Vídeo: Vea el emotivo discurso de Oprah Winfrey - ABC
Discurso Oprah Winfrey

Oprah Winfrey, la mujer más influyente de Estados Unidos, defiende el valor de la prensa en su discurso

«La prensa nos impide mirar hacia otro lado ante la corrupción y la injusticia, las mentiras, los tiranos y las víctimas»

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El vibrante discurso que Oprah Winfrey pronunció ayer en la entrega de los Globos de Oro se ha convertido en un referente por muchos motivos, de los cuales su defensa de la igualdad y la lucha contra la impunidad del acoso sexual en la industria del cine serían solo los más evidentes. Porque hubo mucho más en sus palabras, que entonaron un canto a la sociedad libre que no es posible sin la prensa, sin el periodismo bien entendido.

«La prensa vive asediada estos días»

Oprah logró en su alocución mostrar con una perspectiva mayor los problemas que viven las sociedades democráticas actuales. Y no puede ser casualidad que, entre todos ellos, el primero que destacara fuera la necesidad de valorar hoy más que nunca la importancia de la prensa escrita, el periodismo tradicional, «que nos impide que miremos hacia otro lado ante la corrupción y la injusticia, ante los tiranos, ante las víctimas y los secretos y ante las mentiras».

El discurso de Oprah estuvo centrado en realidad en la lucha por los derechos civiles. A nadie se le escapa que la prensa ha vivido un año convulso en la era de Trump, por eso conviene leer con atención las palabras que una de las mujeres más influyentes de Estados Unidos -ahora mucho más, tras este discurso, tanto que estudia concurrir a las elecciones a la Casa Blanca- dedicó a quienes, con responsabilidad y criterio ponen la información más relevante en manos de los lectores, de los ciudadanos.

Cabe recordar que los afamados Globos de Oro los concede la Asociación de Periodistas Extranjeros de Hollywood, a quien Oprah Winfrey dedicó un especial agradecimiento: «Quiero dar las gracias a la Asociación de Prensa Extranjera, porque todos sabemos que la prensa vive asediada estos días. Pero también sabemos que es precisamente su insaciable dedicación para desvelar la verdad absoluta la que nos impide que miremos hacia otro lado ante la corrupción y la injusticia, ante los tiranos, ante las víctimas y secretos y mentiras».

«Contar nuestra verdad es la herramienta más poderosa que tenemos»

Oprah continuó diciendo: «Valoro la prensa más que nunca, ahora que navegamos en estos tiempos complicados, lo que me lleva a esto: lo que sé con toda seguridad es que contar nuestra verdad es la herramienta más poderosa que tenemos todos y cada uno de nosotros». Y en el contexto de este discurso también debemos tener en cuenta el papel de contrapeso que, en el último año desde la llegada del presidente Donald Trump a la Casa Blanca, han ejercido las cabeceras más prestigiosas de Estados Unidos, con «The Washington Post» y «The New York Times» a la cabeza. Su labor en la detección de las mentiras -el fact checking- del presidente, así como la denuncia de sus errores políticos y las consecuencias de los mismos, les ha piermitido a los más prestigiosos medios realizar su labor de control al poder arbitrario, y es sin duda uno de los agentes principales de la nueva ola de reivindicación cívica que Estados Unidos vive y que representa el discurso de Oprah Winfrey.

Y después de este canto a la libertad que la prensa consagra a los ciudadanos en una sociedad libre, dándoles voz y permitiéndoles conocer las cuestiones que diversos poderes no querrían ver publicadas, orientó su discurso hacia el problema de las mujeres, demostrando que la libertad de expresión que la prensa representa está en la base de todas las luchas por la igualdad. Así continuó Oprah: «Por eso estoy especialmente orgullosa de las mujeres que se han encontrado la fuerza suficiente y se han sentido empoderadas para elevar sus voces y compartir sus historias. Cada una de nosotras en esta sala estamos siendo homenajeadas por las historias que contamos, porque este año nosotras nos hemos convertido en parte de la historia. Pero esta historia no afecta únicamente a la industria del entretenimiento: trasciende lugar, cultura, política, religión, espacio de trabajo, raza. Quiero agradecerle a todas las mujeres que han sobrevivido a años de abuso, porque ellas, como mi madre, tenían hijos que criar, cuentas que pagar y sueños que hacer realidad».