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Las anomalías en la pirámide de Keops podrían ser cavidades

Zahi Hawass confirma que una de las anomalías, situada detrás de la entrada principal, podría explicar la construcción de la pirámide

Anomalías en la pirámide de Keops
Anomalías en la pirámide de Keops - AFP
ALICIA ALAMILLOS - Actualizado: Guardado en: Cultura , Arte

Cada análisis de las pirámides de Giza ofrece nuevas preguntas que no logran aclarar el misterio milenario de su construcción. Esta semana, el Ministerio de Antigüedades egipcio ha confirmado la detección de «dos anomalías» de desconocida naturaleza en el interior de la pirámide de Keops, una mole de más de 146 metros de altura.

Las anomalías, localizadas en la parte superior de la puerta principal al mausoleo y en la cara noreste de la pirámide, fueron detectadas tras un último análisis con muones, partículas elementales que, como una suerte de «radiografía» no invasiva174, «escanearon» las pirámides de Giza como parte del proyecto Scan Pyramids.

«Las anomalías fueron detectadas con el escáner de muones, y los mounes pueden indicar la presencia de cavidades», señaló a ABC el director del Instituto parisino para la Preservación del Patrimonio (HIP) madre del proyecto, Mehdi Tayoubi. A finales del año pasado, el equipo de Scan Pyramids recolectó más de 130 placas receptoras de muones, unas láminas grisáceas oscurecidas en las áreas con mayor o menor presencia de estas partículas elementales –lo que, según Tayoubi, podría indicar que los muones habían encontrado espacios vacíos en su paso a través de la pirámide-, y fueron enviadas a Japón para su análisis. Un comité de egiptólogos, liderado por el exministro de Antigüedades Zahi Hawass, estudió esta semana las primeras conclusiones del informe y dio en principio el visto bueno.

«No tenemos claro ni el tamaño ni la función de las anomalías encontradas, pero es de hecho la primer vez que, con estas nuevas tecnologías, podemos ver que hay algo dentro de las pirámides», ha afirmado Hawass a ABC. El «Indiana Jones egipcio», quien admitió a ABC que no había sido muy partidario del proyecto en el pasado, se ha mostrado más entusiasmado en esta ocasión: «Realmente creo que la que está detrás de la entrada principal, ayudará a comprender mejor cómo se construyeron las pirámides. Esta anomalía puede ser el soporte del pasaje que desciende desde la entrada de la pirámide».

En cuanto a la anomalía en la zona noreste, el comité científico carece de hipótesis, por lo que recomiendan al menos seis meses de nuevas investigaciones. Según confirma el Ministerio, ya han dado el visto bueno preliminar, supeditado a la firma del ministro de Antigüedades, para la renovación del proyecto durante el año próximo. «Necesitamos más análisis hasta que veamos estas anomalías de forma clara», concluye Hawass.

El coordinador del Scan Pyramids, Hani Helal, afirmó a través de un comunicado del Ministerio que en los próximos meses «se realizarán más estudios para investigar la naturaleza de las anomalías, así como sus posibles funciones y profundidad, que todavía no han sido identificadas». Además, se realizarán nuevas pruebas en la pirámide de Dahsur, donde el proyecto no ha sido capaz de identificar claramente ninguna particularidad.

Según admitió en una entrevista con ABC, Scan Pyramids fue el orgullo personal del anterior ministro de Antigüedades, Mamdouh El Damaty. El proyecto combinaba tecnologías como análisis térmicos, fotogrametría e infrarrojos, drones, reproducción en 3D y mounes con la intención de desvelar un misterio de más de 4.500 años. Ya en 2015 señalaron la existencia de dos zonas con una llamativa diferencia de temperatura en la pirámide de Keops, una señal de que «podría haber algo» detrás. A finales de 2015, el equipo egipcio-nipón del científico Kushihiro Murishima recolectó las placas de una emulsión receptora de muones colocadas en esos «puntos de interés» donde se han encontrado las anomalías en la Gran Pirámide de Giza, también conocida de Kufru.

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