Isabel y Agustín Coppel, junto a su hijo, con la obra «Geometría expandida», de Damián Ortega
Isabel y Agustín Coppel, junto a su hijo, con la obra «Geometría expandida», de Damián Ortega - ABC

Agustín Coppel: «Es importante que se reconozca la gran calidad del arte latinoamericano»

Del 21 de febrero al 11 de junio recalan en la Sala de Arte de la Ciudad Grupo Santander, en Boadilla del Monte, 120 obras de 58 artistas de la colección que atesora junto a su esposa, Isabel, en México

MadridActualizado:

Una lectura del arte contemporáneo hecha desde México y que gira en torno al mestizaje a través de una selección de 120 obras de 58 artistas de la Colección Isabel y Agustín Coppel (CIAC). Esa es la nueva propuesta expositiva de la Fundación Banco Santander en la Sala de Arte de la Ciudad Financiera en Boadilla del Monte. Los comisarios, Magnolia de la Garza y Patrick Charpenel, han seleccionado piezas de artistas como Francis Alÿs, Joseph Beuys, Abraham Cruzvillegas, Lucio Fontana, Bruce Nauman, Hélio Oiticica, Gabriel Orozco, Damián Ortega, Irving Penn, Michelangelo Pistoletto, Thomas Ruff, Cindy Sherman o Tunga, entre otros. Agustín Coppel, que preside el Grupo Coppel, un gigante comercial de México, responde vía mail a una entrevista con ABC.

—El martes recibirán el homenaje de la Fundación ARCO tres importantes colecciones privadas de Iberoamérica: las de Eduardo Costantini, Eduardo Hoschschild y la de ustedes. ¿Qué supone este homenaje de ARCO al coleccionismo iberoamericano?

—Es un gran reconocimiento que tanto a Isabel como a mí nos hace sentir muy orgullosos. Admiramos la labor de Eduardo Costantini con la creación del MALBA en Buenos Aires y la difusión del arte peruano que han hecho Mariana y Eduardo Hoschschild. Nos sentimos honrados de ser premiados junto a ellos. Es importante que en el momento histórico por el que estamos atravesando se reconozca no solo la gran calidad del arte generado en Latinoamérica, sino los esfuerzos que se hacen en la región por apoyar el arte.

—La exposición de su colección en la Fundación Banco Santander tiene como título «Punto de partida». ¿Cuál es el punto de partida de su colección? Creo que la iniciaron en los 90. ¿Cómo y por qué comenzaron a coleccionar arte?

—Isabel y yo, de una forma u otra, siempre hemos tenido un interés por el arte. Juntos empezamos a adquirir piezas en los años 90, inspirados por Elba Podesta de Holm, una coleccionista sinaloense que nos transmitió el gusto por el coleccionismo. Al principio, nuestro acervo se componía de obras de arte moderno mexicano de artistas como Manuel González Serrano y Julio Ruelas, entre otros, aunque muy poco tiempo después enfocamos nuestra atención al arte contemporáneo nacional e internacional.

—¿Cuántas obras componen la colección y dónde se hallan expuestas habitualmente?

—Nos gusta vivir con las obras que coleccionamos. Hay algunas piezas que nunca han dejado los muros de nuestra casa. La colección hace tiempo que no cabe en una sola casa y por ello la tenemos en bodegas de arte, la hacemos circular mediante prestamos a museos y también cuando, a través de la Colección Isabel y Agustín Coppel (CIAC), realizamos proyectos de exposición como el que ahora se presenta en la Sala de Arte Santander.

—Creo que es la primera vez que se muestran en España obras de su colección: 120 de 58 artistas. ¿Hay algún hilo conductor, alguna especificidad en ella? Creo que tiene un gran peso la fotografía. ¿El arte mexicano está muy representado en ella o tiene más vocación internacional? ¿Hay arte español en su colección? En caso de que no sea así, ¿qué artistas españoles les gustarían que estuvieran?

—La colección se presentó en 2009 en el Tenerife Espacio de las Artes (TEA), con una exposición comisariada por Carlos Basualdo y Mónica Amor, titulada «Mexico: Expected/Unexpected». Esta muestra, que empezó en la Maison Rouge de París, fue la primera exposición internacional de la colección. La fotografía tiene un peso notable en la colección, nos gusta mucho, aunque nunca hemos tenido la intención de crear una colección específicamente de fotografía, nos interesa que este medio esté en diálogo con otros. El arte contemporáneo mexicano esta bien representado en la colección. Desde hace tiempo seguimos la carrera de algunos artistas que hoy han encontrado un lugar destacado en la escena internacional. Sin embargo, la colección no tiene un enfoque nacionalista o regionalista y explora el arte de distintos países. Tenemos obras de artistas españoles como Juan Muñoz, Ignasi Abalí, Cristina Lucas o Alberto García-Alix. Recientemente añadimos más fotografías de este artista a la colección.

—¿Cuáles son las obras más significativas, las más especiales de su colección y por qué?

—Cada obra pertenece a la colección porque refleja un interés particular, por lo tanto cada una es especial de una u otra manera; sin embargo, sí tenemos varias que nos resultan más significativas. Por ejemplo, «Learning Curve», de Gary Hill, pues es la primera obra contemporánea que adquirimos; las piezas de Lucio Fontana, sobre todo «Concetto spaziale», una de las favoritas de Isabel; las obras de Fritzia Irizar, a quien hemos seguido muy de cerca desde que era estudiante; las de Gabriel Orozco, de quien tenemos un acervo extenso y, por su importancia dentro del arte, las obras de Joseph Beuys.

—¿Recuerdan cuál fue la primera obra y la última que compraron?

—La primer obra de arte contemporáneo que adquirimos fue «Learning Curve», de Gary Hill, y esta vez la exponemos por primera vez en la Sala de Arte Santander. La última obra que se adquirió fue una pintura de R.H. Quaytman, que fue parte de su exposición en el MOCA de Los Ángeles.

—¿Compran más en ferias, en subastas, en galerías? ¿Algunas de ellas las adquirieron en ARCO? ¿Son compradores habituales en ARCO o prefieren oro tipo de ferias como Art Basel Miami?

—Tanto nosotros como desde CIAC, la oficina que maneja la colección y su resguardo, realizamos investigaciones constantes, así como visitas a museos, galerías y ferias. Es importante saber qué está pasando en el arte. No tenemos un espacio o sistema predilecto de compra. Probablemente, nos llame la atención una pieza en una subasta y días después, visitando una feria de arte, encontremos otra que vale la pena agregar a la colección. En el caso de ARCO, el año pasado adquirimos una muy buena obra de Ulises Carrión.

—¿Cómo es la situación del mercado del arte en México? ¿Se apoya el coleccionismo con desgravaciones fiscales, ley de mecenazgo…?

—En México hay muy buenas galerías, excelentes artistas, algunos con gran reconocimiento internacional y cada vez existen más coleccionistas mexicanos. Desde el punto de vista fiscal no existen incentivos para coleccionar en México, coleccionamos por el gusto de hacerlo.

—Ustedes crearon una asociación civil para la investigación y difusión del arte contemporáneo. ¿Funciona como una fundación? ¿Cuál es su objetivo? Creo que organizan exposiciones, editan publicaciones…

—En varios aspectos sí funcionamos como fundación. Tanto Isabel como yo nos sentimos comprometidos a generar algo a partir de nuestro acervo. Realizamos préstamos a instituciones, herramientas educativas, exposiciones y publicaciones. Hemos apoyado también la Bienal de Venecia, publicaciones de artistas, e incluso programas como Art in the Twenty-First Century de Art21. Siempre pensando en compartir el acervo con públicos cada vez más amplios.

—¿Saben cuál será el futuro de su colección? ¿La legarán a sus descendientes, la donarán a un museo, crearán uno propio?

—Por lo pronto no hay planes de abrir un museo propio. El futuro de la colección es un tema muy importante. Nuestros hijos han crecido a la par de la colección. Como familia se discutirá en el momento adecuado cuál será su futuro.