Vídeo: Vea el código del Gran Capitán: uno de los grandes misteriods de la historia de España - ABC Multimedia

Así se sienten los historiadores ante los secretos de Estado del imperio español

Tener en la mano documentos importantes que no pueden descifrarse es frustrante. Algunos llevan 50 años tratando de interpretar cartas y secretos como los de las cartas de Fernando el Católico al Gran Capitán desvelados gracias al trabajo desarrollado por el CNI

MADRIDActualizado:

Ha llegado el momento de saber qué opinan los especialistas en la investigación de la historia sobre el desciframiento de cartas secretas y lo que añaden al conocimiento de hechos fundamentales del pasado. Uno de los primeros historiadores en compartir su opinión sobre la importancia del trabajo del CNI con las cartas del Gran Capitán que ABC desvelaba ayer es Geoffrey Parker. Le preguntamos:

-¿Cómo se siente un historiador que lleva días «enterrado» literalmente entre legajos en un archivo y descubre un documento de evidente importancia que está cifrado y cuyo contenido no va a poder comprender?

Y así nos lo explica, con su inimitable sentido del humor inglés:

-¿Que cómo me siento? Considera este ejemplo de lo que me pasó en la Biblioteca Nacional de Francia: El «Manuscrito Espagnol 132, folio 198, Antonio Pérez, secretario de Estado en Madrid a Juan de Vargas Mexía, embajador español en París. 15 de abril de 1579» empieza así:

«Porque no dudo sino que avra llegado por allá la grita y mentiras que han corrido por aquí estos días de cosas mías, diré aquí brevemente a Vuestra Merced la verdad de lo que passa, por su satisfación....»

Y luego se lamenta:

-¡¡¡Y desde ahí utiliza un código que solo conocían él y Vargas!!! Así que: ¡sí, a los historiadores nos gustaría realmente saber cómo Tony Pérez explicó la «grita y mentiras» sobre él y la princesa de Éboli -se lamenta el historiador-. Vi el documento en 1967 por primera vez. Cincuenta años después todavía no he logrado ni acercarme a su contenido. ¡Quién sabe si el CNI podría ayudarme!

Sirva este ejemplo para glosar la importancia que pueden tener las cartas de Fernando el Católico al Gran Capitán que permanecen aún sin descifrar y cuya clave acaba de ser desvelada por el CNI. Lo que los historiadores constatan es que los secretos de Estado están condenados a incorporarse al relato histórico tarde o temprano. O que debería ser así.

Porque, además, el secreto diplomático -«arcana imperii» para Tácito- es uno de los ingredientes principales de la creación del Estado moderno, que nació justo en ese momento de la historia en el que España cobró un gran protagonismo en el mundo al dar sus frutos la política de los Reyes Católicos que acabó forjando un imperio. De ahí la importancia que grandes historiadores conceden al conocimiento de estas cartas de principios del XVI. Ayer ABC hizo pública la investigación del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) que ha terminado con el secreto de las cartas de Fernando el Católico al Gran Capitán. Ahora es el turno de los especialistas. ABC ha preguntado a importantes historiadores su opinión sobre el caso.

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  1. Manuel Lucena Giraldo: «El valor del secreto fundamentó el Estado»

    La monarquía española fue la inventora en muchos sentidos, que hoy se nos escapan, del Estado moderno. El valor del secreto y la defensa de la comunidad política como obligación de los gobiernos aparecen en esta fascinante serie de documentos. Que además cinco siglos después de fabricados sean descifrados por nuestro Centro nacional de inteligencia nos debe llenar de orgullo. Y también ilumina nuestra continuidad como nación bajo diferentes formas políticas. Aquellos que los hicieron, si se me permite el anacronismo, son los que ahora los dan a conocer.

    Creo que conoceremos mejor el trasfondo aragonés y mediterráneo del imperio español, tan relegado por la potente dimensión castellana, atlántica y global de la España del siglo XVI. Gracias a ellos podremos estudiar antecedentes que explican los éxitos de Cortés y Pizarro, los tercios de Flandes y la eficaz burocracia que lo mantuvo unido tanto tiempo. Qué moderna y desacomplejada era aquella España: una lección para nuestros contemporáneos.

  2. García de Cortázar: «La Historia afianza la conciencia nacional debilitada»

    De acuerdo con la tradición cultural de ABC, no me extraña que la Historia ocupe una portada pero tiene más valor hoy, en una época de trivialidad, de insoportable levedad del saber. Más allá de lo anecdótico viene bien la información porque orienta a los españoles hacia dos de las figuras más importantes de la Historia de España -Fernando el Católico y el Gran Capitán- contribuyendo a afirmar lo que yo llamo «patriotismo cultural», inspirador de la cohesión nacional de los ciudadanos, asentado en un patrimonio histórico del que deben sentirse orgullosos. Las investigaciones en torno a ambos nos llevan a una de las épocas más prodigiosas de nuestro pasado, en la que los éxitos políticos y militares se mezclan con las grandes manifestaciones del pensamiento empujado por la reflexión en torno al descubrimiento de América y el arranque de una brillante centuria literaria, inaugurada con La Celestina.

    La gran batalla cultural en España es hacer vivir a los españoles su gran Historia, manifestada también en las esplendorosas creaciones artísticas y literarias, que es la que fomentaría nuestra conciencia nacional, debilitada por el pesimismo y las maquinaciones de los separatistas. El esfuerzo de las ciudadanía y los poderes públicos debe ir por la afirmación de ese objetivo patriótico, al que contribuye como nadie la Historia, y también debe orientarse a la denuncia de las conjuras y enredos de los falsos profetas de la llamada «memoria histórica» que es la que divide a los españoles y y nos debilita cono nación.

  3. Enriqueta Vila: «Desde Colón a Hernán Cortés cifraban sus cartas»

    Todo documento nuevo aporta algo o mucho al conocimiento de los hechos históricos. Y, sin duda, los documentos cifrados lo son, cuando se logran leer. Los que aquí se tratan deben ser de una importancia singular, no sólo por la época sino, sobre todo, por la personalidad de los dos protagonistas. Poder saber cómo se comunicaban y en qué términos, puede ser un hallazgo relevante para profundizar en el meollo de los acontecimientos que se trataban. Habrá que esperar que nos deparan esas otras cartas que aún están calladas.

    Tal como se dice en la amplia información que daba el viernes este periódico, a partir del siglo XV los escritos cifrados eran muy frecuentes aunque es muy difícil encontrar alguno que aún permanezca escondido en los Archivos. Ya a mediados del siglo XX, Lohmann Villena, el primero que se ocupó de este tema para las Indias, decía que aunque se sabía que entre los papeles de Archivo General de Indias había mucha documentación cifrada, encontrarla se convertía en una aventura de años. En Simancas, sin embargo, están reunidas en un legajo. En cuanto a los personajes que la usaron podemos ir desde Colón y Cortés hasta un pirata holandés al que mataron en el Pacífico y tenía un libro cifrado cuyo contenido se negó a revelar diciendo: «Este es mi tesoro y se muere conmigo». Aún creo que no se ha podido leer.

  4. Geoffrey Parker: «Felipe II cifraba personalmente algunas cartas»

    Es muy interesante lo publicado por ABC. Enhorabuena por la noticia. Brevemente podría decir que en Simancas me he encontrado con cientos de cartas codificadas sobre todo en las series de «Estado». Incluso hay un legajo lleno exclusivamente de cartas cifradas desde 1504 a 1639, con la signatura apropiada, «Estado 0».

    Felipe II no solo usaba muchos códigos, sino que (al menos) en una ocasión él encriptó personalmente un documento. Ese documento, que procede del Archivo del Duque de Alba, está reproducido junto a un comentario sobre por qué el Rey no comprendía bien el sistema, en mi libro «El Rey Imprudente» con el número de imagen 28.

    Hay muchas páginas tipo «piedra Rosetta», además de la que ABC mostraba, y además de la mencionada de Felipe II. En ellas se descodifica un fragmento en la misma carta. También ocurre con cierta frecuencia que encuentres una carta pasada a «claro» o decodificada en un archivo o legajo y el original codificado en otro.

  5. Hugo O'Donnell: «Ojalá el CNI pueda investigar las cartas de la "Invencible"»

    Hoy en día las técnicas de criptoanálisis se han perfeccionado en gran manera. Creo que nos encontramos ante el primer esfuerzo serio por aplicarlo en España a la documentación histórica disponible.

    Es una enorme aportación a la Historiografía. Ruptura de un muro tantas veces infranqueable ya que los autores de los escritos se han empleado a fondo por que lo fuera. Que sólo el destinatario y nadie más conociese la información , la duda o la flaqueza manifiesta en ellos.

    Los escritos codificados revelan, por el hecho de serlo, tratarse de contenido “sensible” o trascendente. A veces lo son en su totalidad, otras se alterna la escritura llana y la cerrada, pero siempre son materia de estado.

    Para la Historia militar el descifrado de cartas y mensajes urgentes pueden aclarar decisiones últimas incomprendidas. El problema es que el remitente no solo suele querer que la información no trascienda, sino incluso que no quede rastro de ella en los archivos. De ahí que no se conserven muchos librillos de claves. Estas, como el código de señales en la mar, sólo servían en un contexto temporal y local. No existen códigos universales ni longevos.

    Invito a los meritorios y afortunados investigadores del Centro Nacional de Inteligencia a aplicarse igualmente a otra documentación de otras épocas y que hasta ahora se conserva virgen en otros archivos. La correspondencia cifrada entre Felipe II y los duques de Medinasidonia y Parma con ocasión del 430 aniversario de la mal llamada “Armada Invencible” que conmemoramos, podría ser un magnífico objetivo inmediato.

  6. Richard L. Kagan: «El "cracking" del código es una verdadera maravilla»

    El Archivo de General de Simancas es uno de grandes depósitos de documentos cifrados que existe. La mayoría están en la Secciónes de Estado y de Guerra Antigua, adonde se guardan la correspondencia diplomática de la época de los Austrias. Esta correspondencia, un cóctel complicado de cartas, billetes cortos, relaciones largas y más, solía estar redactado en castellano para facilitar comunicaciones entre el rey, sus secretarios, y los consejeros encargados con la formulación de la política internacional y las estrategemas militares de los Habsburgo. Pero otra parte estaba redactada en cifra, evidemente por razones de seguridad, y a fin de proteger lo que el historiador romano, Tácito, caractizó como «arcana imperii», o secretos de estado.

    A lo largo de muchos años de investigaciones en Simancas, tengo muy buenos recuerdos de estos documentos cifrados. Afortunadamente, algunos fueron descifados por alguien, sin duda un los secretarios reales que conocían los códigos, y traducidos al castellano en una letra que podía entender. Pero había otros, verdaderos rompecabezas, que quedaban en su lenguaje original. ¿Qué secretos guardaban? No lo podía imaginar.

    Reconozo que en la época moderna, como hoy, las cifras cambiaban en una manera regular. Por lo tanto, las cifras utilizadas por los reyes Austrias no fueron iguales a las que empleaban Fernando el Católico y el Gran Capitan. El hecho que el servicio de inteligencia española ha tenido éxito en el “cracking’ de este código es una verdadera maravilla, que permitará a los historiadores, por la primera vez, abrir la caja de Pandora que contenía por lo menos parte de los «arcana imperii» de un monarca cuya política, tanto nacional como internacional, servía como el modelo para «El Principe» de Maquiavelo. Con suerte, se puede utilizar el mismo método para descubrir los secretos de sus sucesores, y así, ofrecer oportunidades a los historiadores resolver los rompecabezas todavía guardados en los legajos de Simancas y otros archivos.

  7. Miguel Ángel Ladero Quesada: «Gracias al CNI»

    Es un logro importante el descifrado de las cartas en las que ha trabajado el CNI. Eran documentos cuyo contenido no se conocía y a la luz de las transcripciones parciales ofrecidas por ABC, parecen muy interesantes. Las cartas diplomáticas de esta época se han ido publicando desde hace más de cien años, ha más de mil entre 1480 y 1512, que forman el contexto en el que hay que interpretar y valorar las ahora transcritas gracias al CNI. En su tiempo permaneció el secreto de lo que narraban gracias al cifrado, pensado para evitar que se divulgase.

    Las cartas cifradas aportan una documentación más viva que las cartas diplomáticas oficiales. Por su naturaleza no estaban pensadas para publicarse y contienen instrucciones directas del Rey y decisiones sobre asuntos que necesitaban discreción. Si ahora podemos acceder a ellas más fácilmente, añaden un elemento muy relevante al investigador. Para empezar estas dos cartas estudiadas podrían ser publicadas, incorporadas a lo que ya sabemos y tal vez se pueda después intentar lo mismo con nuevos fondos, como el del Archivo de la Corona de Aragón, Simancas o el propio Archivo de la Real Academia de Historia, donde el otro día estaba manejando algunas, de Fernando el Católico a Fernando de Rojas, su embajador en Roma en estos años, hasta 1507.

  8. Alfredo Alvar: «El Archivo de Simancas está lleno de documentación de espías»

    Está muy bien pero hay que decir que no son misterios de la historia de España ni tonterías de esas. Es importante que se consigan las claves. Nuestra sección de asuntos de Estado del Archivo de Simancas está plagada de información cifrada. Cualquiera que haya estudiado documentos del periodo se habrá encontrado centenares de documentación diplomática o de espías cifrada. No voy a quitar importancia a los cifrados, pero es algo de lo que está lleno nuestros archivos. En 1950, J.P Devos publicó un mamotreto de las cifras de Felipe II siete u ocho. Y, en un archivo que hay en Ginebra, precisamente de los Fernández de Córdoba, entre otras familias, encontré hasta doce cifras generales.

    Con los Reyes Católicos se puso en marcha un plan para que la correspondencia oficial que salía de la península lo hiciera cifrada. Es maravilloso que se descifre, pero no podemos olvidar que de Felipe II conocemos 14 cifras diferentes y particulares (estas se alteran mucho) había para aburrir. En Simancas tienes la correspondencia cifrada y a veces incluso las cifras descifradas. Ahí hay que seguir trabajando. El Archivo de Simancas está lleno de documentación de espías.

    Es muy importante el trabajo hecho por el CNI de desencriptación. Para nosotros los investigadores si no tenemos la información descifrada al lado resulta una tarea imposible. El trabajo es soberbio en ese sentido.

  9. Henry Kamen: «No cambia nada de lo que sabemos de los datos históricos»

    No hay que exagerar la sorpresa sobre estos temas, porque resultan bastante normales. He encontrado información encriptada de Fernando el Católico de forma frecuente en su correspondencia, sobre todo en la dirigida a su hija Catalina de Aragón, a la postre Reina de Inglaterra. Todos los grandes reyes como Fernando tenían sus expertos en la materia. El uso de cifras es universal. Los documentos mencionados no cambian nada en lo que se sabe de los datos históricos.

    Las teorías sobre la mala relación de Fernando y el Gran Capitán son ciertas. Fernando El Católico no pudo viajar a Italia hasta muy tarde debido a sus compromisos en la Península por lo que hizo inevitable que el Gran Capitán tomara una serie de decisiones por su cuenta. La diferencia de opinión fueron fuertes pero el precio lógico por querer controlar parte de Italia sin haber pisado aún suelo italiano.

    Me parece perfecto que el CNI ayude a los investigadores en materia histórica. Reconozco mi ignorancia total en temas de cifrado. Cuando he trabajado en archivos siempre me he visto obligado a evitar esta clase de documentos. Se agradece que expertos con adiestramientos orientado a temas militares aporte su experiencia. En EE.UU., conozco a un investigador que emplea su base militar para sacar cosas donde otros historiadores no hemos dado con nada.

  10. Julio Albi de la Cuesta: «Abre perspectivas desconocidas»

    Me parece una noticia de enorme trascendencia. En el pasado, como en la actualidad por otra parte, la información realmente importante se enviaba total o parcialmente encriptada, por motivos obvios de seguridad. Acceder a ella abre, la vez, perspectivas hasta ahora desconocidas sobre dos personajes señeros de la Historia de España y, nuevas líneas de investigación para escudriñar trascendentales procesos de tomas de decisiones.

    Naturalmente, sería extraordinariamente interesante ampliar esta labor a cualquier otro periodo. Es una tarea de gran complejidad, pero sin duda los avances tecnológicos la puedan facilitar. Aunque tampoco hay que desdeñar el azar. Todavía recuerdo la satisfacción que experimenté hace más de cuarenta años cuando tropecé en la Real Academia de la Historia con una clave usada por el cuerpo diplomático carlista en la guerra de 1833-1840

  11. Fernando Martínez Lainez: «Los códigos más desarrollados de la época»

    Aparte del logro que supone para el CNI descifrar los códigos de Fernando el Católico, las cartas confirman lo que ya sabíamos: que el auténtico director y estratega de la guerra en Italia era el rey, aunque el Gran Capitán fuera su mejor general. El rey sabía también de las profundas diferencias con «su fijo» Felipe, el archiduque, y resulta lógico que no quisiera que este se entrometiera en los asuntos de Nápoles.

    Los códigos cifrados de las inteligencias hispanas durante los siglos XVI y XVII eran de los más desarrollados en su época, como correspondían al papel hegemónico de España. Durante muchos años este tipo de claves iban y venían por toda Europa para negociar asuntos militares o diplomáticos secretos. Peros esos códigos eran muy variados, y no dependían de un solo centro. Variaban según los casos y los personajes históricos que se movían en la extensa red de los intereses de España, y todavía dejan sin aclarar muchos puntos oscuros que seguramente irán apareciendo a medida que puedan irse descifrando.