Ciencia

Así morirá el Sol

Una imagen tomada por el telescopio espacial Hubble muestra el colorido último adiós de una estrella de tipo solar

Nebulosa planetaria NGC 2440, formada tras la muerte de una estrella que perdió sus capas de gas exteriores
Nebulosa planetaria NGC 2440, formada tras la muerte de una estrella que perdió sus capas de gas exteriores - NASA, ESA, and K. Noll (STScI)
EUROPA PRESS Madrid - Actualizado: Guardado en:

Dentro de unos 5.000 millones de años el combustible del Sol se agotará. Cuando eso ocurra, se despojará de las capas exteriores de gas, que formarán un capullo alrededor del núcleo restante de la estrella.

La luz ultravioleta de la estrella moribunda hará que la materia de los alrededores brille, y los restos del Sol se convertirán en una enana blanca, un punto luminoso en el centro.

Esto es lo que el telescopio espacial Hubble, de la ESA y la NASA, ha fotografiado y publicado este viernes. Pero antes de que la muerte del Sol se cumpla, lo ha fotografiado en una estrella similar a él y más avanzada de edad. Se trata de NGC 2440, una nebulosa planetaria.

La Vía Láctea está llena de estas reliquias estelares. Aunque su nombre de nebulosas planetarias lleve a engaño, en realidad estos objetos no tienen nada que ver con los planetas. Los astrónomos de los siglos XVIII y XIX las llamaron así porque a través de pequeños telescopios se parecían a los discos de los planetas distantes Urano y Neptuno.

La nebulosa planetaria en esta imagen se llama NGC 2440. La enana blanca en su centro es una de las más calientes conocidas, con una temperatura superficial de más de 200.000 grados Celsius. La estructura caótica de la nebulosa sugiere que la estrella derramó su masa de forma episódica.

Parece ser que durante cada explosión, la estrella expulsó material en una dirección diferente. Esto se puede ver en los dos lóbulos en forma de pajarita.

La nebulosa es también rica en nubes de polvo, algunas de las cuales forman largas rayas oscuras en dirección opuesta a la estrella. NGC 2440 se encuentra a unos 4.000 años luz de la Tierra en la dirección de la constelación austral de Popa, informa la NASA.

El material expulsado por la estrella ilumina con diferentes colores dependiendo de su composición, su densidad y lo cerca que está a la estrella central caliente. El azul revela helio; el azul-verde oxígeno y el rojo nitrógeno e hidrógeno.

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