Cultura

San Martín de Tours, el patrón de Orense que nunca pisó Galicia

Un Congreso Internacional conmemora el 1700 aniversario de este modelo de tolerancia y precursor de integración europea

Relieve de San Martín de Tours en la catedral de Orense
Relieve de San Martín de Tours en la catedral de Orense - ARTEMIO MARTÍNEZ

San Martín de Tours no llegó a pisar la Gallaecia en tiempos de los suevos y, sin embargo, en su honor se levantó la primera catedral orensana hacia el año 550. Cada 11 de noviembre la ciudad de Orense celebra la fiesta de su patrón, este carismático santo de cuyo nacimiento se cumplen 1.700 años y que también es patrón de Francia y Hungría, de las ciudades de Buenos Aires o Utrech, así como de Tours y numerosas localidades francesas. Con razón este 2016 es «año martiniano».

«La dimensión histórica de Martín de Tours trasciende su época para hacer de él un precursor modélico de integración europea», afirma Jorge López Quiroga, historiador de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y coordinador científico del Congreso Internacional que reunirá del 14 al 18 de noviembre en Orense a reconocidos especialistas procedentes de diez países distintos, en torno a la persona, la obra y la relevancia de esta figura «no solo para la Gallaecia de época sueva, sino para la Europa del momento».

Martín de Tours «es un modelo de tolerancia», a juicio de López Quiroga, que recuerda cómo intervino aunque sin éxito ante el emperador Magno Clemente Maximo para impedir que se ajusticiara a Prisciliano, condenado a muerte por hereje y con un importante número de seguidores en la Gallaecia. «Debió de ser un hombre con una personalidad tan fuerte que atraía» y su vida supuso «un ejemplo para muchos», añade el medievalista.

Originario de Panonia (Hungría) e hijo de un soldado, él mismo ingresó a los 15 años en la guardia imperial romana, donde permaneció 25 años como era costumbre. Siendo soldado del ejército imperial, en el invierno del año 337 tuvo lugar un hecho que marcó la iconografía posterior con la que se ha representado al santo: compartió su capa con un mendigo que tiritaba de frío en Amiens. «No se la dio, la partió por la mitad, porque no era suya sino del ejército romano en el que servía», apunta el historiador. Dicen que Cristo se le apareció en la noche siguiente vestido con la media capa para agradecerle su gesto y fue a partir de entonces cuando Martín se convirtió.

Cartel del Congreso
Cartel del Congreso- A.M.

Su nueva etapa como monje «se considera fundamental para el monacato en Occidente», según López Quiroga. Siempre mantuvo su vocación monástica, pero el 4 de julio de 371, fue elegido obispo por los fieles de la ciudad de Tours, en «un procedimiento de elección ciertamente heterodoxo que motivó la oposición de un significativo número de obispos galos». A juicio del investigador de la UAM, ese itinerario de San Martín de Tours, «de soldado a monje y a obispo» hizo de él un modelo que muchos fieles y seguidores quisieron imitar. Entre ellos, San Martín de Dumio en el siglo VI, que compartía con él su origen de Panonia además de su nombre.

Fue este San Martín, conocido como «el apóstol de los suevos», quien se trasladó a tierras gallegas implantando la devoción a su homónimo de Tours. Gregorio de Tours cuenta que el hijo del rey suevo Carriarico (550-559) -o Teodomiro (550-559), según Isidoro de Sevilla- se curó de la lepra al implorar la ayuda de San Martín de Tours. En agradecimiento, Carriarico (o Teodomiro) se convirtió al catolicismo hacia el 550 y ordenó construir en su honor el primer templo en su honor. «Fue la primera iglesia dedicada a San Martín de Tours en la Península», subraya López Quiroga, para quien «probablemente» se levantara en Dumio, aunque otros investigadores sostienen que ésta sería la iglesia, también del s.VI, que se construyó en el lugar que hoy ocupa la iglesia de Santa María Madre, sobre la que actualmente existe un proyecto de excavación.

Los suevos se convirtieron «hasta tres veces» al cristianismo, atravesando etapas en el arrianismo, según explica López Quiroga y Artemio Martínez Tejera, secretario del Congreso. «Más que de los suevos, habría que hablar de Galicia en la época sueva», señalan los expertos ya que «es difícil encontrar elementos distintivos» de estos bárbaros que llegaron a la Península procedentes de Centroeuropa, pasando por la Galia. De ellos se sabe de forma indirecta por los textos que han llegado a nuestros días, donde se recogen detalles como que se peinaban coleta y que tenían barba, pero «el mestizaje era muy importante» y «estaban muy romanizados», indican. Acuñaron moneda, pero imitando la romana y «su modelo fue el mundo romano».

Esta conversión de los suevos (y en general de los pueblos bárbaros) al catolicismo y cómo la religión se empleó como una forma de identidad en función de conveniencias políticas en los reinos post-romanos será uno de los bloques temáticos que se abordarán en este congreso en el que participará Walter Pohl, del Instituto de Estudios Medievales de la Academia Austriaca de Ciencias, o Michel Rouche, de la Sorbona, entre otros expertos. También se pondrán al día los datos arqueológicos de las distintas sedes episcopales del reino suevo.

La cita, que cuenta con el respaldo de la Diputación y del Obispado de Orense, está abierta a todos los públicos y en ella se visitarán diversos lugares de gran valor artístico y cultural de Orense, como el Museo Arqueológico Provincial, el complejo arqueológico de 'As Burgas', la Catedral de San Martín y el Museo Diocesano, o los monasterios de San Pedro de Rocas, Santa Cristina de Ribas de Sil y San Salvador de Celanova. El último día se recorrerá a pie un tramo de la vía de la Plata del Camino de Santiago por la tierra de Cea. Para los organizadores, el congreso también es una forma de «reclamar el protagonismo que tiene Orense en patrimonio cultural y artístico».

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