Nieto
La Tercera

¿Por qué un ministerio de cultura?

«Es necesario tender puentes entre la sociedad y los creadores, y es indispensable que sea un ministerio propio quien construya y mantenga esos puentes, quien se comprometa a desbrozar el camino para que la relación entre el público y las empresas culturales sea más estrecha».

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Tras finalizar la guerra, Churchill se reunió con los miembros de su gabinete para encarar la recuperación de un país devastado. Uno de sus ministros presentó un plan para recortar drásticamente las partidas dedicadas a Cultura, y él lo rechazó: «¿Para qué se supone entonces que hemos hecho esta guerra?». Sir Winston entendía que descapitalizar al país culturalmente supondría otro golpe a su moral. Ojalá en España lo tuviésemos tan claro.

El sector cultural sobrevive institucionalmente desprotegido. La última legislatura le ha negado incluso un ministerio propio. Relegar la cultura española al rango menor de Secretaría de Estado es asumir formalmente que ocupa un lugar subalterno en las prioridades de gobierno. La ausencia en el Consejo de Ministros del último responsable directo de Cultura significa que los intereses y necesidades de esta no merecen estar presentes en el principal órgano político del país. Es lógico que la industria, los creadores y el público sientan que su sector milita en la segunda división institucional. Puede usarse la excusa de que el ministro de Educación lo es también de Cultura, pero la bicefalia ministerial no existe más que en un membrete. El ministro de Educación y Cultura acaba centrado en el sector educativo. Lamentablemente, sobre las decisiones en el campo de la educación gravita siempre la espada de Damocles de la confrontación política e incluso social. Esto es lo que explica que el máximo responsable de esta cartera mixta no solo relegue a un segundo plano los intereses de la política cultural, sino que incluso termine ignorándolos. Lo cierto es que sin un Ministerio de Cultura ninguna institución pone sobre la mesa los problemas del colectivo, ni ningún alto cargo recuerda en el gobierno que la cultura es la materia con la que se fabrica el tejido social de un país.