«La guitarra sobre la mesa» (1913), de Juan Gris. Detalle. Depósito en comodato de la Colección Telefónica
«La guitarra sobre la mesa» (1913), de Juan Gris. Detalle. Depósito en comodato de la Colección Telefónica - MUSEO REINA SOFÍA

El cubismo toma el Reina Sofía

El museo reúne sus fondos de este codiciado movimiento con los depósitos de la Colección Telefónica

MadridActualizado:

Las vanguardias históricas, con el «Guernica» a la cabeza, constituyen el alma de la colección del Reina Sofía. Pero, así como el museo ha podido construir un relato muy exhaustivo acerca del surrealismo, no ha ocurrido igual con el cubismo. Había importantes lagunas que cubrir y, dada la prohibitiva cotización en el mercado de las obras de este movimiento, era utópica la opción de compra. En junio de 2016 llegó una oportunidad única con la firma de un convenio de depósito, en régimen de comodato, gracias al cual la Fundación Telefónica depositaba su colección cubista en la pinacoteca por un periodo renovable de cinco años. En total, 33 obras, fechadas entre 1912 y 1933, de artistas como Juan Gris, María Blanchard, Louis Marcoussis, André Lhote, Albert Gleizes, Jean Metzinger, Rafael Barradas, Manuel Ángeles Ortiz, Vicente Huidobro o Joaquín Torres-García, entre otros.

«Botella y frutas» (1911), de Braque
«Botella y frutas» (1911), de Braque - MUSEO REINA SOFÍA

Estas 33 obras se unían a otras 27 que ya fueron depositadas por la Fundación Telefónica en 2002 en el Reina Sofía (Tàpies, Chillida...), de las cuales seis eran también cubistas. Por tanto, el museo atesora en estos momentos 39 obras cubistas de la Colección Telefónica, que se suman a 23 pinturas y esculturas cubistas del Reina Sofía -además de 13 fotografías- en una exposición en la segunda planta de la pinacoteca, bajo el título «Colección Telefónica. Cubismo(s) y experiencias de la modernidad». Con la unión de ambas colecciones, advierte el comisario, Eugenio Carmona, ha sido posible trazar «una narrativa de la historia del cubismo, que solo puede verse en este museo y en ningún otro lugar del mundo. Estas obras están aquí como en casa». Para Manuel Borja-Villel, director del Reina Sofía, «es un sueño perseguido desde hace tiempo».

Así se gestó la Colección Telefónica

No es una exposición temporal al uso. Ha ocupado varias salas de la colección permanente de la segunda planta, por lo que ha habido que desmontar las piezas que las ocupaban (los realismos de los años 20 y 30, con obras de Ángeles Santos, Rosario de Velasco, Solana, Dalí...) y reinstalar la colección con nuevas lecturas. Se aprovechará además para restaurar algunas piezas. Los realismos pasarán a las salas del Noucentisme y Vanguardia. Además, esta exposición será de larga duración: en torno a un año. Pasado ese tiempo, se repensará cómo presentar la colección cubista.

«Jean Cocteau» (1916), de Gleizes. Depósito en comodato de la Colección Telefónica
«Jean Cocteau» (1916), de Gleizes. Depósito en comodato de la Colección Telefónica - MUSEO REINA SOFÍA

Luis Solana, expresidente de Telefónica, explicaba ayer durante la presentación de la muestra por qué y cómo se gestó la colección de arte de la empresa. Recuerda que en 1983 el Gobierno de Felipe González aprobó el llamado 1% cultural (el 1% de toda obra pública debía invertirse en cultura). «Telefónica se sumó a esa iniciativa. Se me ocurrió ir a ver al entonces ministro de Cultura, Jorge Semprún, quien me dijo que había un vacío en las colecciones españolas del arte de los años 20 y 30. De Juan Gris solo hay un cuadro y de Luis Fernández ninguno, me dijo. Me recomendó ir a ver a la galerista Nieves Fernández. Con Luis Fernández hubo suerte. La mayor colección del pintor estaba en manos de la familia Agnelli en Milán y logramos que viniera a Madrid. En el caso de Juan Gris, la mayor colección estaba en Venezuela. La compra de todas estas obras fue muy planificada, muy pensada, muy por España».

José María Sanz-Magallón, director general de Fundación Telefónica, apostilla que las obras no se adquirieron para adornar las oficinas de la compañía. De hecho, antes del depósito al Reina Sofía la colección cubista de Telefónica pasó años viajando por ciudades de España (Barcelona, Pontevedra, Valladolid, Bilbao, Sevilla, Alicante, Segovia, Granada...) y el extranjero (Santiago de Chile, Buenos Aires, Lima, Sao Paulo, Pekín...), siendo visitada por más de 800.000 personas.

Pluralidad de cubismos

«Cabeza de mujer (Fernande)» (1909), de Picasso
«Cabeza de mujer (Fernande)» (1909), de Picasso - MUSEO REINA SOFÍA

Eugenio Carmona ha dividido la muestra en cinco secciones. Aunque tradicionalmente se habla de cubismo, en singular, esta exposición demuestra que hay una pluralidad de cubismos: «La reunión de ambas colecciones es una propuesta en favor de la concepción plural de la experiencia cubista». Así, vemos piezas del cubismo fundacional de Braque y Picasso –considerados los padres del movimiento, con permiso de Cézanne–, junto a una veintena de trabajos de Juan Gris, refundador del cubismo. Además, este movimiento dio origen a otros istmos, como el surrealismo, imposible de entender sin el cubismo. Dalí, por ejemplo, toma de él sus célebres formas blandas. También aborda la exposición la aportación del cubismo a la modernidad en Latinoamérica (Xul Solar, Diego Rivera, Emilio Pettoruti...), su conexión con la poesía (el cubismo literario de Huidobro, su influencia en el ultraísmo), la evolución cubista de nombres como Léger, Robert y Sonia Delaunay, María Blanchard o Jacques Lipchitz, así como su germinación en el universalismo constructivo de Torres-García.