Cultura

Tamara Kreisler, nieta de Garbo: «Es imposible que mi abuelo hiciera aquello sin mi abuela a su lado»

La hija mayor de Juan Kreisler cree que la presión que debió de sufrir Araceli González en Londres debió de ser muy grande para amenazar con desvelar la tapadera de su marido

Juan Pujol García, alias Garbo, y su mujer Araceli González
Juan Pujol García, alias Garbo, y su mujer Araceli González - ARCHIVOS NACIONALES BRITÁNICOS

A Tamara Kreisler, hija mayor de Juan Kreisler y nieta de Juan Pujol «Garbo» y Araceli González, su abuela nunca le contó que en su desesperación llegara a comprometer la Operación Overlord, como recogen los documentos del MI5 desclasificados por los archivos nacionales británicos, pero cree que «no es justo» que esta anécdota eclipse su decisiva labor durante la Segunda Guerra Mundial.

«Es imposible que mi abuelo hubiera hecho lo que hizo si mi abuela no hubiera estado a su lado», asegura Kreisler, que insta a «poner en su contexto» aquellos momentos en los que Araceli amenazó con ir a la embajada española en Londres y descubrir la tapadera de su marido si no le dejaban volver a España junto con sus hijos.

«La presión que debió de tener mi abuela en Londres, aislada de su marido y recluida con dos niños pequeños, cuando venía de vivir libremente en Portugal, debió de ser muy grande», destaca su nieta. Araceli «era una mujer de fuerte carácter» y, a juicio de Tamara Kreisler, le tuvo que ser «muy difícil» que los británicos «la recluyeran y no valoraran el trabajo que había hecho con mi abuelo». «Que pudiera actuar así en su desesperación… puede ser, pero no me parece justo que la gente se quede en una anécdota frente a todo lo que hizo», añade.

Tanto Tamara como el resto de la familia «estamos muy orgullosos de mi abuelo y de mi abuela», afirma con rotundidad, explicando que «fue un sueño de dos idealistas que pensaron que podían hacer algo para parar el nazismo y lo hicieron con éxito». Su abuela Araceli «jamás dijo nada» a sus hijos ni a sus nietos, que crecieron creyendo que su abuelo «había muerto en Mozambique por la picadura de una serpiente cuando montaba a caballo».

«Fue una sorpresa familiar para todos cuando en 1985 volvió a nuestras vidas», recuerda Tamara Kreisler. Ella tenía 14 años cuando lo conoció. «Le dije que sería un héroe, pero que me costaba llamarle abuelo», relata. Garbo comenzó entonces a escribirle cartas en las que le contaba su infancia y le justificaba su vida, unas cartas que prevé publicar en un libro y que pasarán a formar parte de una futura fundación que recogerá y dará proyección a las figuras de sus abuelos.

Una historia «muy bonita, pero muy triste»

Para su padre, Juan Kreisler, así como para sus tíos, reencontrarse con su padre fue un auténtico shock. «Mi padre dejó de verle a los 7 años y volvió a encontrarse con él a los 47», continúa mientras explica que «fue muy emocionante… y también muy duro». Eduardo Kreisler, dueño de la Galería Kreisler y segundo marido de su abuela, fue quien ejerció de padre y abuelo para ellos. Para Tamara, «es una historia muy bonita, pero también muy triste», que emociona a su padre cada vez que se habla de ella.

Así fue en la presentación de la novela «El estornudo de la mariposa. Los Garbo contra Hitler» (Edhasa) de José de Cora el pasado lunes en Madrid. Juan Kreisler no pudo evitar que sus palabras se vieran entrecortadas por la emoción al relatar que durante 40 años no supo de su padre, cómo éste recogió la Orden del Imperio Británico con título de sir cuatro décadas después de la Segunda Guerra Mundial, o cómo su madre les llevó desde Caracas, donde se refugió la familia al término de la Segunda Guerra Mundial, hasta Lugo mientras su padre se escondió en la pequeña localidad venezolana de Choroní. «Así quizá salvamos la vida», dijo.

De los años en Londres, Juan Kreisler contó que «dormíamos atados con cinturones porque nos asustábamos por las bombas y mi madre temía que nos fuera a pasar algo si salíamos corriendo», tal como recoge De Cora en su libro. Para el escritor, los informes desclasificados en el Reino Unido «certifican de una vez por todas la importancia de Garbo en el desembarco de Normandía» porque «todavía hay historiadores que no se creen al personaje, debido a envidias por no haberlo descubierto ellos y a las características fantásticas de su historia» y confirman “punto por punto” las especulaciones que recoge en el libro «incluida la crisis que tiene su mujer, sus ganas de salir de Inglaterra e incluso el tipo de engaño que inventa Juan para evitar que peligre el secreto».

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