Ciencia

¿Por qué mirar el móvil de noche nos quita el sueño?

Interfiere con la región del cerebro que nos prepara el sueño, según un estudio en ratones

Esta región es también un componente clave del sistema de recompensa del cerebro, que nos activa

¿Por qué mirar el móvil de noche nos quita el sueño?
Pilar Quijada - PilarQuijada3 Madrid - Actualizado: Guardado en:

Para poder conciliar el sueño cada noche es importante un ambiente adecuado que lo favorezca, mantener horarios regulares, acostándose y levantándose siempre a la misma hora, evitar ruidos, o incluso realizar una serie de pautas fijas antes de ir a la cama, como escuchar música tranquila, lavarse los dientes, una ducha templada u otros comportamientos que nos preparan para dormir.

Por el contrario, otras conductas, como estar pendientes de los mensajes del móvil, la tablet o cualquier otra actividad excitante, disminuyen las ganas de dormir. Un trabajo publicado en la revista Nature Neuroscience explica el mecanismo por el que estas actividades, facilitan o impiden el sueño, respectivamente.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford, liderado por el español Luis de Lecea, ha identificado el circuito cerebral que nos prepara para dormir y que es indispensable para regular el ciclo sueño-vigilia. Ese circuito es también un componente clave del sistema de recompensa del cerebro, que promueve comportamientos esenciales para la supervivencia y la reproducción.

Parece obvio que el sistema de recompensa, que nos dirige a objetivos como huir de lo que resulta peligroso y buscar aquello que nos asegura la supervivencia y nos proporciona bienestar, tiene que estar coordinado con el ciclo sueño-vigilia. Y es que el funcionamiento de ambos sistemas está interconectado. No podemos alimentarnos mientras dormimos, a menos que seamos sonámbulos, nos resulta más fácil salir de la cama cuando tenemos un prometedor día por delante o, por el contrario pereceamos cuando tenemos que enfrentarnos a una jornada difícil. Sin embargo, hasta ahora no se había hallado la zona del cerebro donde se produce la integración entre ambos sistemas. Y eso es precisamente lo que ha logrado el equipo de Lecea.

En realidad lo han identificado en ratones, pero De Lecea cree que probablemente exista también en humanos: "Este es el primer hallazgo de un lugar en el cerebro donde se inicia la preparación para el sueño. Es probable que los seres humanos tengamos uno también. Si estamos interrumpiendo esta preparación mediante, por ejemplo, leer el correo electrónico o videojuegos, que no sólo emiten luz sino que activan nuestras emociones y ponen el marcha el circuito dopaminérgico del área tegmental ventral (VTA), es fácil entender por qué somos más propensos a tener problemas para conciliar el sueño", explica De Lecea.

Situada en el tronco del encéfalo, el área tegemental ventral es el origen de un grupo de neuronas que producen dopamina y se dirigen al Núcleo Accumbens, el corazón del sistema de recompensa cerebral, implicado en los sentimientos de placer que nos produce lograr algo o simplemente anticiparlo. Y el neurotransmisor dopamina es fundamental en este circuito. Por lo que los científicos de Stanford se preguntaban si la dopamina jugaría un papel fundamental también en el ciclo sueño-vigilia, a pesar de que estudios previos apuntaban todo lo contrario.

Los investigadores utilizaron ratones macho de laboratorio modificados por bioingeniería en los que podían activar de forma remota, suprimir y controlar la actividad de las células nerviosas del área tegmental ventral (ATV) productoras de dopamina de los ratones. Midieron la actividad cerebral de los ratones y su tono muscular para determinar las fases de sueño y vigilia. Además, utilizaron cámaras para ver el comportamiento de los roedores.

En general, la actividad de las células nerviosas productoras de dopamina del ATV se incrementó en la vigilia y se mantuvo elevada mientras los ratones estaban despiertos. Por el contrario, esta actividad disminuía durante la transición vigilia-sueño y se mantiene baja mientras dormían. Además vieron que la activación de estas neuronas fue suficiente para despertar a los animales de un sueño profundo y mantenerlos despiertos durante largos periodos de tiempo, incluso durante el día, cuando los ratones, que son nocturnos, están normalmente dormidos.

En cambio, cuando los científicos suprimieron la actividad en la misma población de células nerviosas durante el período normal de actividad de los ratones, estos se quedaban dormidos incluso en presencia de estímulos que de forma infalible les activan, como una deliciosa comida alta en grasa, la proximidad de una hembra o la orina de zorro, que les provoca una respuesta de miedo.

De ratones y hombres

Al parecer, cierto paralelismo tenemos con los ratones. Los expertos en sueño, desaconsejan exponerse a ambientes no familiares o no habituales a la hora de dormir. El motivo es que nos ponen alerta y nos invitan a explorar y no a dormir. Es lo mismo que ocurre con los roedores. Los ratones en una jaula desconocida normalmente explorar su nuevo entorno energéticamente. Y de hecho, los ratones del experimento, en los que se habían manipulado el área tegmental ventral (el interruptor de la activación) permanecieron despiertos durante los primeros 45 minutos de la hora que pasaron en una nueva jaula.

Sin embargo, explica Ada Eban-Rothschild, la autora principal del estudio, a diferencia de los ratones control (no manipulados) pasaron la mayor parte de ese tiempo construyendo nidos de forma meticulosa. Y una vez que estaban satisfechos con lo que habían construido, se quedaron dormidos. Esos nidos son como el equivalente a las camas humanas. Y si los investigadores ponían el nido que ya habían construido antes en su jaula habitual en la jaula nueva, se subían en él y se ponían directamente a dormir. Esta actividad de construcción de nidos (o camas), prepara el sueño en los ratones, como las pautas comentadas al principio, que los psicólogos recomiendan para ayudar a las personas a conciliar el sueño.

Eban-Rothschild, mediante el análisis de imágenes de vídeo del comportamiento de los animales en sus nuevos entornos y la actividad cerebral registrada durante el período de tiempo correspondiente, observó que las acciones relacionadas con la construcción de nidos se correspondían con una actividad reducida del área tegmental ventral y menos dopamina.

"Sabíamos que la estimulación de los circuitos relacionados con la dopamina aumentaría los comportamientos dirigidos a metas, como la búsqueda de alimentos y sexo. Sin embargo, el nuevo estudio muestra que al menos un comportamiento complejo como el de la preparación al sueño está inducido no por la estimulación, sino por la inhibición, de este mismo circuito. Curiosamente, este comportamiento -la construcción de nidos- es esencial para preparar a un ratón para el sueño", aclara Eban-Rothschild

Puesto que esta fase anticipatoria es a menudo la raíz de muchos problemas de sueño en las personas, Ee Lecea sugiere que este circuito podría ser un objetivo para la intervención farmacológica que ayude a facilitar el sueño. "Tenemos un montón de medicamentos que contrarrestan la dopamina. Tal vez una dosis correcta y en el momento justo de un fármaco con las propiedades adecuadas, cuyos efectos desaparecen en el momento adecuado, funcionaría mucho mejor que bombardear el cerebro con benzodiazepinas como el valium, que actúan en todo el cerebro ", señala De Lecea.

Este investigador, que en 1996 descubrió una hormona implicada en la regulación del ciclo sueño-vigilia, ve posible que fármacos dirigidos a las neuronas secretoras de dopamina del área tegmental ventral puedan beneficiar en el futuro a quienes sufren esquizofrenia o trastorno bipolar, que se caracterizan por alteraciones del ciclo sueño-vigilia.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios