Cultura - Arte

Abigail Lazkoz conecta a Miró y Ramón Gómez de la Serna

Surrealismo, greguería y posmodernismo crean «Conexiones» en el Museo ABC

Abigail Lazkoz en el Museo ABC
Abigail Lazkoz en el Museo ABC - MAYA BALANYA

El programa «Conexiones», que organizan el Museo ABC y la Fundación Banco Santander llega a su duodécima edición, cuya protagonista será Abigail Lazkoz (Bilbao, 1972) quien ha elegido el cuadro de Miró «Personnage»(1973) y una selección de nueve dibujos y greguerías de Ramón Gómez de la Serna. Fondos de ambas instituciones en los cuales se ha inspirado para realizar una serie de dibujos.

La influencia del cuadro de Miró y su uso del color negro para representar «un ser vivo que está de pie y nos mira con dos grandes ojos circulares» se nota enseguida en los grandes dibujos de Lazkoz, con sus potentes claroscuros a los que ha ido incorporando notas de color.«El Miró se relaciona tanto con mi trabajo que casi no he tenido ni que traducir nada», afirma. Respecto a las greguerías ramonianas, hay un sentido de la asociación libre que también se nota en los dibujos de Lazkoz. «La greguería es por excelencia la unión de esas dos cosas que a mí siempre me han interesado, que son lo visual y lo escritural. El pulso de Ramón Gómez de la Serna era un pulso que tenía la gracia», cuenta la artista.

«Personnage»´(1973), de Joan Miró
«Personnage»´(1973), de Joan Miró- Colección Banco Ssantander

Estos son sus «Parajes incultos», título escogido porque las tierras sin cultivar es de donde se pueden sacar los terrenos más productivas y para jugar con el sentido de que «a veces uno se nutre de cosas que están más vivas que la cultura y que tienen una fertilidad diferente». Con ellos, Lazkoz pretende «estimular» y también divulgar las formas del arte contemporáneo.

A primera vista, es la figura del círculo la que une el trabajo de Miró, Gómez de la Serna y Lazkoz, pero como señala el comisario de la exposición, Óscar Alonso Molina, «la línea de conexión más inmediata nos la ofrecen las propias formas de Miró y Abigail: elementos gráficos esquemáticos, formas sintéticas y achatadas, predominio de la mancha y el signo, utilización de tintas planas y la hegemonía del negro. Entre estas formas destaca el círculo, que organiza la tela mironiana, el ojo de su personaje, así como muchas de las portadas de las primeras ediciones de los libros de Ramón Gómez de la Serna».

Y añade, «pero más allá, esos parajes incultos del título hacen

Greguería
Greguería- ABC

referencia a los territorios y las prácticas que impulsan al artista a adentrarse una y otra vez en un terreno desconocido, en principio inhóspito o salvaje… a dar nombre a lo que aún no está habitado. Para Abigail, tanto la pintura de Miró como las greguerías ramonianas desvelan conexiones no necesarias ni evidentes, y son fruto de enfrentarse a la realidad de manera inesperada: con la mirada infantil del primero, con la ironía, el humor, la asociación libre del segundo. Frente a ellas, esa realidad se reconoce de alguna manera, de forma un tanto alterada y sorprendente, sacando al espectador de la zona confortable de lo común, lo cotidiano y lo manido».

Obra de Lazkoz
Obra de Lazkoz- ABC

En la muestra se pueden contemplar ocho dibujos de Abigail Lazkoz de gran formato que juegan o se relacionan con elementos, a primera vista inconexos —jarras de cerámica popular o bolas de cemento y grijos—, hasta que, en una segunda mirada, se «lee» la exposición como una obra única y completa. Resuelto en radical blanco y negro, «las formas netas pero fragmentadas y yuxtapuestas de sus dibujos parecen provenir de la síntesis de la obra gráfica y la cartelería de una época, el paso de la década de los 50 a los 60, en que el arte conjugó las derivas complejas del constructivismo y la abstracción con las inquietudes del existencialismo», explica el comisario.

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