Ciencia

Los gatos también acompañaron a los vikingos en sus conquistas

Una reciente investigación genética ha rastreado el pasado de estas criaturas para entender cuándo y cómo fueron domesticadas

Los gatos estaban presentes en un asentamiento vikingo del norte e Alemania de los siglos VIII a XI
Los gatos estaban presentes en un asentamiento vikingo del norte e Alemania de los siglos VIII a XI - Archivo
ABC.ES Madrid - Actualizado: Guardado en:

Hoy en día los gatos protagonizan escenas cotidianas en torno a un cajón de arena y dominan con holgura la mayoría de los vídeos tiernos de internet. Pero en el pasado, acompañaban a los feroces vikingos en sus campañas de destrucción. Mucho antes de eso eran enterrados junto a los antiguos pobladores de Chipre hace 9.500 años, y en el Antiguo Egipto eran honrados y momificados para viajar a la eternidad.

Aún así, los gatos siguen envueltos en un aura de misterio: hay dudas sobre cuándo o dónde fueron domesticados a partir de gatos salvajes, e incluso hay dudas sobre si el gato de casa es en realidad un gato domesticado. Pero gracias a una reciente investigación, los científicos han podido secuenciar el ADN de más de 200 gatos que vivieron en la antigüedad, hace 15.000 años y hasta llegar al siglo XVIII.

«No conocemos la historia de los gatos antiguos. No conocemos su origen, no sabemos cómo se dispersaron», ha dicho en Nature Eva-Maria Geigl, investigadora del Instituto Jacques Monod, en París.

Los investigadores analizaron el ADN mitocondrial (heredado por vía materna y diferente del que hay en el núcleo de las células) de los restos de 209 gatos de la antigüedad, encontrados en 30 yacimientos arquelógicos de Europa, Oriente Medio y África. Las muestras más antiguas provenían del Mesolítico, el período en que la agricultura y la domesticación de animales estaba comenzando, y las más recientes del siglo XVIII.

Fueron momificados a millones en el Antiguo Egipto
Fueron momificados a millones en el Antiguo Egipto- Natural History Museum, London/Science Photo Library

«Ni siquiera sabía que hubiera gatos vikingos», ha dicho en Nature Pontus Skoglund, un investigador independiente que ha comentado el estudio de Geigl. «Aquí hay muchas observaciones interesantes».

Dos grandes linajes de gatos

La principal de ellas es que los gatos parecen haberse originado en dos oleadas distintas, según el equipo de Maria Geigl. Según lo que han observado en el ADN, los gatos salvajes de Oriente Medio se expandieron junto a las primeras comunidades de granjeros por el Mediterráneo oriental. Probablemente porque eran muy útiles para mantener a raya a los roedores que amenazaban al grano de las cosechas.

Miles de años después llegó la segunda oleada de gatos. Parece ser que los descendientes de los gatos egipcios se expandieron rápidamente por Europa y África. Esto explicaría por qué las momias de gatos egipcios del siglo IV antes de Cristo comparten su linaje genético con los gatos de la época que había en Bulgaria, Turquía y África subsahariana. Mucho tiempo después, el linaje genético de estos gatos estaba presente en los restos de un yacimiento vikingo del norte de Alemania del siglo VIII.

Además de esto, se han encontrado cosas curiosas: en un yacimiento de Chipre de 9.500 años de antigüedad, se encontró un enterramiento humano en el que había restos de un gato, lo que sugiere que había una relación de cercanía entre hombres y mascotas. Los egipcios los domesticaron hace unos 6.000 años, y las últimas dinastías los momificaron hasta alcanzar la cifra del millón.

Geigl tratará ahora de secuenciar el ADN de los núcleos de las células de los gatos. Lo curioso es que los gatos no son tan populares como los perros entre los proyectos de investigación y resulta más difícil encontrar fondos. En comparación con los 200 gatos de este estudio, un proyecto de la Universidad de Oxford se preparara para secuenciar el ADN de más de 1.000 perros y lobos de la antigüedad.

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