Cultura - Arte

Marina Abramovic, condenada a pagar 250.000 euros a su expareja por sus obras conjuntas

Su reencuentro en 2010 dio la vuelta el mundo. Ahora, la artista serbia tendrá que abonar a su exsocio su parte correspondiente de las ventas que nunca le pagó

El reencuentro de Marina Abramovic y Ulay en 2010
El reencuentro de Marina Abramovic y Ulay en 2010 - Youtube
ABC.ES Madrid - Actualizado: Guardado en: Cultura , Arte

Un tribunal holandés ha condenado a la artista de performance más conocida del mundo, Marina Abramovic, a pagar 250.000 euros a su compañero sentimental Ulay por las ventas de las obras conjuntas realizadas cuando aún eran amantes y socios artísticos.

El artista alemán Frank Uwe Laysiepen, más conocido como Ulay, demandó a Abramovic el pasado año por las obras que crearon conjuntamente y por las que él no había cobrado su parte correspondiente a las ventas. Según Ulay, Abramovic habría violado las condiciones de un contrato que firmaron en 1999, relativo a las obras que habían creado juntos. Según recoge The Guardian, la artista serbia no proporcionó las declaraciones exactas de las ventas, y le habría pagado sólo cuatro veces en el transcurso de 16 años.

La sentencia reconoce el derecho de Ulay a percibir el 20% neto de las ventas de sus trabajos conjuntos, una cifra que asciende a los 250.000 euros, así como 23.000 euros en costes legales. También se le ha condenado a acreditar cada trabajo con la firma de ambos en dos períodos que abarcan de 1976 a 1980; y otro de 1981 a 1988.

El miércoles Ulay describió la disputa legal como «desagradable y angustiante», y la llegó a comparar el proceso con la batalla que él mismo había librado contra el cáncer: «El alivio fue como perder mi piel, física y mentalmente», dijo. «Mi calvario contra el cáncer amenazaba agresivamente mi vida y la batalla legal con Abramovic estaba amenazando mi existencia. En mi opinión, el veredicto del jurado fue justo».

Un reencuentro 22 años después

Durante su romance de varios años, ambos artistas trabajaron juntos y crearon numerosas obras de performance, fotografía y vídeo. En 1988, antes de su separación, Abramovic y Ulay hicieron un pacto para despedirse una forma muy especial: recorrer la muralla china, cada una desde un extremo, para reencontrase en el centro y darse un fuerte abrazo, el último, para no volver a verse.

Sin embargo, la promesa fue incumplida cuando su reencuentro saltó a la fama en 2010, durante una performance de Abramovic en el MoMA de Nueva York. La artista se sentó en una silla en una de las galerías del museo durante ocho horas para que los asistentes se sentaran frente a ella y le mirasen a los ojos. En un momento de la obra, Ulay apareció a su lado de forma inesperada y ambos no pudieron contener las lágrimas. Su reencuentro fue visto por millones de personas en Youtube.

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