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La guardería maldita de los primeros seres que caminaron sobre la tierra

Los científicos han descubierto que un yacimiento está poblado por los fósiles de una gran cantidad de animales que murieron probablemente en un criadero. Esto ayudará a entender cómo los vertebrados colonizaron el medio terrestre

Representación de Acanthostega. Estos animales están entre los primeros vertebrados que vivieron en el medio terrestre
Representación de Acanthostega. Estos animales están entre los primeros vertebrados que vivieron en el medio terrestre - Günter Bechly

Hace unos 420 millones de años la vida en la Tierra dio un gran salto que lo cambió todo para siempre. Algunos animales que vivían en el mar comenzaron a desarrollar algo parecido a las patas actuales, de modo que le fue más fácil dejar atrás el agua y acceder a un mundo nuevo. Uno extremadamente seco y hostil, pero también repleto de nuevas oportunidades: el medio terrestre.

Desde hace tiempo se considera que aquellos animales pioneros, los llamados tetrápodos, son los antepasados de los anfibios, reptiles, aves y mamíferos actuales. De modo que ellos son los primeros protagonistas de la evolución de los vertebrados en la tierra. Tal como se ha concluido este miércoles en un estudio publicado en «Nature», se ha descubierto que los fósiles más importantes descubiertos de estos tetrápodos, del género Acanthostega, eran en realidad restos de adolescentes. Esto dice dos cosas: indica que aquellos animales no eran aún capaces de caminar sobre la tierra, y además enriquece mucho lo que se sabe sobre cómo vivían estos primeros vertebrados terrestres.

«Descubrimos que los fósiles de Acanthostega (una de las criaturas clave en la transición entre peces y animales terrestres, pero no la única) conocidos hasta ahora, eran individuos inmaduros», ha explicado a ABC Sophie Sánchez, investigadora en la Universidad de Uppsala, Suecia.

Esto hace que haya que cambiar lo que se sabe sobre el yacimiento de Groenlandia donde fueron encontrados en 1987, por la investigadora Jennifer Clack. Allí, los huesos fosilizados de estos pequeños animales están apiñados como sardinas en una lata. Pero a la vista de esta nueva interpretación de que eran «adolescentes», todo indica que aquel lugar era como una guardería de agua que por algún motivo se secó y les dejó atrapados.

La guardería maldita

«Esto sugiere que el depósito de Acanthostega es una acumulación masiva de cadáveres de una escuela de juveniles entre los que no hay adultos», ha dicho Sánchez. «Esto indica que los adultos estaban viviendo en otro lugar. ¿Acuático o terrestre? Aún no lo sabemos».

Imagen de un fósil de Acanthostega. El cartílago y los huesos contienen información sobre su edad y estado de desarrollo
Imagen de un fósil de Acanthostega. El cartílago y los huesos contienen información sobre su edad y estado de desarrollo- Jennifer CLack

Podría ser, tal como se están planteando los investigadores, que los adultos ya fueran capaces de vivir sobre el medio terrestre, pero que las crías aún estuvieran ligadas al agua, tal como pasa hoy con muchos anfibios, que crían a su prole en charcas y ríos.

Sea como sea, la única forma de averiguar cómo los animales saltaron del mar a la tierra es tratar de averiguar cómo vivían los dueños de los huesos cuyos fósiles pueden investigarse hoy en día. Por ello, este equipo de científicos se propuso recurrir a una moderna técnica de análisis de huesos que permite cortarlos en láminas de forma virtual. Gracias a la tecnología de rayos-X de sincrotrón, observaron detalles muy interesantes sobre el interior de esos huesos.

Según Sophie Sánchez, muchos estudios han tratado de estudiar la anatomía y la locomoción de estos tetrápodos, pero hasta ahora no se podía acceder a los tejidos de estas criaturas para tratar de reconstruir su historia de vida. Los rayos X han permitido hacerlo, sin dañar para nada las muestras.

«Igual que un árbol en crecimiento, el hueso de un miembro tiene marcas parecidas a los anillos de crecimiento», ha explicado Sánchez. Por eso, estos anillos permiten entender cómo se desarrolló un animal y qué edad tenía cuando murió.

En el caso de los ejemplares de Acanthostega, todo apunta a que tenían seis años o más, pero que aún no habían dejado de crecer y que probablemente no habían alcanzado la madurez sexual. Por eso en sus miembros había rastros de cartílago y no solo tejidos osificados.

Como el cartílago es más elástico y débil que el hueso, estos científicos creen que las patas de estos animales no podían sostenerles fuera del agua. Por eso, el hallazgo de estos individuos apunta a que estaban en un criadero en el interior de una charca.

La revolución terrestre

La llegada de los primeros animales al medio terrestre fue una revolución drástica en la que Acanthostega tuvo un papel protagonista. Junto a ellos, los Ichthyostega y los Tiktaalik comenzaron a escribir la historia de los vertebrados terrestres gracias a las primeras patas. ¿Cómo eran? ¿Cómo engendraron a toda la variedad de vida que vino después? Los investigadores siguen tratando de averiguarlo.

«Planeamos llevar a cabo un estudio más profundo de las primeras etapas de la vida de los primeros tetrápodos, y creo que lograremos cambiar las teorías descritas en los libros de texto», ha concluido Sophie Sánchez.

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