El artista asturiano Pelayo Ortega
El artista asturiano Pelayo Ortega - ABC
ARTE

Pelayo Ortega: elogio del eclecticismo

El artista asturiano Pelayo Ortega fusiona los estilos pictóricos en su nueva exposición con 27 obras en la Galería Marlborough de Madrid

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El camino de un artista consiste en arrinconar las ortodoxias, y así parece que ha recorrido el suyo el pintor asturiano Pelayo Ortega (Mieres, 1956). Un camino que marca desde ayer un nuevo hito en la Galería Marlborough de Madrid, donde Ortega presenta «El rostro triste y el corazón alegre», una nueva exposición de 27 pinturas, realizadas entre 2015 y 2017, en las que reúne, de nuevo, todas las corrientes que le han inspirado en su vida.

«Mi trabajo es ecléctico, una evolución desde unas pinturas clásicas y académicas hasta la fusión», explica el artista asturiano. Una de sus grandes aspiraciones es vincular la obra figurativa con la tradición abstracta y vanguardista, o «el color y la ausencia de color», subraya Ortega, que se reparte entre su Asturias natal, Madrid y Nueva York, ya que expone con regularidad en la sala de Marlborough en la ciudad norteamericana, donde irá a finales de 2019, y también lo hace en la sede de la galería en Mónaco.

«Estamos quizá ante las pinturas más inclementes de Pelayo Ortega, las menos complacientes, las más asperas y secas», escribe en el catálogo de la exposición el crítico Enrique Andrés Ruiz. Sostiene Pelayo Ortega que «ya no queda nada puro en el arte, todo es un diálogo entre movimientos. Y lo que se consigue es que la pintura se enriquezca. Ahí tenemos el ejemplo de Picasso, uno de los que mejor supo entender este proceso de creación que vincula la pintura clásica con la moderna».

Pero no solo en los cuadros encuentra Ortega una plataforma de expresión. Desde hace unas semanas, en la portada de El Comercio de Gijón, un repartidor de periódicos imaginado por el artista asoma por la letra ‘O’ de la mancheta. «El diario es algo más que un receptáculo de la actualidad. Por supuesto los periodistas, pero también los intelectuales y los ilustradores han marcado la cultura moderna en sus páginas», cuenta el artista. «Frente a la actualidad tan avasallante, llena de corrupción y malas noticias, se habla de asuntos atemporales que hacen que el diario también esté lleno de belleza», declara Ortega.

Al contrario que otros colegas, el artista asturiano no es extremadamente pesimista con la situación del arte en España, pero reconoce que no es la suya la profesión en la que más sencillo resulta destacar en este país. «Últimamente, algunas cosas se están haciendo bien, pero es muy difícil recuperar el tiempo perdido. España siempre fue un país con un gran potencial para la cultura, y especialmente para las artes plásticas, pero nuestras visicitudes históricas nos han obligado a salir fuera. Con la democracia se dio un salto y con la crisis eso se frenó. Lo que los gobiernos desconocen», culmina Ortega, «es que en épocas de recesión hay que invertir más porque se consiguen grandes logros a largo plazo».