El meteorito de los dinosaurios cambió el clima y arrasó con el 75% de la vida en la Tiera
El meteorito de los dinosaurios cambió el clima y arrasó con el 75% de la vida en la Tiera - Archivo

Los mamíferos, a punto de desaparecer con los dinosaurios

El meteorito que se llevó a los «reyes» del Cretácico también aniquiló al 90% de las especies de mamíferos hace 66 millones de años

MADRIDActualizado:
Nick Longrich, autor de la investigación
Nick Longrich, autor de la investigación- Anthony Prothero, University of Bat

Hace unos 66 millones de años, una roca de unos diez km de ancho llegada del espacio, probablemente un fragmento de asteroide, impactó contra la Tierra en lo que hoy es la provincia del Yucatán, en México, dejando un enorme cráter para el recuerdo que hoy está bajo el mar. Ese violento evento de una potencia equivalente a 10.000 veces todo el arsenal atómico que existe hoy en el mundo, cambió el clima de nuestro planeta y fue responsable de la extinción del 75% de la vida, incluidos los dinosaurios. Y también nosotros estuvimos a punto de no contarlo. No porque estuviéramos allí, lógicamente, sino porque los «abuelos» del pequeño mamífero del que procedemos se salvaron de la quema de milagro.

Una nueva investigación llevada a cabo por investigadores de la británica Universidad de Bath y publicada en la revista Journal of Evolutionary Biology revela que el 90% de las especies de mamíferos desaparecieron a causa del mismo meteorito que los dinosaurios, un porcentaje significativamente mayor de lo que se creía hasta el momento. Pero también se recuperaron muy rápido.

Los científicos analizaron el registro fósil conocido del oeste de América del Norte a partir de dos millones de años antes del límite Cretácico-Paleógeno, hasta 300.000 años después del golpe del asteroide. Compararon la diversidad de especies antes y después de este evento de extinción para estimar cómo les afectó y la rapidez con la que se recuperaron los mamíferos. Las tasas de extinción eran mucho más altas que estimaciones previas sobre la base de conjuntos de datos más limitados.

«Las especies que son más vulnerables a la extinción son las raras (menos comunes), y porque son poco frecuentes, sus fósiles son menos propensos a ser encontrados. Las especies que tienden a sobrevivir son más comunes, por lo que tienden a ser encontradas», explica Nick Longrich, autor del estudio. «El registro fósil se inclina a favor de las especies que sobrevivieron. Con lo mal que las cosas se veían antes, la inclusión de más datos muestran que la extinción fue más grave de lo que se creía anteriormente».

Según los investigadores, esto explica por qué la gravedad del evento de extinción fue subestimada anteriormente. Con más fósiles incluidos, los datos incluyen las especies más raras que se extinguieron.

Rápida recuperación

Tras el impacto del asteroide, la mayoría de las plantas y los animales habrían muerto, por lo que los supervivientes probablemente se alimentaban de insectos comedores de plantas y animales muertos. Con tan poca comida, sólo las especies pequeñas sobrevivieron. El tamaño de los animales más grandes que soportaron las duras condiciones en tierra no habría sido mayor que el de un gato. El hecho de que la mayoría de los mamíferos eran pequeños ayuda a explicar por qué fueron capaces de sobrevivir.

Sin embargo, los investigadores también encontraron que los mamíferos se recuperaron más rápidamente de lo que se pensaba. No solo ganaron de nuevo la diversidad de especies perdida rápidamente, sino que pronto duplicaron el número de especies que había antes de la extinción. La recuperación llevó apenas 300.000 años, un tiempo corto en términos evolutivos.

Peor que a los cocodrilos

«Debido a que los mamíferos lo hicieron tan bien después de la extinción, se ha tendido a asumir que no les pegó tan duro. Sin embargo, nuestro análisis muestra que los mamíferos fueron más afectados que la mayoría de los grupos de animales, tales como lagartos, tortugas, cocodrilos... Pero resultaron ser mucho más adaptables en las secuelas», apunta Longrich. Y agrega: «No fueron las bajas tasas de extinción, sino la capacidad de recuperarse y adaptarse después lo que llevó a los mamíferos a asumir el control».

Sorprendentemente, la recuperación de la extinción se llevó a cabo de manera diferente en según qué partes del continente. Las especies que se encuentran en Montana eran distintas de las que estaban en las inmediaciones de Wyoming, por ejemplo.

«Se podría esperar ver los mismos pocos supervivientes en todo el continente. Pero eso no es lo que encontramos -dice Longrich. Después de este evento de extinción, hubo una explosión de la diversidad, que fue impulsada por tener diferentes experimentos evolutivos ocurriendo simultáneamente en diferentes lugares».

Para el investigador, esto pudo haber contribuido a impulsar la recuperación. Con tantas especies diferentes evolucionando en direcciones diferentes en diferentes partes del mundo, la evolución fue más propensa a tomar nuevos caminos evolutivos».

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