Ciencia

El placer ayuda a que nunca olvides una cara

El circuito de recompensa de la dopamina parece estar relacionado con la capacidad de recordar los rasgos de otras personas

En concreto, parece que la sensibilidad frente a la dopamina de una estructura cerebral está positivamente relacionada con esta competencia
En concreto, parece que la sensibilidad frente a la dopamina de una estructura cerebral está positivamente relacionada con esta competencia - ABC
ABC.ES Madrid - Actualizado: Guardado en:

La química del cerebro tiene un papel muy importante en el amor y los gustos. En este sentido, una de las sustancias más destacables es la dopamina, una hormona que se libera durante el enamoramiento y que participa en los mecanismos cerebrales de recompensa y de motivación. Estos influyen en que algunas acciones, como dar un beso o comer, nos resulten placenteras, o en que desarrollemos alguna adicción.

Aún hay más. Según un estudio publicado recientemente en «The Journal of Neuroscience», la dopamina tiene una nueva función: parece estar relacionada con la habilidad del cerebro de reconocer las caras de las personas.

«Hay una relación íntima entre el reconocimiento de caras y el sistema de recompensa», ha dicho en un comunicado Bart Rypma, investigador en la Universidad de Texas (Dallas, Estados Unidos). «Por ejemplo, puedes imaginar que cuanto más sensible sea alguien a las recompensas sociales, mejor se sentirá cuando interacciones con caras familiares».

El estudio concluyó que la relación entre la cantidad de dopamina y la actividad del giro fusiforme, una parte del cerebro, estaban muy directamente relacionadas con la capacidad de reconocer caras. Y que, en aquellas con mayor actividad en esa región por unidad de dopamina, su competencia en reconocer caras era mayor.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores recurrieron a dos técnicas capaces de estimar la actividad cerebral: la tomografía de emisión de positrones (PET) y la resonancia magnética.

En concreto, se pidió a 20 personas que mirasen 24 caras y que tratasen de recordarlas. Luego se les presentó mezclas de estas caras, y se les pidió que dijeran si les resultaban familiares o no, a la vez que medían su actividad cerebral (con la resonancia) y sus niveles de dopamina (con el PET).

Los investigadores creen que el hecho de que la respuesta del cerebro sea más o menos sensible a los niveles de dopamina es clave para entender por qué recordamos algunas caras y otras no. Así que ahora tratarán de seguir investigando este asunto para entender cómo se relacionan procesos cognitivos, químicos y sociales.

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