Cultura

Uno de los terroristas suicidas de Bruselas tenía vínculos con el tráfico ilícito de antigüedades

Piezas procedentes de zonas de Siria controladas por Daesh pasaron por las manos de Khalid El Bakraoui, el suicida del metro de Maalbeek

Vídeo de la destrucción de obras de arte que Daesh usa para propaganda. Muchas son vendidas en el mercado negro
Vídeo de la destrucción de obras de arte que Daesh usa para propaganda. Muchas son vendidas en el mercado negro - ABC
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Un reportaje periodístico ha revelado las implicaciones del grupo yihadista que atentó en Bruselas, el 22 de marzo pasado, con el tráfico de obras de arte procedentes de Siria e Irak, según ha publicado la revista «Paris Match».

Nuevas evidencias confirman que un miembro de esta red terrorista estuvo directa y recientemente involucrado en el tráfico ilícito de antigüedades y arte. Aunque el semanario no revela la identidad de este individuo, otras fuentes de la radiotelevisión belga RTBF se refieren a él como Khalid El Bakraoui, el suicida de 27 años que se hizo estallar en la estación de metro del barrio de Maalbeek, en una cadena de atentados que acabó con la vida de 32 personas.

«Paris Match» también afirma que Salah Abdelslam, uno de los yihadistas involucrados en los ataques de París el 13 de noviembre de 2015, capturado más tarde en una operación policial en el barrio Molenbeek de Bruselas, estaba en contacto con gupos dedicados al expolio y la introducción de piezas de zonas de guerra en el mercado ilícito.

Dinero para los atentados

Aún no se sabe si las ventas de antigüedades asociadas a este grupo financiaron directamente los atentados de París o Bruselas, o si se trataba de blanquear piezas saqueadas por el Daesh. Los investigadores, no obstante, llegarán a las respuestas debidas muy pronto, según se anuncia.

Desgraciadamente, ya prevalece la impresión, según fuentes de la investigación, de que la venta de estas antigüedades sí ha llegado a financiar las redes terroristas.

El citado reportaje del semanario francés revela que las piezas de valor saqueadas en zonas de guerra controladas por Daesh están siendo introducidas en Europa y, específicamente, en el mercado de Bélgica. En enero de este año, la aduana belga se incautaron de piezas procedentes de yacimientos en Siria, enviadas con destino a una galería en Suiza: Phoenix Ancient Art (que tiene una sucursal en Nueva York).

Quien compra patrimonio dudoso

Se trata de piezas procedentes de Mari, que ha estado bajo control del Daesh desde junio de 2014. Con estas evidencias añadidas por la investigación se suman argumentos que demuestran los vínculos entre el Daesh y el tráfico de bienes culturales. No cabe duda que la compra de bienes de procedencia dudosa por parte de fortunas en Europa y América está financiando actividades terroristas.

Los responsables de la galería Phoenix negaron a «Paris Match» haber asumido malas prácticas, pero lo cierto es que no es la primera vez que su nombre aparece en investigaciones sobre tráfico ilícito. Propiedad de dos hermanos procedentes de Líbano, Ali y Hicham Aboutaam, fueron condenados por hechos de esa naturaleza en el pasado, según el semanario.

Los medios que han publicado estas noticias han invocado las recomendaiones de Antiquities Coalition, una organización no gubernamental de expertos en patrimonio que ya pidió el pasado mes de agosto a Bélgica que ponga coto al descontrol sobre el tráfico de bienes culturales en su territorio.

Bélgica debe mejorar

«Pedimos a Bélgica que siga el ejemplo de sus colegas de la UE en la lucha conra el tráfico ilícito de bienes culturales reforzando sus leyes y la investigación. La capital de la UE debería ser el lugar en el que se estableciera el estándar para el continente en estos asuntos, y no el país más rezagado. Si Bélgica no se toma esto en serio se pondrá en juego mucho más que el patrimonio cultural», afirmaba Antiquities Coalition en su comunicado del pasado verano.

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