Cultura - Arte

Atrapa en tu móvil los espectaculares vasos griegos del Museo Arqueológico Nacional

El Laboratorio de Humanidades Digitales de la Real Academia de Bellas Artes rinde al 3D la cerámica griega y crea un nuevo método de digitalización

Néstor F. Marqués muestra uno de los vasos griegos digitalizados en el laboratorio de la Academia de Bellas Artes
Néstor F. Marqués muestra uno de los vasos griegos digitalizados en el laboratorio de la Academia de Bellas Artes - MAYA BALANYA

Olvídense del «Pokémon Go» si lo que quieren es atrapar en su móvil lo mejor de la historia. Mejor que cazar monstruos virtuales es «atrapar» las piezas más valiosas y relevantes de nuestra cultura. Es algo que está empezando a hacerse con fines científicos, pero de lo que ya podemos disfrutar en las pantallas que llevamos con nosotros. Hay muy pocas instituciones en el mundo que dominen este juego, porque hay que manejar objetos muy delicados o demasiado grandes hasta convertirlos en fieles mapas de «bits». Y también porque hay problemas técnicos casi insalvables.

Pero en España ya se ha convertido en referencia mundial, por la innovación que está generando, la Real Academia de Bellas Artes. Hace un año creó un Laboratorio de Humanidades Digitales (LHD) desde el que se están explorando las nuevas maneras de aplicar la tecnología al patrimonio. Es el futuro. Con grandes resultados alcanzados. Y el primer gran ejemplo de tanta excelencia se ha logrado con un proyecto encargado por el Museo Arqueológico Nacional para digitalizar una de sus colecciones más bellas, financiado por Bolsas y Mercados Españoles.

A partir de hoy, el LHD de la Academia pone a disposición de los científicos y del público en general la primera colección temática cerrada en 3D. Se trata de los 30 vasos griegos más valiosos del Museo Arqueológico Nacional (MAN). Es visualmente espectacular y según comenta Nestor F. Marqués, responsable de la digitalización, ha sido el mayor desafío hasta ahora para el LHD. Primero porque se trata de objetos brillantes y una de las más difíciles pruebas a que se enfrenta este tipo de trabajos es a generar un objeto tan exacto como creíble.

Para lograrlo se emplea una técnica digna de efectos especiales de Hollywood. En realidad es una batería de técnicas: polarización, iluminación cruzada... hasta crear el método científico específico. «Hemos resuelto el fallo que tenían las técnicas 3D con los objetos brillantes. En el campo comercial suele elimiarse el brillo con sustancias, pero en el patrimonio no se puede correr ningún riesgo por el valor de las piezas», añade Marqués, que trabajó codo con codo con Paloma Cabrera, jefa del departamento en el MAN, directora del proyecto que ya se puede disfrutar en sala.

En algunos casos el brillo es como un espejo y ese método se ha consolidado a lo largo de este trabajo, tanto por la calidad geométrica de las digitalizaciones como por la manera exacta de mostrar la textura. Una idea sobre estos detalles la da el hecho de que estos trabajos reproducen incluso el volumen de la capa pictórica, que es menor a un milímetro. Tal es la exactitud que se pone a disposición de los estudiosos a partir de ahora. Desde el ordenador, situados en cualquier lugar del mundo, pueden realizar mediciones o investigar con un detalle que ni el contacto con la pieza original les puede ofrecer.

El LHD ha escaneado en su primer año desde pequeñas figuritas de marfil a iglesias románicas, como la Vera Cruz (Segovia); desde diminutas monedas romanas hasta el puente de Manterola, en Cádiz, de más de 200 metros de altura y que ahora se expone -digitalmente atrapado- en las salas del Museo de la Academia de Bellas Artes.

No hablamos de una foto, sino de fotogrametría, una técnica nacida para documentar yacimientos arqueológicos que mezcla miles de imágenes geoposicionadas (con sus coordenadas exactas), fotos que después un potentísimo ordenador engulle y «renderiza» con software de código abierto. El resultado es un objeto digital perfectamente fiel, que puede moverse, medirse, estudiarse y perder capa tras capa para conocer hasta el último secreto de su estructura o dimensión.

Así que desde hoy en la sala 36 del MAN el público encontrará una pantalla táctil con los vasos digitalizados. También se encuentran en la web del museo (www.man.es) y por supuesto en la página sketchfab.com/MAN, la plataforma de visualización tridimensional. Desde allí, también podemos cargar todos estos vasos griegos en nuestro móvil o tableta, compartirlos o incrustarlos en blogs o páginas web. El otro gran desafío ha sido que la imagen no perdiera calidad en ningún dispositivo, tenga la potencia gráfica que tenga. Antes solo se podía ver una cara de la mayor parte de los vasos expuestos, pero desde ahora se les puede mover, acercar, ampliar con un detalle maravilloso, en los 360 grados.

«El escáner láser está muerto», sentencia Marqués. Ese equipo, con el que la Academia digitalizó en Pompeya la Casa de la Diana Arcaizante, costaba entre veinte y cien mil euros. Ahora, con una cámara de 2.000 euros se puede hacer ese mismo trabajo. De hecho se está trabajando en objetos de esa domus pompeyana.

Los vasos elegidos son de diferentes tamaños. Hay piezas de un metro y medio de alto y otras de treinta o cuarenta centímetros de altura, como la última adquisición del MAN, que se ha digitalizado antes de exponerse. Proceden de las colecciones Real, del marqués de Salamanca y de Várez Fisa, fundamentalmente. Incluyen piezas como la copa de Aison, el célebre pintor del siglo V a. C., con escenas de la muerte del Minotauro; un ánfora panatenaica, que se otorgaba al vencedor de los juegos, o una ánfora «bilingüe», así llamada porque tiene figuras rojas en un lado y negras en el reverso.

El equipo impulsado por el académico José María Luzón, integrado en la Academia gracias al director Fernando Terán, tiene nuevos proyectos. En todos busca un sentido al uso de la tecnología en el patrimonio. La respuesta, en el MAN desde hoy.

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