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La tormenta de fuego que arrasó la décima parte de la Tierra

Hace 12.800 años, una serie de súbitos y gigantescos incendios sembraron la devastación en el planeta a causa del impacto de los fragmentos de un gran cometa

MADRIDActualizado:

Un equipo internacional de investigadores acaba de demostrar que hace 12.800 años, una serie de súbitos y gigantescos incendios arrasaron por completo una superficie equivalente a la décima parte de la Tierra. La enorme tormenta de fuego solo puede compararse a la que hace 65 millones de años llevó a los dinosaurios a la extinción, tras el impacto de una roca espacial de unos diez kilómetros de diámetro.

Según los científicos, sin embargo, esta vez el responsable no fue un asteroide, sino los fragmentos de un gran cometa que, antes de fracturarse en el espacio y diseminar sus restos por todo el mundo, debió medir cerca de 100 kilómetros. El trabajo se acaba de publicar en Journal of Geology.

A medida que el polvo de los impactos y el humo y las cenizas de los incendios fueron cubriendo el cielo, comenzó una "mini edad de hielo" que enfrió la Tierra durante mil años más, justo en el momento en que ésta emergía de un largo periodo de 100.000 años de glaciares perpetuos. Todas las formas de vida, entre ellas los humanos, se vieron diezmadas por el evento, y no pudieron empezar a recuperarse hasta que la torment de fuego y sus consecuencias fueron quedando atrás en el tiempo.

Según las modernas teorías de evolución geológica, la última gran glaciación (la del Cuaternario), comenzó hace certa de 2, 58 millones de años. Desde entonces, nuestro planeta ha experimentado varios periodos glaciares, con intervalos más o menos largos entre ellos. En la actualidad vivimos en uno de esos intervalos, un periodo interglacial en el que las capas de hielo se han estado retirando desde el final de la última glaciación, hace unos 10.000 años.

"Nuestra hipótesis -afirma Adrian Melott, de la Universidad de Kansas y uno de los autores del estudio- es que un gran cometa se partió (en el espacio) y sus fragmentos impactaron contra nosotros, causando este desastre. Toda una serie de firmas químicas (dióxido de carbono, nitratos, amoniaco...) parecen indicar que un sorprendente 10 por ciento de toda la superficie terrestre (unos 10 millones de kilómetros cuadrados) fueron consumidos por las llamas".

Para buscar las pruebas de estos devastadores incendios y las ondas de choque de los impactos, un equipo de 24 investigadores estudió más de 170 lugares diferentes en todo el mundo.

Uno de los análisis realizados fue sobre los niveles de polen. Fue así como los científicos se dieron cuenta de que en muchos lugares del planeta los bosques de pinos ardieron repentinamente y al mismo tiempo, para ser rápidamente reemplazados por álamos, una especie de árbol especializada en cubrir suelos estériles o, como en este caso, golpeados por una serie de enormes bolas de fuego.

Los investigadores, además, están convencidos de que algunos de los fragmentos del gran cometa que se desintegró en el espacio están aún "ahí arriba", flotando en algún lugar del Sistema Solar desde hace casi 13.000 años.

La huella del platino

El equipo de científicos encontró también en los lugares analizados altas concentraciones de platino, muy comun en objetos interestelares, y niveles muy elevados de polvo y aerosoles de combustión, justo lo que esperaríamos ver después de un gran incendio forestal.

Tras los impactos y los incendios generalizados, las condiciones de la Tierra se volvieron muy duras para sus habitantes: muchas plantas murieron, las fuentes de alimento se volvieron escasas y, para colmo, los glaciares, que en aquél momento estaban en franca retirada, volvieron a avanzar. Los humanos de aquella época tuvieron que adaptarse a las nuevas condiciones. Las poblaciones disminuyeron, y algunos expertos creen que fue precisamente en ese periodo cuando surgió la agricultura, una forma de no tener que desplazarse en medio del frío en busca de unos alimentos que resultaban cada vez más difíciles de encontrar.

Para colmo, los cálculos de Melott sugieren que el impacto y sus consecuencias "habrían agotado la capa de ozono, causando aumentos en los cánceres de piel y otros efectos nocivos para la salud".

En definitiva, el equipo de científicos cree que este impacto generalizado de fragmentos de cometa y la tormenta de fuego que causaron son responsables directos de esa etapa de mil años de enfriamiento "extra", conocida como Dryass Reciente.

Otros investigadores han tratado de explicar esa anomalía climática (en un periodo, como se ha dicho, en el que la Tierra salía de un periodo glaciar prolongado), al cambio, o incluso a la detención, de algunas de las principales corrientes marinas.

La idea del cometa como solución al enigma no es totalmente nueva, pero ninguno de los estudios llevados a cabo hasta ahora en ese sentido habían conseguido reunir una serie de pruebas tan completa y convincente.

En palabras de Melott, "La hipótesis del impacto sigue siendo una hipótesis, pero este estudio proporciona una masiva cantidad de evidencias, que nosotros creemos que solo pueden explicarse con un gran impacto cósmico".