Cultura

La campaña que puso en pie de guerra a las estrellas en EE.UU.

Una victoria del magnate alarma a Hollywood, reforzado en sus críticas por la movilización hispana

Jennifer Lopez y Hillary Clinton, el pasado 29 de octubre en Miami
Jennifer Lopez y Hillary Clinton, el pasado 29 de octubre en Miami - AFP

Si el cuerpo electoral estadounidense se redujera a los miles de cantantes, actores, músicos y artistas de toda condición que recorren habitualmente la vasta geografía nacional, pero que encuentran en Hollywood su expresión más fiel, la elección no tendría color: ganaría Hillary Clinton por goleada. No sorprende que el candidato demócrata, en este caso la aspirante a primera presidenta de Estados Unidos, sea la favorita en el amplio y nutrido mundo de los cómicos, poderoso también por sus finanzas, que en 2008 y en 2012 ya fueron un importante motor para la victoria de Obama. La novedad es la crispación, porque la irrupción del ruidoso y provocador Donald Trump también ha tensado la cuerda en el planeta artístico.

El enfrentamiento más llamativo lo protagonizaron los actores Robert De Niro y John Voight, después de que el neoyorquino grabara un vídeo de campaña en contra de su conciudadano de la Torre Trump, a quien llamó, entre otras cosas, «estúpido, cerdo y fanfarrón». Al padre de Angelina Jolie, una de las contadas voces conservadoras que tienen cabida en el mundo de Hollywood, le faltó tiempo para denunciar en su cuenta de Twitter la «vergüenza» de que un compañero de profesión pronunciara «palabras tan repugnantes contra un candidato presidencial».

No son frecuentes estos choques entre artistas por cuestiones ideológicas, ni siquiera en campaña. La minoría que respalda al aspirante republicano acostumbra a mantenerse silenciosa, frente al discurso monocorde predominante. Entre la mayoría, acompañando en combatividad a De Niro, ha sobresalido Cher, quien aprovechó cada actuación y sus cuentas en las redes sociales para denunciar el tono «racista» del candidato republicano, que «pretende hacer América blanca otra vez».

«No voto con mi vagina»

Pero una campaña inédita como ésta tampoco podía ser ajena a la sorpresas en Hollywood. La influyente Susan Sarandon, alzando una voz disonante dentro de la grey liberal (izquierda en EE.UU.), se desmarcó de la mayoría de sus compañeros y eludió respaldar a Hillary Clinton con esta escatológica frase: «Yo no voto con mi vagina». Para Sarandon, los ataques de Trump a las mujeres «no son argumento suficiente para respaldar el mundo de corrupción creado por los Clinton». En medio de los rumores de que podría votar a Trump, terminó anunciando su voto a Jill Stein, del Partido Verde.

Artistas hispanos

En Estados Unidos, son las convenciones republicana y demócrata, el escaparate del espectáculo electoral, las que mejor reflejan qué partido está respaldado por el mundo del cine y la música. También este año, la mano de Hollywood se ha notado en la puesta en escena demócrata, frente al desvaído congreso republicano. La otra novedad ha venido del mayor compromiso de los artistas hispanos, movilizados más que nunca frente a los insultos de Donald Trump y su promesa electoral de construir un muro en la frontera con México. No sólo la convención sirvió para escuchar sus palabras de protesta. Durante estos meses, Antonio Banderas, Shakira, Jennifer López, Eva Longoria y un sinfín de artistas latinos se han pronunciado contra Trump dentro y fuera del escenario.

Numerosas iniciativas y campañas contra el magnate han jalonado la campaña de 2016. Entre ellas, la que protagonizó más de un centenar de actores, al sumarse a la campaña «Unidos contra el odio», de la ONG MoveOn.org. Entre otros, Kerry Washington, Olivia Wilde y Jane Fonda suscribieron una carta comprometida en «usar el poder de nuestra voz para derrotar a Donald Trump y a la ideología del odio que representa».

Músicos

También han servido los conciertos de altavoz. El más reciente, el que protagonizó el grupo U2 hace un mes en Las Vegas, con Bono al frente, para pedir el voto a Hillary Clinton y en contra de Trump. En el mismo escenario, Adele había reclamado a sus fieles el mismo sentido en su voto. Al igual que el puertorriqueño Marc Anthony, que en un concierto en Los Ángeles, meses antes, fue más escueto y directo todavía, con este grito: «¡J… Donald Trump!»

La recta final está siendo suficientemente sonora como para decantar la elección. La ofensiva demócrata para contrarrestar la remontada de Trump viene acompañada por estrellas como Steve Aoki, que actuó ayer en Las Vegas en un mitin de Bill Clinton. Hoy lo harán, Jay Z, en un mitin de Hillary en Cleveland (Ohio), y Stevie Wonder, en un concierto en Filadelfia en favor de la campaña. Mañana, Bon Jovi se sumará al mitin del candidato a vicepresidente, Tim Kaine, en San Petersburgo (Florida), mientras que Katy Perry actuará en Filadelfia. Lo propio hará el domingo en Los Ángeles Christina Aguilera, en otra actuación para recaudar fondos.

En paralelo, tiene lugar la recta final de una iniciativa denominada «30 días, 30 canciones», que se pueden escuchar en Spotify, iTunes y Apple Music, con el fin de financiar a la asociación progresista Centro para la Democracia Popular. La treintena de artistas se ha englobado bajo el sobrenombre «Una América libre de Trump». Detrás del proyecto está Dave Eggers, quien ya participó en las campañas de Obama.

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