Rosetta Rosetta toma la última foto y muere en su cometa

El aterrizaje controlado de la nave sobre la roca 67P pone fin a una misión extraordinaria que ayudará a conocer los orígenes del Sistema Solar

Vídeo: La última foto de Rosetta - ABC

A las 13.19 de este viernes la Agencia Espacial Europea (ESA) ha confirmado el impacto y la desconexión de la nave Rosetta, y la finalización de la primera misión de la historia que ha logrado tocar y explorar un cometa y que en el camino ha conseguido importantes pistas sobre los orígenes de la vida y del Sistema Solar.

(Así te lo contamos en directo).

«Declaro las operaciones de la misión Rosetta cerradas», con estas palabras, Patrick Martin, de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha puesto punto y final a la primera misión en llegar y posarse sobre un cometa. Exactamente a las 12.39 horas, el satélite se ha estrellado contra el cometa 67P/Churyumov Gerasimenko, después de más de dos años de observaciones y de otros diez de viaje.

Pero no ha sido hasta 40 minutos después, cuando a las 13.19 el control de misión de la ESA, en Darmstadt, Alemania, ha recibido la confirmación del impacto. Hasta entonces se ha vivido una especie de calma tensa. Las pantallas mostraron hasta el último momento las vibrantes señales de los transmisores de la nave, pero de repente, la línea se convirtió en algo más parecido a un encefalograma plano.

Los controladores de la misión han quedado desconcertados por unos instantes: algunos se abrazaban y sonreían, pero otros estaban claramente tristes y emocionados, y parecían reacios a recoger sus cosas.

A miles de kilómetros de esta escena, en el centro de control e la ESA en España, el ESAC, un ensordecedor aplauso despedía a Rosetta en mitad de un salón de conferencias poblado por científicos españoles que han participado en la misión, junto a sus invitados y medios de comunicación.

«El origen de lo que nos hace humanos»

Las emociones están más que justificadas. Después de más de 12 años de trabajo de la ESA, se puede afirmar con rotundidad que Rosetta ha sido una misión única y emocionante. Por una parte ha sido todo un reto tecnológico, porque ha obligado a mejorar los paneles solares, las comunicaciones y, sobre todo, a perfeccionar la navegación en torno a un cuerpo tan complejo como un cometa, sacudido por explosiones de vapor y un complicado movimiento.

Y por otra parte, Rosetta ha sido realmente un hito científico. Ha sido la primera en poner los ojos del hombre en un cometa, e incluso la que ha permitido que un pequeño robot, Philae, toque su superficie para hacer medidas.

¿Y todo para qué? Apenas unos minutos antes del choque de Rosetta, Mark Mccaughrean, asesor senior de la ESA, lo ha resumido con una sola frase: «La misión ha explorado el origen de lo que nos hace humanos y el origen del Sistema Solar».

Ingredientes de la vida

Gracias a su incansable labor, los científicos han detectado moléculas orgánicas claves para el origen de la vida en la superficie del cometa 67P/Churyumov Gerasinemko. Se ha aprendido mucho también sobre el posible origen del Sistema Solar, ya que cometas como el 67P son fósiles vivientes de los primeros momentos. Y también se ha averiguado que el tipo de agua de este cometa no pudo ser la que llegó a la Tierra cuando este planeta era una roca enfriada y reseca.

Por último, y lo que no es menos importante, se ha aprendido mucho sobre los cometas, esos cuerpos que hasta ahora solo podían verse a través de potentes telescopios. Se ha observado cómo estos cuerpos «vivos», que parecen dormir cuando están sumergidos en el frío y la oscuridad del espacio, pero que reviven furiosamente cuando el Sol abrasa su superficie.

Jean Pierre Breming, de la ESA, no ha sabido responder cuál de los avances científicos de Rosetta ha sido más importante: «Esa pregunta es tan complicada como escoger cuál es el mejor momento de tu vida. Creo que no podríamos soñar con mejores resultados», ha dicho.

Pero si se pretendiera dar una cifra, se puede decir sin equivocarse que en todo este tiempo la misión Rosetta ha realizado más de 21.000 observaciones científicas, y ha recogido 18.000 Gygabites de información. Todo un tesoro para la ciencia y que requerirá décadas para ser procesado y aprovechado por completo.

El robot que tocó un cometa

Pero si por algo será recordada Rosetta será por el descenso, hasta cierto punto fallido, de Philae. La misión de este aterrizador era posarse sobre el cometa y taladrar su superficie para aprender más sobre la composición y la estructura de estos antiguos cuerpos del Sistema Solar. Pero la mala suerte quiso que sus harpones de anclaje no se activaran, y que saliera rebotada al espacio para caer kilómetros más allá.

Aún así, después de reponerse por el jarro de agua fría, la ESA supo hacer de esta desgracia una oportunidad. «Este error nos permitió hacer mucha ciencia, porque la sonda tomó muestras en dos puntos», ha explicado Laurence O'Rourke, científico de operaciones. A pesar de que el pequeño robot estaba tumbado sobre su costado, durante 72 horas algunos de sus instrumentos analizaron el polvo que se levantó con su impacto, y dijeron qué es lo que veía esta pequeña máquina.

Impacto científico

Aunque Rosetta seguirá dando información para nuevos artículos durante décadas, la misión ya es una parte fundamental de la historia. Como ha sido la primera exploradora de un cometa, cualquier dato recogido en las proximidades del cometa 67P ha sido nuevo para la ciencia. «Rosetta ha tenido un enorme impacto científico, y ha sobrepasado nuestras expectativas», ha dicho Danny Lennon, Jefe de División de Misiones en Operaciones de la ESA.

Rosetta ya no podía seguir con su misión. Tal como han explicado desde la ESA, el satélite ya iba acumulando achaques, puesto que ya llevaba 12 años operando en el espacio. Además, cada día que pasa la nave que sigue al cometa 67P se aleja más del Sol, y por ello las baterías obtienen poco a poco menos energía. En tan solo un mes, los científicos ya no podrián operar sus instrumentos. La órbita del cometa llevaría tan lejos a la nave, que en semanas las comunicaciones se complicarían más y más y la cantidad de datos recogidos desde la nave disminuiría.

Probablemente, la ESA nunca podrá averiguar qué ha ocurrido con Rosetta en el último momento, puesto que no hay forma de verla desde los telescopios de la Tierra. Lo que sí se sabe es que el impacto habrá destruido sus sistemas, porque no estaba diseñada para ese tipo de colisión. Por si acaso, y con la intención de no contaminar el espacio con transmisiones inservibles, todos sus sitemas estaban programados para apagarse en el momento del choque.

Pero sus 13 últimas horas de operación han permitido descargar alrededor de 190 nuevos megabytes de datos científicos sobre la superficie del cometa, desde muy cerca y en una zona muy interesante.

En su último aliento los científicos han tratado de analizar la región Ma’at, una zona de pozos activos en los que se puede ver el interior del cometa y por los que salen interesantes gases. Gracias al trabajo de siete de los 11 instrumentos de Rosetta, la ESA ha logrado enviar varias fotografías y lecturas de la composición del cometa.

La última imagen de Rosetta se ha tomado a tan solo 20 metros de altura. Estaba tan cerca, que las lentes no han podido enfocar con claridad la imagen. Al fondo podía verse la rugosa piel de 67P/Churyumov Gerasimenko, el primer cometa explorado por el hombre.

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