Una de las pinturas de las Cuevas de Altamira
Una de las pinturas de las Cuevas de Altamira

¿Eran autistas los pintores de las Cuevas de Altamira?

Un estudio realizado por investigadores británicos relaciona el autismo con la creación de pinturas hace 33.000 años

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Los autistas podrían haber sido los primeros artistas de la historia. Así lo reconoce un artículo publicado en la revista académica británica Open Archaeology, según el cual los científicos identificaron un vínculo entre dibujos rupestres con una antigüedad de 33.000 años, el autismo y la supervivencia de los humanos prehistóricos durante la Edad de Hielo. Según los investigadores del estudio, el médico Barry Wright y la arqueóloga Penny Spikins, las condiciones invernales durante la Era de Hielo contribuyeron a la selección natural de individuos en el espectro del autismo. El documento explica, a su vez, que la capacidad de los autistas para concentrarse en tareas complejas durante largos períodos de tiempo les ayudó a memorizar su entorno y reconocer patrones elaborados. Unas habilidades que consideran esenciales para encontrar alimentos.

«Sospechamos que el desarrollo temprano del autismo hereditario fue en parte una respuesta evolutiva a las condiciones climáticas ultra severas en el punto más álgido de la última glaciación», dijo Spikins en declaraciones al diario británico The Independent, «sin el desarrollo de habilidades relacionadas con el autismo en algunas personas, es concebible que los humanos no hubiéramos podido sobrevivir en un ambiente helado en el que encontrar alimento requería habilidades mejoradas», añadió.

La evolución de estas habilidades en los primeros humanos, dice Spikins, es el que contribuyó a la producción de las primeras obras de arte, que se encuentran en España y Francia en sitios como Altamira, Chauvet y Lascaux. Los primeros humanos perfeccionaron estas habilidades dibujando. «El enfoque detallado es lo que determina si se puede dibujar de manera realista; lo necesitas para ser un artista con talento. Este rasgo se encuentra muy comúnmente en personas con autismo y rara vez ocurre en personas sin él», explicó.

El documento también sugiere que la creatividad artística en los humanos puede no ser un fenómeno cultural como se pensaba anteriormente, sino más bien un desarrollo evolutivo. Los académicos ahora evaluarán los hallazgos, investigando otros aspectos de las costumbres culturales tempranas, incluida la tecnología, los rituales y el arte no visual, para determinar si este comportamiento fue también una consecuencia del desarrollo evolutivo.