Cultura - Arte

La Biblioteca Nacional recuerda al Buero Vallejo dibujante

El dramaturgo fue también un excepcional ilustrador que llegó a retratar a figuras como Ramón y Cajal o Miguel Hernández. En el centenario de su nacimiento se expone una colección de sus ilustraciones

El escritor Antonio Buero Vallejo
El escritor Antonio Buero Vallejo - ABC

La historia de la literatura está plagada de autores cuya genial obra eclipsó otras facetas de su talento. Este es el caso de escritores como Herman Hesse, Victor Hugo o Federico García Lorca, que inundaba sus cuadernos de dibujos e ilustraciones que se entremezclaban con sus versos formando así una especie de colage rebosante de talento. Otro de los grandes escritores, que también coqueteó con la pintura es el Antonio Buero Vallejo. El dramaturgo ingresó en 1934 en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, alternando las clases de dibujo y pintura con su asistencia al teatro y la lectura.

Ahora la Biblioteca Nacional homenajea a este escritor, pero no por sus obras de teatro sino por las ilustraciones que quedaron en segundo plano. Del 9 de septiembre al 6 de noviembre de 2016, la Biblioteca recordará al dramaturgo en el centenario de su nacimiento. Las obras expuestas son de lo más diversas. Desde los retratos, de Ramón y Cajal o el médico húngaro Goryan hasta sus esquemas sobre los movimientos de tropas durante la Guerra Civil, pasando por las ilustraciones, publicados en los periódicos de campaña La voz de la sanidad de la XV División y La voz de la sanidad del ejército de Levante, todos los dibujos dan muestra de un gran talento y originalidad.

Miguel Hernández retratado por Buero Vallejo
Miguel Hernández retratado por Buero Vallejo- BNE

Algunas de las piezas que se exhiben distan mucho de tener una pretensión artística, pero otras como «El Jardín de los Molinos», aguada de tintes románticos que aparece el 17 de noviembre del 37, y el ensayo de contraluz que ilustra un romance de corte lorquiano, de M. A. Calvo, muestran una faceta más profunda del escritor. Tal y como explican los expertos, los dibujos del escritor presentan un firme trazo, un dominio del rayado, y están realizados casi siempre a pluma. Buero abordaba la pintura como una exploración visual objetiva.

En la obra pictórica de Buero Vallejo destaca el retrato que hizo de Miguel Hernández, cuando compartían penas en la cárcel de Torrijos. El poeta pidió un dibujo de él para que su hijo no olvidara su cara y todo esto antes de que el escritor de «Historia de una escalera» fuera un dramaturgo consumado.

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