Ciencia

Estos monos crean herramientas de piedra como nuestros primeros antepasados

La producción de piedras con bordes afilados ya no puede ser considerada única de los homínidos. Eso sí, la intención es otra

Monos capuchinos crean lascas golpeando piedras
Monos capuchinos crean lascas golpeando piedras - Michael Haslam/ Primate Archaeology Group

Un equipo de investigadores ha observado cómo unos monos capuchinos de Brasil rompen piedras deliberadamente, creando lascas que comparten muchas de las características de las que producían los homínidos de la Edad de Piedra, como los bordes afilados. La diferencia es que las de los capuchinos no son herramientas hechas con intención para el corte y raspado, sino que parecen ser el subproducto del martilleo o «comportamiento de percusión» que los monos emplean, supuestamente, para extraer minerales o liquen de las piedras.

Los investigadores de la Universidad de Oxford, el College de Londres y la de São Paulo en Brasil dicen que este hallazgo es significativo porque los arqueólogos siempre han entendido que la producción de múltiples lascas de piedra era un comportamiento único de los homínidos. Nunca se había visto algo semejante en monos modernos. El estudio, dado a conocer en la revista «Nature», sugiere que la ciencia tendría que redefinir sus criterios para identificar y diferenciar las escamas de piedra producidas por nuestros primeros antepasados de las hechas por los capuchinos.

Los monos del Parque Nacional de la Sierra de Capivara ya eran conocidos por tirarse piedras los unos a los otros y por utilizarlas para abrir nueces, pero el equipo los sorprendió haciendo algo aún más curioso. Los investigadores vieron cómo los monos golpeaban piedra contra piedra. Los capuchinos seleccionaban un canto de cuarcita redondeado y, usando una o dos manos, lo golpeaban repetidamente como si fuera un martillo contra otras cuarcitas incrustadas en un risco. Esta acción aplastaba la superficie y desprendía las piedras adoquinadas, de forma que los «martillos de piedra» se fracturaban involuntariamente, dejando un registro arqueológico de los primates identificable. Además, los monos reutilizaban esos «martillos».

De esta manera, e involuntariamente, los monos estaban creando lascas. Mientras los homínidos fabricaban estas herramientas de piedra para realizar tareas de corte y rasgar la carne, por ejemplo, no está claro por qué los monos tienen ese comportamiento. Según los investigadores, los capuchinos podrían estar tratando de extraer silicio en polvo (un nutriente esencial) o líquenes para fines medicinales hasta ahora desconocidos. En ningún momento los monos trataron de utilizar las escamas de piedra para cortar o raspar.

Evolución humana

El equipo examinó 111 piedras fragmentadas recogidas del suelo inmediatamente después de que se les hubieran caído a los capuchinos. Alrededor de la mitad de las lascas fracturadas exhibía una fractura concoidea, que normalmente se asocia con la producción homínida.

«En la última década, los estudios han demostrado que el uso y la producción intencionada de lascas afiladas no están necesariamente vinculados a los primeros seres humanos (del género Homo) que son nuestros parientes directos, sino que han sido utilizadas y producidas por una gama más amplia de homínidos», dice Tomos Proffitt, de la Escuela de Arqueología de Oxford y autor principal del artículo. «Sin embargo, este estudio da un paso más al mostrar que los primates modernos pueden producir lascas y núcleos arqueológicamente identificables con las características que pensábamos eran exclusivas de los homínidos».

Esto no quiere decir que el material arqueológico más antiguo en África oriental no fue hecho por los homínidos. Sin embargo, el hallazgo plantea preguntas sobre el origen de esta tecnología y desafía ideas anteriores sobre el nivel mínimo de complejidad cognitiva y morfológica necesaria para producirla.

Para Michael Haslam, de la Universidad de Oxford y coautor del estudio, el descubrimiento «ayuda a dar forma a nuestra visión de la evolución humana. El hecho de que hayamos descubierto que los monos pueden producir el mismo resultado pone un palo en la rueda en nuestro pensamiento sobre el comportamiento evolutivo y cómo atribuimos tales artefactos». Eso sí, mientras que los humanos no son únicos en la fabricación de esta tecnología, «la manera en la que la han empleado es todavía muy diferente de la de los monos».

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