Una hormiga matabele «chupa» una pata cortada para tratar a una compañera herida en un combate contra termitas - Foto y vídeo: Erik T. Frank

Las «hormigas marine» que recogen y curan a los heridos en combate

Las hormigas matabele son los únicos insectos que aplican un «tratamiento médico» a las compañeras dañadas. Las que están muy graves rechazan recibir ayuda y son dejadas atrás

MADRIDActualizado:

Semper fidelis es una máxima latina que significa «siempre fiel» y que ha sido adoptada como emblema del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos de América. Con todo derecho, también podría ser el lema de las hormigas matabele (Meganopera analis), un animal sin parangón en el mundo animal por su entrega a una actividad única: la guerra. Esta especie tiene exploradoras que buscan los puntos débiles del enemigo, las termitas, y después vuelven al nido en busca de refuerzos. Después de reclutar una legión de 200 o 600 guerreros, marchan en orden de combate y atacan a su enemigo de forma sincronizada. El belicoso comportamiento de las matabele les ha otorgado el privilegio de llevar el nombre de los Ndebele, una tribu de fieros guerreros zulúes.

Las batallas suelen durar de cinco a 15 minutos. Las implacables matabele recorren el campo de batalla recogiendo a las termitas muertas para llevarlas al nido y alimentar al resto de la colmena. De nuevo forman en columna, y aquellas que van cargadas con el «botín» se colocan en el centro, bajo la protección de las otras. Más atrás, las rezagadas exploran los restos de la batalla, y recogen y curan a las hormigas heridas. En ocasiones, otros animales, como las arañas, se congregan en el campo de batalla en busca de heridos o muertos.

El sacrificio de las hormigas

No todas las hormigas heridas reciben socorro. Solo las heridas levemente reciben ayuda. Las que están más dañadas desisten y no piden atención, como si supieran que es inútil. «Las hormigas que resultan heridas tratan de levantarse. Si lo consiguen, vuelven a su posición de descanso y comienzan a liberar unas feromonas (compuestas por dimetil disulfuro, o DMDS, y dimetil trisulfuro, DMTS) que atraen la atención de las otras. Pero si no pueden levantarse, no liberan esta feromona, y si otra se acerca, tratan de impedir que les ayuden». Sencillamente, no cooperan con las rescatadoras y son dejadas atrás.

De vuelta en el nido, las hormigas heridas reciben cuidados. Pueden pasar unos cuatro minutos «chupando» las heridas de sus compañeras: «Suponemos que es para limpiar las heridas o suministrar sustancias antimicrobianas», dice Frank. En ocasiones, el «tratamiento médico» consiste en retirar el cuerpo de las termitas soldado muertas, y que acaban enganchadas con sus mandíbulas a las hormigas. A veces, las hormigas más desafortunadas se quedan enganchadas durante días a la cabeza de una enemiga.

El tratamiento es muy importante. Puesto que la gran mayoría de las hormigas que componen las colmenas de matabele son hermanas, la diversidad genética de esta comunidad es muy baja. Esto implica que si hay una infección, esta podría transmitirse con facilidad por toda la comunidad. Con este fin, otros insectos sociales limpian los nidos, desparasitan a sus compañeros y usan materiales de construcción con propiedades antimicrobianas.

Los guerreros que acumulan cicatrices

Erik T. Frank explica que las hormigas que quedan mutiladas en combate, y que se quedan con cuatro o cinco patas en lugar de sus seis, tardan solo 24 horas en volver a caminar de nuevo, y que desde ese momento vuelven a combatir. Estas veteranas de guerra, acaban formando parte del 30 por ciento de las partidas de combate.

Por último, el investigador explica que ahora tratarán de averiguar si ese «tratamiento médico» implica aplicar sustancias qúimicas con propiedades antimicrobianas, y si otras especies de hormigas también curan a sus heridos.