pinturas Negras de Goya, realizada en 1881 por el barón d’Erlanger. En sus casi 200 años de vida el Prado ha contado con numerosos y destacados donantes. Es el caso de Ramón de Errazu, que en 1904 entregó un notable legado, con obras de Fortuny y Raimundo de Madrazo; la duquesa de Villahermosa y el marqués de Casa-Torres, que donaron varios Velázquez; la duquesa de Pastrana, los bocetos de Rubens para las pinturas de la Torre de la Parada... Entre las donaciones de mayor trascendencia para el Prado figuran las de Pablo Bosch, Pedro Fernández Durán y Francisco Cambó. Sin embargo, fue el legado Villaescusa el más importante que ha recibido el museo en su Historia. A su muerte en 1991, Manuel Villaescusa hizo al Prado heredero de un patrimonio valorado en varios miles de millones de las antiguas pesetas para adquisición de obras que enriquecieran su colección. Se compraron obras de Goya, El Greco, Sánchez Cotán, Morales, Ribera, La Tour...

José Luis Várez Fisa, en el Museo del Prado, al que donó doce obras
José Luis Várez Fisa, en el Museo del Prado, al que donó doce obras- IGNACIO GIL

Desde entonces, recuerda Miguel Falomir, director de la pinacoteca, «hubo un periodo de sequía inusual» en las donaciones a la pinacoteca, hasta la de Várez Fisa en 2013, «que supuso un punto de inflexión». El empresario José Luis Várez Fisa, uno de los grandes coleccionistas españoles, donó doce obras de los siglos XIII al XV, que completaban las colecciones de arte medieval y renacentista de la pinacoteca. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, presidió en un solemne acto la formalización de la donación, en presencia de muchos de los grandes coleccionistas de este país, muchos de ellos patronos del museo. Éstos escucharon, en boca del propio Rajoy, que «el mecenas no debe esperar nada a cambio». Palabras que en su día se entendieron como un portazo a la tan ansiada y reclamada ley de Mecenazgo. El Prado agradeció el gesto de Várez Fisa dándole su nombre a la sala que acoge las obras donadas.

El Duque de Alba donó al Prado una tabla atribuida a Fra Angelico
El Duque de Alba donó al Prado una tabla atribuida a Fra Angelico- JOSÉ RAMÓN LADRA

Esta donación, según Falomir, «ha provocado un efecto de emulación que ha llevado a que las donaciones vuelvan una tras otra al Prado». No todas de gente conocida. Destaca Falomir la que hizo Carmen Sánchez, una profesora de Historia. Tras su muerte, a los 86 años, en julio de 2016, dejó en herencia al museo una casa en Toledo y 800.000 euros para la adquisición y restauración de cuadros, específicamente. En total, en torno a un millón de euros. El empresario Plácido Arango, expresidente del Patronato del Prado, siguió el ejemplo de Várez Fisa y en 2015 donó a la pinacoteca 25 obras maestras de su colección de arte antiguo, de artistas como Pedro de Campaña, Morales, Francisco de Zurbarán, Valdés Leal o Goya. A ello hay que sumar las 32 obras que el mecenas astur-mexicano ha donado este año al Museo de Bellas Artes de Asturias. En 2015 el Prado adquiría la biblioteca de Juan Bordes y éste donaría al museo un cuaderno de dibujos del taller de Rubens. En 2016, el Prado hacía una de las compras más importantes de su Historia: «La Virgen de la Granada»·, de Fra Angelico, joya de la Casa de Alba. La operación de compra (por 18 millones de euros) se cerró con la donación por parte del duque de Alba de otra tabla atribuida al maestro italiano.

William B. Jordan donó un «Retrato de Felipe III», de Velázquez, al Prado
William B. Jordan donó un «Retrato de Felipe III», de Velázquez, al Prado- IGNACIO GIL

También el año pasado, el Prado daba la bienvenida a su último Velázquez: «Retrato de Felipe III», donado por el hispanista William B. Jordan a la American Friends of the Prado con destino a la pinacoteca. De momento, la última importante donación que ha tenido el Prado ha sido la de Óscar Alzaga, aceptada el pasado 27 de marzo. El jurista y cofundador de UCD donó 6 obras de artistas como Sánchez Cotán, Herrera el Viejo, Antonio del Castillo o Mengs, que se presentarán en octubre, y además aportó 300.000 euros para la adquisición del «Retrato de Manuela Isidra Téllez-Girón», de Agustín Esteve.

Alicia Koplowitz, en el Prado
Alicia Koplowitz, en el Prado- CHEMA BARROSO

«Hoy mismo he recibido una carta en la que una persona de menos de 40 años quiere donar cuatro estampas al museo –comenta Falomir–. La aprobación de la ley de Mecenazgo sería lo mejor para reforzar las donaciones». Entre las conmemoraciones del bicentenario del Prado, en 2019, se baraja la posibilidad de que se celebre una exposición como homenaje a los donantes del museo. También se quiere implicar a la sociedad civil y fomentar el micromecenazgo. No es nada nuevo. Recuerda Falomir que a comienzos del siglo pasado se compró una obra de Paolo de San Leocadio por suscripción pública. Alicia Koplowitz, una de las grandes coleccionistas españolas y patrona del Prado, también ha hecho una donación, de carácter vitalicio, al museo. Pero en este caso no es ninguna obra de arte, sino el gran centro de flores que, desde el 1 de octubre de 2015, recibe a los visitantes en la Sala de las Musas. Es la versión española de Lila Acheson Wallace, que hizo lo propio durante años en el Metropolitan Museum de Nueva York.

La galerista y coleccionista Helga de Alvear, junto a una obra de su colección
La galerista y coleccionista Helga de Alvear, junto a una obra de su colección- ABC

Desde su fundación en la segunda mitad del siglo XVIII, la Real Academia de Bellas Artes ha sido objeto de generosos legados y donaciones. Es el caso, por citar solo unos ejemplos, de Juan de Villanueva y Moratín, que entregaron sendos retratos pintados por Goya; Mariano Benlliure donó el retrato escultórico de Leon Bonnat; Plácido Arango, dos cartas de Goya... La incombustible Helga de Alvear entregó en 2011 a la institución 57 obras de artistas españoles contemporáneos de la Colección Juana Mordó. Un caso excepcional fue el de Fernando Guitarte, quien legó a la Academia en 1970 su colección y su fortuna, con la que se han adquirido obras del Greco, Zurbarán, Goya, Picasso, Juan Gris y Julio González, entre otros. Por su parte, en 1995 la viuda de Enrique Lafuente Ferrari hizo la dación de la espléndida biblioteca del historiador y Cecilia Rodrigo hizo en 1993 la donación de 82 partituras del archivo personal del maestro Rodrigo. Publio López Mondéjar, miembro de la Academia, entregó entre 2012 y 2014 numerosas fotografías de su colección particular. La institución ha enriquecido sus colecciones de arte contemporáneo gracias a las obras que donan los artistas cuando ingresan en ella. Es el caso de Álvaro Delgado, Luis Feito, Carmen Laffón, Antonio López o Gustavo Torner, entre otros.

Patricia Phelps de Cisneros
Patricia Phelps de Cisneros- MÓNICA GONZÁLEZ-ADALID

El Museo Reina Sofía es otro de los grandes beneficiarios del mecenazgo en nuestro país. Recuerda su director, Manuel Borja-Villel, que históricamente se ha nutrido de legados testamentarios o daciones en pago. Es el caso de sus impresionantes fondos de Dalí y Miró. Un dato muy significativo: un 25% de su colección está formado por piezas procedentes de donaciones y legados (más de 5.375 obras). Entre ellas, la donación de la colección completa de fotografías de Robert Capa sobre la Guerra Civil española (dos centenares de instantáneas), que hizo en 1998 su hermano Cornell.

Con la llegada de Manuel Borja-Villel al frente de la pinacoteca hace casi 10 años se ha fomentado especialmente el mecenazgo, en especial tras la creación en 2012 de la Fundación Museo Reina Sofía, en cuyo Patronato se hallan algunos de los grandes coleccionistas españoles e iberoamericanos. Es el caso de Patricia Phelps de Cisneros, quien donó una escultura de Juan Muñoz, «Baranda de alcamé», e hizo en 2013 un depósito de 34 obras latinoamericanas, que aún se mantiene. Su labor filantrópica ha sido reconocida con la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio. También se hallan en la Fundación el ex consejero delegado de Christie’s España Juan Várez (donó «Dhaka Pavilion», de Dan Graham) y la galerista Helga de Alvear, que adquirió en ARCO una pintura de Rémy Zaugg tras la que iba el museo, pero no tenía presupuesto para adquirirla). Ésta logró conformar una de las mejores colecciones de arte contemporáneo de Europa con más de 2.500 obras y quiso cederla gratis a alguna ciudad de España. Se perdieron esta excepcional ocasión San Sebastián, Vigo, Granada... La que se llevó el gato al agua fue Cáceres, donde se inauguró en 2010 el Centro de Artes Visuales Fundación Helga de Alvear, que se halla inmerso en plena ampliación.

Christine y Bernard Ruiz-Picasso, nuera y nieto del artista
Christine y Bernard Ruiz-Picasso, nuera y nieto del artista- JULIÁN DE DOMINGO

Entre 2008 y 2016 el Reina Sofía recibió en concepto de donación o legado 710 obras y un relevante conjunto documental. Muchas de esas donaciones son realizadas por los propios artistas: Richard Hamilton, Fischli & Weiss, León Ferrari, Cildo Meireles, Amos Gitai, Jorge Ribalta, Juan Genovés, Asier Mendizabal o Elena Asins. Tras la muerte de ésta, el museo heredará toda su obra. Claude Ruiz-Picasso donó al Reina Sofía 39 grabados de Óscar Domínguez; la viuda de Matta, un centenar de grabados de su marido; y familiares de Emiliano Barral y Jesús Molina García de Arias, obras de éstos exhibidas en el pabellón español de la República en la Exposición Internacional de París de 1937. Vía testamentaria, el Reina Sofía recibió fotografías y dibujos de Brassaï y dos obras de Morris Louis, legados por sus viudas.

La incorporación de Ricardo Martí Fluxá como presidente del Patronato del Reina Sofía ayudará, sin duda, a la modernización del museo y al desarrollo de su ley propia, y es de prever que atraiga a nuevos mecenas. Para Borja-Villel, la aprobación de una ley de Mecenazgo ayudaría muchísimo. Pese a no contar aún con ella, son numerosos los mecenas del museo. Como la galerista Soledad Lorenzo, que ha legado 392 obras de su colección. Según Borja-Villel, tiene un carácter de ejemplaridad, pues a buen seguro provocará «un efecto llamada» para futuras donaciones.

En cuanto a los depósitos en régimen de comodato (muchos renovables por cinco años), advierte el director del Reina Sofía que él busca que tengan voluntad de permanencia. Destacan los del Archivo Val del Omar, la Fundación Palazuelo o la Easten Foundation de Nueva York, con obras tempranas de Louise Bourgeois. Especialmente relevante, el depósito de carácter indefinido que hizo en 2015 la Foundation Gandur pour l’Art –una de las colecciones internacionales más prestigiosas de arte europeo de posguerra– de 15 obras excepcionales de Dubuffet, Fautrier, Tinguely, el grupo CoBrA... Un año después se incorporaron a los fondos del Reina Sofía 32 obras cubistas de la colección de Telefónica. Y también tiene voluntad de permanencia el depósito de obras de Enrique Herreros, cedidas por su fundación.

Carmen Thyssen, en su residencia de Sant Feliu de Guíxols
Carmen Thyssen, en su residencia de Sant Feliu de Guíxols- INÉS BAUCELLS

Hay muchos más casos de mecenazgo cultural en España. Uno de los más mediáticos es el de Carmen Thyssen, quien en 2002 hizo un préstamo temporal gratuito al Estado español, por 11 años renovables, de 655 obras de su colección. Durante cinco años más ha habido sucesivas prórrogas y el número de obras se ha ido reduciendo hasta las 429, de las cuales unas 250 cuelgan en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. El Ministerio y la baronesa se han dado hasta fin de año para la negociación (y ya van unas cuántas) sobre el futuro de dicha colección. Málaga pudo abrir en 2003 las puertas del Museo Picasso, gracias a la donación y depósito de obras de Christine y Bernard Ruiz-Picasso, nuera y nieto del artista.