Cultura

Hallan los restos de niños sin pies, sacrificados en el Perú precolombino

Arqueólogos peruanos han hallado un agrupamiento de más de trece entierros prehispánicos en los alrededores del templo de Chornancap. Seis de los cadáveres pertenecían a niños y dos de ellos tenían lo pies amputados

Los restos de un niño sacrificado en el yacimiento arqueológico de Chotuna-Chornancap en Perú
Los restos de un niño sacrificado en el yacimiento arqueológico de Chotuna-Chornancap en Perú - EFE
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Las crónicas de los conquistadores españoles y portugueses así como los restos arqueológicos hallados durante los siglos posteriores al descubrimiento de América, confirman lo habitual de los sacrificios humanos en las culturas precolombinas. La iconografía de esas culturas así como el testimonio de los indígenas y los restos hallados componen el relato de estos macabros sacrificios rituales que se realizaban como ofrenda a los dioses. Indudablemente este cruento fenómeno solo es posible comprendelo a la luz del contexto histórico, cultural y religioso de pueblos como el Olmeca o el Maya.

Ahora arqueólogos peruanos han hallado un agrupamiento de más de trece entierros prehispánicos alrededor de las ruinas de un templo de la época situado en la costa norte de Perú. En este yacimiento se encuentran las tumbas de dos niños sin pies, posiblemente sacrificados como ofrenda al complejo ceremonial, informaron hoy sus investigadores. A menudo los niños eran los principales candidatos para ser sacrificados como demuestran las excavaciones de la capital Tolteca de Tula, pero lo realmente extraordinario es el hecho de que les cortaran los pies.

Tumbas del Proyecto Arqueológico Chotuna-Chornancap en Perú
Tumbas del Proyecto Arqueológico Chotuna-Chornancap en Perú- EFE

El hallazgo se realizó en excavaciones realizadas en julio en el proyecto arqueológico Chotuna-Chornancap, ubicado en la región norteña de Lambayeque y a cargo de la Unidad Ejecutora 005 Naylamp del Ministerio de Cultura, bajo la dirección del arqueólogo Carlos Wester La Torre. Los entierros datan de los siglos XV y XVI y pertenecen a la época de las culturas Chimú-Inca. En este tipo de sacrificios precolombinos los cadáveres podían ser lanzados a algún rio o bien podían ser enterrados. Sin embargo era frecuente que tras su ejecución los muertos se acompañasen con figuras votivas de cerámica o incluso de materiales preciosos. En este caso los restos de los niños se enterraron junto a ofrendas de cerámica, formas y elementos decorativos, según indicó la Unidad Ejectura 005 Naylamp en un comunicado.

«Los dos infantes enterrados en la parte occidental están sin los pies»

A Wester La Torre le llamó la atención que en el agrupamiento de entierros hay seis niños, situados por parejas en los extremos norte, este y oeste, y ubicados de manera superficial. Los dos infantes enterrados en la parte occidental están sin los pies, como si estos hubiesen sido amputados intencionalmente, lo que hace pensar a los investigadores su posible condición de ofrendas para cumplir una función de «guardianes» del resto de sepulturas.

El conjunto de las osamentas corresponden a hombres y mujeres, sepultados en fosas angostas y alargadas y en posición extendida de cubito dorsal. Las distorsiones realizadas de manera intencional en algunos de los cuerpos revelan la intensa actividad ritual y probablemente de sacrificios de algunos de ellos, según los expertos.

El templo de Chornancap

El personaje más importante desenterrado está en una tumba ubicada en el centro del conjunto funerario y en su sepultura albergaba ofrendas similares a las escenas de una pintura policromada hallada anteriormente en el templo de Chornancap, que presenta individuos con bastones y otros con cabezas decapitadas. Entre las ofrendas halladas en esa tumba hay dos ollas de arcilla y una botella escultórica, cuya forma corresponde a la cabeza de un personaje que por sus formas evoca a un coquero (masticador de hoja de coca).

Los arqueólogos también desenterraron otra vasija escultórica que corresponde a un individuo masculino en posición de pie y cuyo rostro es sonriente. Este serie de hallazgos revela que en la época Lambayeque, desarrollada en la costa norte de Perú entre los siglos VIII y XIV d.C., el templo de Chornancap fue un escenario de poder y espacio sagrado, cuyo mayor exponente en la sacerdotisa de Chornancap, descubierta en 2012.

«Las excavaciones arqueológicas de esta temporada han empezado a mostrar resultados que permiten reconstruir la función de escenarios como Chornancap, que desde el descubrimiento de la sepultura de la sacerdotisa no deja de mostrar toda la complejidad de ceremonias y rituales que sucedieron en el templo», concluyó Wester La Torre.

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