Cultura

El «Pergamino Vindel», un misterio a punto de ser desvelado

Su facsímil podrá verse, hasta el 28 de octubre, en la Casa de Galicia de Madrid, acompañado de tesoros bibliográficos de hace más de 500 años

El facsímil del «Pergamino Vindel», que podrá verse hasta el 28 de octubre en la Casa de Galicia
El facsímil del «Pergamino Vindel», que podrá verse hasta el 28 de octubre en la Casa de Galicia - ABC
LORENA LÓPEZ - abc_cultura Madrid - Actualizado: Guardado en:

Son muchos los misterios que han envuelto al «Pergamino Vindel», en el que aparecen las siete cantigas de amigo de Martin Codax. Hasta ahora solo se sabía que Pedro Vindel, quien le da nombre, lo había hallado en 1914 cuando trabajaba como librero. Estaba cosido a un ejemplar manuscrito de «De officiis» de Cicerón. Apenas dos años después, tuvo que vendérselo por 6.000 pesetas al diplomático y musicólogo Rafael Mitjana y Gordón, afincado en Estocolmo. «Ahí perdimos la obra más importante y así lo dijo el descubridor», comenta Mariña Arbor, coordinadora y coautora del libro de estudios del «Pergamino Vindel». Después de subastarse por poco más del precio de una cena a una de las principales de librerías de la capital sueca tras la muerte de su dueño, fue recuperado por The Morgan Library & Museum, en Nueva York, por una cantidad desconocida.

Pese a que lo ocurrido con este pergamino desde su creación en la segunda mitad del siglo XIII hasta que fue redescubierto sigue siendo un misterio, ya se conoce mucho más sobre el mismo gracias a la réplica que realizó M. Moleiro Editor.

«El pergamino fue copiado en un “scriptorium” aún desconocido. Sin embargo, las últimas revelaciones apuntan a que no se trataba de uno cualquiera», puntualiza Manuel Moleiro, presidente de la editorial responsable. Evidencias paleográficas y de nota musical –como similitudes entre las seis melodías de Martin Codax y la música de algunas de las «Cantigas de Santa María»– hacen suponer que el autor estuvo asociado a las cortes castellanas de Alfonso X el Sabio y Sancho IV.

Se trata del único testimonio conservado de las cantigas de amigo, el más valioso de la lírica trobadoresta gallego-portuguesa. El hecho de que una de sus cantigas hablara de la Ría de Vigo le daba un toque emocional añadido.

Sin embargo, parece que «Las ondas do mar de Vigo» no fueron escritas allí. «Aunque no tenemos ningún dato que nos permita decir quién era o de dónde, parece tratarse de una invitación de alguien que estando lejos añoraba ese lugar: “Amigas mías, venid a Vigo a ver el mar”», comenta Arbor.

¿Rollo o folio? Es otra de las cuestiones que este equipo de cinco investigadores internacionales ha resuelto. Pese a las creencias de Giuseppe Tavani, catedrático de Filología románica en Roma, sobre que se trataba de un documento individual, se ha podido comprobar que es un bifolio volante (lo que equivaldría a un papel doblado por la mitad y escrito en sus caras interiores) realizado por dos copistas y dos rubricantes con ayuda de un músico.

La Casa de Galicia

El facsímil del «Pergamino Vindel» podrá verse hasta el 28 de octubre, junto con la colección de más de veinte obras maestras del arte de la iluminación en la muestra «Tesoros bibliográficos (S. X-XVI): el arte y el genio al servicio del poder», en la Casa de Galicia de Madrid.

En esta exposición se podrá disfrutar de clones de códices y atlas pintados que han llegado hasta nosotros gracias a que desde su origen fueron obras excepcionales concebidas para destinatarios como Isabel la Católica.

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