Darío Villanueva, en el salón de plenos de la RAE
Darío Villanueva, en el salón de plenos de la RAE - ABC

Darío Villanueva: «Vamos a crear la Academia del judeoespañol en Israel»

El director de la RAE defiende el papel esencial de la Asociación de Academias en la estrategia del español global

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Si hay una institución que ha tejido con América una identidad común basándose en la lengua, desde hace doscientos años, es la Real Academia Española. Su director, Darío Villanueva, comenta para ABC la importancia de ese trabajo en el contexto del nuevo proyecto. «El ministro me habló de este proyecto nada más constituir el Gobierno», comenta. Se hará aprovechando en 2019 la efemérides del viaje de Magallanes y Elcano, «una etapa de la historia de España interesantísima, que inició lo que llamamos la globalización, lo que viene a cuento con el carácter del español como lengua ecuménica, que dejó huella en cuatro de los cinco continentes».

-¿Y desde la Academia cómo es 2019?

-Hay dos acontecimientosimportantes. El Congreso Internacional de la Lengua Española en Córdoba, Argentina, que ya está organizándose. Los argentinos se lo han tomado con entusiasmo y son el primer país que organiza dos Congresos, tras el de 2004. Y también se celebrará en España el Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua, que tendrá lugar en otoño.

-¿Qué diferencia a ambos congresos?

-El primero es un gran escaparate para proyectar mensajes relacionados con la lengua y el Instituto Cervantes es el interlocutor por parte de España. La RAE contribuye al contenido y es muy interesante: «América y el futuro del español: educación y cultura, tecnología y emprendimiento». El lema apunta mucho al futuro y a la dimesión que cada vez se airea más, el valor económico de la lengua, la importancia que tiene para los negocios.

-Las industrias de la lengua.

-Sí, hay países como Irlanda, que tienen un apartado económico importante por la enseñanza del inglés y hasta un turismo del idioma...

-La RAE ya ha hecho las Américas. ¿Qué aporta al proyecto del español global?

-He insistido al ministro en que es básica la colaboración de la Asociación de Academias de la Lengua (Asale), que está muy activa. En diciembre estuvieron los presidentes y directores en la presentación del Diccionario Jurídico Panhispánico en Salamanca, así como los presidentes de los Tribunales Supremos de Iberoamérica. La sede de Asale está aquí, en la Academia. Y tenemos proyectos en marcha.

-¿Cómo es el mapa global del trabajo de la RAE?

-El año pasado estuve dos veces en Buenos Aires y en Filipinas. Este año visitaré Honduras y tengo programadas visitas a Colombia y Estados Unidos. Esta última tiene especial relevancia porque la Academia Norteamericana de la Lengua hará su congreso en la ciudad de Washington. Para un proyecto como este la Academia supone una estructura que funciona, es operativa, bien comunicada como es la Asale. No hay que argumentar más.

-El mundo actual intensifica la relación entre las Academias de la Lengua, pero es una relación antigua...

-La primera en crearse fue la Academia Colombiana, en 1871; la Norteamericana es más reciente, de 1975, y la última fue la de Guinea Ecuatorial, que nació en 2016.

-¿Y su proyecto más inmediato?

-Es un proyecto muy bonito, un febrero vamos a cuajar la «convención académica del judeoespañol». Reuniremos aquí a diez académicos extranjeros que nombramos y que son especialistas en judeoespañol, de los cuales ocho viven en Israel. También hemos convocado a los representantes de la Academia Nacional del Ladino y su Cultura de Israel y a algunos académicos españoles, especialistas en ladino. Y todo lo hacemos con una fundación hispano-judía creada aquí en Madrid, que tiene el proyecto de crear un museo.

-¿Para qué será esa convención?

-Ni más ni menos que formalizar ya la constitución de una nueva Academia, que se acabaría incluyendo en Asale y sería la Academia del Judeoespañol, con sede en Israel. Será la vigésima cuarta y con ello cerramos el ciclo. Queda claro que nosotros queremos colaborar y que se cuente con nosotros en el futuro del español global.

-¿Hasta qué punto la crisis cambiado la gestión cultural del español?

-Hemos tenido cuatro crisis que nos condicionan. Tenemos esperanza en que la prioridad que el Estado dará al español ayude a dotarnos de recursos para cumplir con nuestros objetivos. Hemos mantenido los proyectos gracias a patrocinios, pero también en eso se ha notado la crisis y cada vez son menos empresas y más solicitadas. La RAE recibía el 50% de su presupuesto público y se redujo en un 60%. Y el mercado de los diccionarios se ha restringido.

-Hablar de lo que nos une es importante ahora para España.

-Es una etapa complicada y problemática en donde todo lo que hagamos para destacar los elementos positivos de nuestra cultura, convivencia y pertenencia a España será poco. Cuando ponemos por delante el español, tenemos que tener muy claro que no es una lengua que nos pertenezca en exclusiva. Representamos un 9% de los hispanohablantes y tenemos que sentirnos orgullosos de la unidad que se ha mantenido, de manera extraordinaria, cuando desde 1815 muchos auguraban una fragmentación como la que sufrió el latín. Las Academias ya entonces se mostraron como instrumento útil de esa unidad. Y lo son más ahora para la consideración global del español.