Bernardo Paz
Bernardo Paz - ABC

Uno de los grandes museos de Brasil se libra por el momento de la ola de corrupción

El presidente del Instituto Inhotim, Bernardo Paz, ha sido condenado a 9 años, pero ha decidido abandonar el consejo de la institución

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Un gigantesco museo jardín en medio de un área empobrecida en el interior de Brasil que colocó al país en la vanguardia del arte contemporáneo mundial, el Instituto Inhotim, en el estado de Minas Gerais, ha sentido el golpe, pero no se ha abatido frente a las acusaciones que han envuelto a su idealizador, el empresario Bernardo Paz, en una trama de desvíos.

Condenado a nueve años y tres meses de prisión por blanqueo de fondos en sus empresas del sector minero y siderúrgico, Paz, uno de los mayores coleccionistas de arte sudamericano, se retiró del proyecto, que considera el más importante de su vida, para salvarlo, renunciando a la presidencia del consejo de administración del instituto.

Deuda fiscal

Además, Paz donó al Instituto los terrenos y las edificaciones que componen el museo y negocia con el Gobierno de Minas Gerais la oferta de obras de arte suyas, que lo ayuden a pagar su deuda fiscal. El Instituto fue construido a partir de un sueño del empresario, que dedicó 20 años de su vida a la realización de este museo al aire libre, ubicado en Brumadinho, un municipio pobre, a 60 kilómetros de Belo Horizonte, que se ha convertido en dependiente del turismo generado por este centro de arte y de botánica. Durante todos estos años Paz compró el terreno y todas las obras de arte que hoy componen Inhotim, así como convenció a artistas y a empresarios a apoyar este plan que sin su energía y carisma parecerían de un Quijote.

Una imagen del idílico museo Inhotim
Una imagen del idílico museo Inhotim-ABC

Fundado en 2006, este Centro de Arte Contemporánea y Jardín Botánico con más de 140 hectáreas, rompe con el modelo de los museos convencionales y en 11 años ya recibió casi 3 millones de visitantes. Más de 250 artistas de Brasil y 30 países, exponen en los jardines alrededor de 700 obras producidas a partir de los años 60. El jardín reúne más de 4.500 especies botánicas de todos los continentes, incluyendo nativas, exóticas y amenazadas de extinción.

En entrevista a ABC, el director ejecutivo de Inhotim, Antonio Grassi, reconoce que este museo único en el mundo, no existiría sin Paz, pero destaca que la institución no tiene relación con los problemas privados enfrentados por el industrial y sus empresas. «Inhotim es una institución sólida, reconocida nacionalmente e internacionalmente por su excelencia, idoneidad y transparencia», defiende Grassi, explicando que las cuentas del museo son públicas y auditadas por el ministerio de Cultura y por la consultora internacional Ernst & Young.

Según el director, el número de visitantes sigue en ascenso, con un aumento del 10% en el último año, además de haber mantenido el apoyo de patrocinadores y de artistas. «Hemos recibido un amplio apoyo de los artistas. Todos entienden las naturalezas distintas de los casos que envuelven a Bernardo Paz y las actividades del Instituto Inhotim», explica, agregando que varios de ellos firmaron en noviembre una carta dirigida a los patrocinadores destacando la importancia del museo.

El museo ha atraído al turismo hacia una zona pobre dle país
El museo ha atraído al turismo hacia una zona pobre dle país-ABC

Entre las obras más destacadas del centro está «Habitación Vegetal» de Cristina Iglesias, que lo creó impactada e inspirada en el contraste entre la desordenada Brumadinho y la inmensidad verde del museo. Las impresiones de Cristina escritas en el memorial que acompaña su obra, también sirven como la mejor descripción de su trabajo en Inhotim. «Construí una sala vegetal sin techo, a cielo abierto en medio de la selva, con paredes de acero inoxidable que reflejan la naturaleza y, por lo tanto, desaparecen y se camuflan».

A partir de la obra de Cristina, se sigue un recorrido de ocho rutas en pequeños coches eléctricos que llevan a los visitantes por la gran mayoría de las obras, y a los pabellones que exponen las instalaciones de los principales artistas contemporáneos brasileños, que están en la vanguardia del arte mundial, como Tunga, Cildo Meirelles, Lygia Pape, Adriana Varejão y Helio Oiticica, entre otros locales y muchos internacionales, en un total de 19 galerías permanente.