El idílico puerto de Portree deja una fotografía de postal
El idílico puerto de Portree deja una fotografía de postal - ABC

Isla de Skye, hogar de «El Rey Arturo»: la leyenda continúa

La localidad ha sido el escenario de la producción «Rey Arturo: La leyenda de Excalibur», dirigida por Guy Ritchie y que llega a las pantallas el 11 de agosto

Isla de SkyeActualizado:

Escocia, tierra verde como pocas, ha sido escenario de multitud de películas. La última es «Rey Arturo: La leyenda de Excalibur», dirigida por Guy Ritchie y que llega a las pantallas el 11 de agosto. Esta iconoclasta versión del clásico mito de Excalibur sirve de inspiración para programar un viaje y conocer los espectaculares paisajes que muestra. Sabemos dónde se encuentran: en la Isla de Skye.

Esta célebre isla brindó el cielo, la tierra y el mar que la superproducción exigía. No olvidemos que los escoceses se refieren a ella como un «dramatic scenary», en el sentido de impactante, espectacular, abrupto y casi virgen. Así se puede definir, sin riesgo a equivocarse, la mayor de las Hébridas Interiores, dibujada por montañas escarpadas, como la cordillera Cuillin, y acantilados de vértigo como Kilt Rock y sus cascadas, capaces de cortar la respiración. Es preciso acercarse también hasta Trotternish Ridge y Quaraing, observar el mundo desde allí para, posiblemente, no olvidar nunca la imagen de una naturaleza sobrecogedora.

Protagonizada por Charlie Hunnam y Jude Law, y con la presencia de David Beckham, el director de fotografía es John Mathieson, dos veces nominado al Oscar y conocido por su trabajo en «Gladiator» y «El fantasma de la Ópera». El equipo pasó apenas unos días rodando, pero fue tiempo suficiente para capturar toda la belleza natural. Los habitantes de Skye no vieron alterada su cotidianidad dado que no era la primera vez que su hábitat se convertía en plató de cine.

Pequeño pueblo pesquero

Allí residen cerca de 10.000 personas. A principios del siglo XX llegaron a ser hasta 20.000, pero mantener el estilo de vida tradicional resultó complicado y, ante la llamada de la revolución industrial, emigraron a las ciudades. El turismo es el motor de la economía y el principal núcleo es Portree, un agradable pueblo pesquero salpicado por casas de colores que componen una de las fotografías más clásicas de la isla.

Quienes adoran conducir por carreteras vertiginosas aquí acarician la felicidad. La mirada se pierde ante paisajes de un verde infinito en los que solo destacan unas cuantas ovejas o una casa aislada. En todo el país, la acampada es libre y viajar en furgoneta o caravana puede ser la opción perfecta.

La belleza de Skye no atiende al clima y resulta abrumadora tanto si luce el sol como si el viento sopla con fuerza y la lluvia no cesa. Cuando el cielo se torna gris casi negro, se multiplica, si cabe, su dramatismo y misterio. Habrá quien afirme que los planes son limitados en un territorio de dimensiones tan reducidas como 50 millas de largo por 25 de ancho, es decir, unos 80 y 40 kilómetros, respectivamente. Bastan un buen chubasquero y unas botas cómodas para descubrir el encanto de este icónico escenario de película. Cuando cae la tarde, una alternativa es visitar la famosa destilería de whisky Talisker, la única establecida, desde 1830, a orillas del lago Harport, en la costa oeste.

En cuanto al alojamiento, es preciso reservar con antelación. En Portree se encuentran The Royal Hotel o el Bed & Breakfast Ben Tianavaig. Sin olvidar Bosville Hotel, cuyo restaurante, Dulse & Brose, con una excepcional oferta de marisco y pescado, se convirtió en lugar de encuentro para el equipo de Ritchie. Se recomienda la deliciosa y tradicional sopa cullen skink, con diferentes pescados ahumados, patata, puerro y nata.

«Rey Arturo: La leyenda de Excalibur» invita a viajar a Skye, una isla inspiradora que hay que visitar, al menos, una vez en la vida.