Cai Guo-Qiang, ayer en el Salón de Reinos presentando su proyecto
Cai Guo-Qiang, ayer en el Salón de Reinos presentando su proyecto - ÓSCAR DEL POZO

Cai Guo-Qiang: «Vuelvo a ser ese niño que quería ser pintor»

El artista chino ve cumplido su sueño de exponer en «uno de los mejores museos del mundo»

MadridActualizado:

El olor a pólvora volverá al antiguo Museo del Ejército. Pero esta vez no procederá de sus cañones, sino de unas obras de arte. Cai Guo-Qiang (Quanzhou, China, 1957) es un artista tan sutil como espectacular. Trabaja con materiales tan etéreos como la pólvora, al tiempo que hace piezas monumentales como esos 99 lobos tratando de subir al cielo o los ocho coches suspendidos del techo (ambos proyectos pudimos verlos en la gran retrospectiva que le dedicó el Guggenheim de Bilbao en 2009). Fue director de efectos visuales y especiales en las ceremonias de inauguración y clausura de los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008. Vive y trabaja en Nueva York. Con permiso de Ai Weiwei, es el artista chino vivo más famoso del mundo. En 2004 visitó las Fallas de Valencia (se debió sentir como en casa entre tanta traca y tanta mascletà).

Ha sido invitado por el Prado para una residencia de artista. Trabajará «in situ» en el Salón de Reinos a partir de septiembre, donde creará una serie de obras inspiradas en la historia de este palacio y donde el discípulo se medirá con los antiguos maestros del Prado que tanto admira: Velázquez, Rubens, Tiziano, Goya y, muy especialmente, El Greco. En 2009 realizó el artista chino un viaje iniciático siguiendo los pasos del Greco desde Creta hasta Toledo, pasando por Venecia y Madrid, donde visitó la exposición que le dedicó el Prado. Como él, también emprendió un viaje de Oriente a Occidente.

«El espíritu de la pintura»

La residencia culminará el 23 de octubre con la creación en vivo de una obra monumental de 18 metros: «El espíritu de la pintura», en la que jugarán un papel importante la pólvora, el azar y el caos. Será, dice, «una aventura incierta». La obra se trasladará al edificio Jerónimos, donde tendrá lugar la exposición del 25 de octubre al 4 de marzo de 2018. Miguel Zugaza ha dejado su comisariado en manos de Alejandro Vergara.

Es el Año del Gallo, que corresponde a su horóscopo: «Será un año difícil, tendré que trabajar mucho». Feliz y emocionado, confiesa Cai Guo-Qiang que se ha cumplido un sueño, «el de un joven pintor chino que visitaba de adolescente el Prado, uno de los mejores museos del mundo, y vacilaba viendo un campo de pinturas sin límites. Ahora bajaré a ese campo a cultivar. Me limitaré a la pintura. Regresaré a mi infancia, a ese niño que soñaba con ser pintor. Me considero un niño mimado por los dioses».

Le preguntan por el «Guernica», uno de sus cuadros preferidos. El domingo estuvo viéndolo en el Museo Reina Sofía. Confiesa que hizo para los Juegos Olímpicos de Pekín un proyecto inspirado en la obra de Picasso, con leds y pólvora, cuya huella debía borrar un grupo de niños, pero finalmente no se aprobó.